04 noviembre 2012

VIRGINIA EL NUEVO INDECISO


Asistentes a un mitin de Obama en la Universidad de Fairfax, en Virginia. | ReutersAsistentes a un mitin de Obama en la Universidad de Fairfax, en Virginia. | Reuters
  • La población hispana auementó más de un 90% en los últimos censos
  • Expertos indican que si Obama no gana aquí sufrirá por la reelección
María Ramírez (enviada especial) | Manassas (Virginia)
Actualizado sábado 27/10/2012 03:01 horas
 
El 4 de noviembre de 2008, poco antes de las diez de la noche, Barack Obama fue declarado oficiosamente ganador en el estado de Virginia. En ese momento estaba claro que el candidato demócrata sería presidente. Había vencido en el estado que desde 1964 sólo apoyaba a republicanos en las presidenciales.
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Entonces su victoria contra John McCain fue contundente, por más de seis puntos, y se convirtió en un símbolo más para un candidato capaz de adentrarse en el sur hostil a los demócratas. Pero, sin quitarle mérito a Obama, el cambio tenía mucho que ver con la evolución demográfica de un estado cada vez más diverso racial y económicamente y cada vez más poblado.
La mayor parte del crecimiento del 13% de la población entre 2000 y 2010 está concentrado en el norte del estado, colindante con Washington, cuyo metro llega hasta las ciudades más cercanas del vecino. Entre los dos últimos censos (se hacen cada diez años), la población hispana ha aumentado más de un 90% y la afro-americana más de un 11.
Los demócratas pudieron hacer mella en el norte frente al sur y oeste más conservadores y menos poblados del estado. Pero incluso en el norte los habitantes de Virginia tienen fama de independientes y en la última década han dado alegrías y sustos por igual a demócratas y republicanos en el Congreso. Les gusta dar bandazos. En 2001, eligieron a un gobernador demócrata, pero en 2009 se fueron de nuevo a por un republicano, Bob McDonnell, que ganó por 25 puntos y es ahora el gran aliado de Mitt Romney.
Su variedad económica, con funcionarios, universidades, empresas informáticas, minas de carbón y extensiones de tabaco y tomates, ha hecho que Virginia sea uno de los lugares más resistentes a la crisis. En septiembre, el paro era del 5,9%, es decir casi dos puntos menos que la media nacional. Larry Sabato, experto del Centro de Política de la Universidad de Virginia, predice que si Obama no gana aquí con este nivel de paro "sufrirá para lograr un segundo mandato". Además, el aumento demográfico de las minorías cercano al uno por ciento debería favorecer más a los demócratas.
Aun así, las encuestas predicen que este año la pelea está mucho más ajustada. Obama ha liderado los sondeos la mayor parte de las últimas semanas, pero tras los debates, Romney ha tomado la delantera. La diferencia entre ambos se está volviendo a estrechar en un estado que, por variedad ideológica y crecimiento de la población, podría sustituir en el futuro en cuanto a peso electoral a Ohio, que, en cambio, está perdiendo población y con ella votos electorales. Sabato ya define Virginia como "el nuevo Ohio".

Sensibles a la austeridad

En la recta final, ambas campañas celebran todos los días mítines en Virginia, sea con los candidatos a la presidencia, sus mujeres o los aspirantes a la vicepresidencia. En julio, Romney eligió el norte de este estado para anunciar el nombramiento de Paul Ryan como su pareja para la Casa Blanca. Para republicanos y demócratas, es clave, aunque en sentidos distintos: Romney difícilmente podrá ganar las elecciones sin los votos electorales de Virginia en sus limitadas combinaciones para llegar a los 270 necesarios; y Obama estará en baja forma en el resto del país si pierde aquí con claridad.
En Virginia, núcleo de pequeñas empresas, calan los mensajes económicos centrados en la responsabilidad fiscal. La población es más rica y más moderada que la media nacional, pero también es especialmente sensible a la austeridad.
"Tenemos que empezar a hacer algo para que cambie la dinámica del país", cuenta una afro-americana activista y escritora de cuentos infantiles llamada Desiré y que se presenta como "Mama D". "No tengo nietos todavía, pero cuando los tenga no van a tener nada. Estamos en mitad del océano y no estamos dentro del barco adecuado. En este momento, con todo lo que está pasando en el mundo, tenemos que pensar en qué queremos. Tienes que tener una visión. Y la pasión para hacer que esa visión se convierta en realidad", explica la activista, que va a votar por Romney.
El color de su piel no la une a Obama, a diferencia de lo que les pasa a la mayoría de los afro-americanos. Ella dice desconfiar del aire de estrella de cine que tiene el presidente: "Vamos a necesitar mucho más que alguien que sea mono y glamuroso. Nuestro presidente es mono. Es un padre y un marido maravilloso, pero desde otros puntos de vista ha metido la pata. Tiene algunas cualidades, pero el socialismo no es la manera. Tenemos que enseñarles a estos niños que el trabajo duro nunca le ha hecho daño a nadie".

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