26 octubre 2009

SE BUSCA PAPA NEGRO...


África se perfila como nuevo vivero del catolicismo - Los obispos de la región asumen el discurso antiglobalización y una renovada Teología de la Liberación
MIGUEL MORA - Roma - 27/10/2009

Muchos recuerdan en Roma que el día que Karol Wojtyla fue elegido Papa, en 1978, Carlo Cremona, un cura que comentaba el cónclave en la radio, exclamó en directo: "¡Han nombrado a un Papa negro!". Casi 20 años después, la canción Sarà vero, vogliamo un Papa Nero (Será verdad, queremos un Papa negro), fue un éxito en el Festival de San Remo y la canción más oída de 1997.

El encuentro ha recogido el grito de rebelión de las mujeres
El catolicismo en el continente ha aumentado un 700% en 10 años

¿Pero acaso está listo el catolicismo para hacer lo que ha hecho Estados Unidos eligiendo a Barack Obama presidente de la nación? ¿Tendrá el Vaticano alguna vez un jefe negro o, como diría Berlusconi, bronceado?

La idea puede sonar descabellada, pero Filipo Di Giacomo, ex misionero en Congo durante 12 años, recuerda que sería sólo un retorno a los orígenes, "ya que en la serie de los primeros 10 sucesores de San Pedro, cuatro eran africanos o, mejor dicho, afer, es decir, negro de piel".
En las tres últimas semanas, el sínodo africano ha reunido en Roma a 247 obispos y 14 cardenales del continente hambriento. La asamblea, que se cerró el pasado viernes, ha reflexionado sobre los problemas africanos y ha abordado el futuro de una forma crítica.
Sobre el desarrollo, y sus vertientes paz y justicia, los obispos han lanzado duras críticas contra la política financiera y han hecho suyas ideas de los foros antiglobalización. El documento final achaca "guerras y conflictos, crisis y caos" a las "decisiones y acciones de personas que no tienen ninguna consideración por el bien común y, a menudo, a la complicidad trágica y criminal entre responsables locales e intereses extranjeros".
Los obispos han denunciado el saqueo de riquezas naturales por parte de las multinacionales que recurren a la corrupción de las élites políticas locales. "Lo que hacen BP, Shell o Mobil en el delta del Níger no puedo imaginar que lo hagan en el Mar del Norte o en Tejas", dijo John Olorunfemi Onaiyekan, arzobispo de Abuja (Nigeria).

El sínodo reclama un modelo de comportamiento ético a las empresas que operan en África, critica la falta de formación de las clases dirigentes locales africanas y clama contra la Organización Mundial del Comercio, que "sofoca el desarrollo de las agriculturas y las industrias locales impidiendo el autoabastecimiento".

"Al contrario que en el sínodo de 1994, esta vez África se ha contado a sí misma desde dentro", explica Filippo di Giacomo. "Lo que es indignante es que una reunión abierta con un documento que parece escrito por Gramsci y que toca todos los temas que la izquierda invoca en campaña electoral haya sido ignorada por un idiota prejuicio anticlerical. El sínodo ha sido una asamblea del Tercer Mundo como las de Bandung [Indonesia] y Medellín [Colombia] en los años cincuenta y setenta, pero la izquierda, otra vez, ha mirado hacia otro sitio".

Además, en Roma se ha oído el grito de rebelión de las mujeres africanas. El cardenal Turckson, de Cabo Costa (Ghana), reputado sociólogo, dijo que es necesario "evangelizar la cultura tradicional para liberarla de la poligamia, la violencia doméstica, las discriminaciones en las herencias, los matrimonios forzosos...".

Felicia Harry, superiora de la Congregación de las Misioneras de Notre Dame des Apôtres, ha reivindicado que "las monjas no deben servir sólo para enseñar el catecismo, decorar las Iglesias, lavar o remendar los hábitos, sino que deben formar parte de los consejos parroquiales y diocesanos".

La coexistencia con el Islam es otro tema crucial. El sínodo ensalza la cohabitación de países como Nigeria, Ghana o Camerún, alejada del modelo violento que rige en lugares como Sudán, donde ha habido seis crucificados en las últimas semanas.

Los obispos han pedido al Vaticano que adapte las liturgias del continente al rito clásico latino (medida aprobada ya en Congo por el cardenal Ratzinger en 1987). Y han recordado que la disciplina canónica en ambientes de hambre, enfermedad, pobreza y promiscuidad, "debe servir como alternativa social inspirada en las categorías culturales del pueblo y no de las jerarquías".

Además, defienden la versión africana de la Teología de la Liberación, elaborada, entre otros, por dos cameruneses: el teólogo jesuita asesinado Engelbert Mweng, y su discípulo Jean Marc Ela, recientemente fallecido en Canadá. "Nuestras diócesis deben ser modelos de buen gobierno, de transparencia y de buena gestión financiera", dicen las conclusiones. "Tenemos que seguir haciendo lo posible por combatir la pobreza, gran obstáculo a la paz y a la reconciliación. Las sugerencias en este ámbito para crear programas micro-financieros merecen una atención particular".
En la última década, el catolicismo africano ha aumentado sus fieles en un 700%, según el Vaticano, y hoy el 30% de las parroquias italianas tienen párrocos extracomunitarios, en su mayoría subsaharianos. Dentro de 10 años, África será uno de los grandes viveros del catolicismo, y con un 25% de bautizados superará el 20% que habrá en Occidente. "Ese peso se reflejará sin duda en la composición del cónclave", subraya Di Giacomo.

En Roma se esperaba desde hace tiempo que el Papa llamara a algún cardenal africano a trabajar en la Curia. Finalmente el elegido fue uno de los considerados papables, Kodwo Appiah Turkson, de Ghana, que había sido el relator del Sínodo y concelebró la misa con Benedicto XVII. Fue designado para presidir la Comisión de Justicia y Paz, algo así como un ministerio vaticano.

2 comentarios:

  1. Muy buen blog.
    Me hago seguidor desde ya.

    ¡Saludos!

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  2. Gracias Ricardo, bienvenido desde ya.....

    Un abrazo...

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