01 septiembre 2013

PARÍS AFIRMA QUE EL ASAD POSEE MIL TONELADAS DE AGENTES QUÍMICOS

Un informe de los servicios secretos apoya la tesis de EEUU sobre el ataque químico de Damasco

 

Laboratorio de armas químicas del régimen sirio, según los servicios secretos franceses. / Le Journal du Dimanche
Un documento clasificado, elaborado por la Dirección General de Seguridad Exterior (DGSE) y de la Dirección de Información Militar (DRM), y revelado este domingo por Le Journal du Dimanche, sostiene que el régimen de Bachar el Asad dispone de “uno de los arsenales químicos más importantes del mundo”, y que este incluye “más de mil toneladas de agentes de guerra y de precursores”.
 
El informe de Inteligencia, que ya ha sido enviado al Elíseo y a otras altas instancias del Estado, será dado a conocer en los próximos días por el Gobierno galo, afirma el semanario parisiense. El presidente francés, François Hollande, se encuentra bajo intensa presión por parte de la oposición para que someta a votación parlamentaria la decisión de atacar al régimen sirio. Un debate parlamentario sobre la cuestión siria está previsto para el próximo miércoles, y el primer ministro Jean-Marc Ayrault se reunirá con los líderes parlamentarios mañana.
 
Los servicios secretos exteriores y militares franceses llevan 30 años acumulando datos sobre la capacidad militar de Damasco, y las cuatro páginas del informe ofrecen una síntesis de esos hallazgos e incluso la lista detallada de los principales elementos químicos que contiene el arsenal. Entre ellos, la nota cita “varias toneladas de iperita (gas mostaza), varias decenas de toneladas de VX, el agente químico de guerra más tóxico que se conoce, y varios cientos de toneladas de gas sarín”.
 
El informe afirma además que los científicos sirios han desarrollado la iperita al azote, un agente vesicante de primera generación más letal que el gas sarín, en el Centro de Estudios e Investigaciones Científicas, un espectacular complejo del que el dominical publica una fotografía exclusiva tomada desde un satélite. Según París, el régimen de El Asad desarrolla armas químicas en Al-Safir (cerca de Alepo), en Homs y en Lattaquié, un feudo del dictador situado sobre la costa mediterránea.
El documento oficial recuerda que Siria es uno de los siete países del mundo que no han ratificado aun la convención internacional que prohíbe cultivar y poseer armas químicas. Ese tratado, cuyo nombre completo es Convención sobre la Prohibición del Desarrollo, Producción, Almacenaje y Uso de Armas Químicas y sobre su Destrucción, entró en vigor en 1997 y ha sido suscrito hasta ahora por 189 países. Corea del Norte, Egipto, Sudán del Sur y Angola tampoco lo respetan. Birmania e Israel lo han firmado pero aun no lo han ratificado.
 
La convención, que amplía el Protocolo de Ginebra sobre las armas químicas de 1925 al que se ha referido en los últimos días François Hollande, considera como una violación suplementaria del tratado el uso de armas convencionales para transportar las armas químicas. La nota de los servicios de Inteligencia franceses recuerda que Damasco posee misiles Scud C y B, M600 y SS-21. Y sugiere que, durante la represión de la oposición, El Asad ha usado bombas que pueden contener entre 100 y 300 litros de gas sarín, y cohetes de artillería habilitados para cargar sarín, mostaza y VX.
Una fuente oficial cercana al dossier afirma que los servicios especiales franceses “tienen a la química siria bajo la lupa desde hace 25 años”. La actividad ilegal comenzó con Hafez El Asad, el padre del actual dictador, y bajo la supervisión de Rusia. Pero hoy, según los servicios secretos franceses, la producción es 100% nacional, aunque los fieles del dictador utilizan modernas sociedades pantalla para importar desde el extranjero los productos precursores.
 
La última parte de la nota hace referencia a los ataques del 21 de agosto, y respalda la tesis avanzada por John Kerry en su comparecencia del viernes. El documento afirma que el ejército de El Asad metió las cargas químicas en cohetes de artillería Grad. Según el análisis de la DGSE, la ofensiva supuso “un cambio de escala” en la guerra civil cuyo objeto era “instaurar el terror entre la población”. Aunque los servicios secretos anotan como un posible móvil del ataque el atentado fallido sufrido por Bachar El Asad, no llegan a calificar la barbarie del día 21 como una represalia.
 
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