21 marzo 2009

EL LIDER SUPREMO IRANÌ RESPONDE A OBAMA QUE "NO VE UN CAMBIO EN LA ACTITUD DE EE.UU HACIA IRAN"...

Ali Jamenei pide a Washington que deje de inmiscuirse en el desarrollo del resto de países del mundo.- El presidente estadounidense propuso ayer al Gobierno de Teherán una histórica oferta de paz

ELPAÍS.com - Madrid - 21/03/2009

El líder supremo de Irán, Ali Jamenei, ha respondido esta sábado al mensaje televisado lanzado ayer por Barack Obama, en el que ofrecía al Gobierno de Teherán una histórica oferta de paz, y ha asegurado que no "ve ningún cambio en la actitud de EE UU hacia Irán". El líder supremo iraní ha declarado, en un discurso televisado, que "Estados Unidos proclama el cambio pero en la práctica ese cambio no se ve(...) nosotros no vemos ningún cambio".

El presidente estadounidense aprovecha la celebración de Nowruz para difundir un vídeo en el que pide a Teherán que "ocupe un lugar en el mundo sin recurrir al terror y a las armas" -

Jamenei solicita al Gobierno estadounidense un verdadero "cambio" en la, a su juicio, inmovilista política norteamericana respecto a Irán, y al tiempo que urge a Washington que deje de inmiscuirse en el desarrollo del resto de países del mundo. El gran ayatolá y sucesor de Jomeini considera que la petición del presidente estadounidense está vacía de contenido. "Si vosotros (EEUU) cambiáis, nosotros cambiaremos", ha declarado Jamenei, cuyo país se encuentra sometido a duras sanciones por las sospechas estadonidenses de que el programa nuclear que investiga Teherán esconde intenciones militares para fabricar un arma de destrucción masiva.

"Hechos, no palabras"
Las declaraciones de Jamenei son la segunda respuesta por parte de Irán al mensaje de Obama. La primera reacción oficial fue de cautela. "Esperamos hechos, no sólo palabras", repitió una y otra vez ayer Alí Akbar Javanfekr, consejero de prensa del presidente Mahmud Ahmadineyad. Sin embargo, la inusual rapidez de la respuesta da a entender un genuino interés de los dirigentes iraníes en la oferta de diálogo, informa Ángeles Espinosa desde Teherán. "Obama ha hablado de cambio, pero no ha adoptado ninguna medida práctica para abordar sus anteriores errores en Irán. Si hace cambios fundamentales en la política de EE UU hacia otros países, incluido Irán, el Gobierno y el pueblo iraní no le darán la espalda", declaró Javanfekr a la cadena iraní por satélite PressTV.

La iniciativa de Obama de dirigir un mensaje televisado a Irán no tiene precedentes. En el vídeo grabado por la Casa Blanca para el pueblo y los líderes iraníes y emitido con subtítulos en farsi, Obama propone a Teherán "un nuevo comienzo" y llama a una nueva era de paz y asociación entre ambas naciones. La fecha de emisión, ayer viernes, también está cargada de intención ya que coincidió con la festividad de Nowruz -que literalmente significa "nuevo día"-, el comienzo de 12 días de fiesta que marcan el inicio de la primavera, informa Yolanda Monge desde Washington.

La principal diferencia entre ambas naciones es el el empeño de Irán en enriquecer uranio. El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, ha declarado en varias ocasiones que las negociaciones con EE UU sólo son posibles con "respeto mutuo". Para los dirigentes iraníes, eso significa que Washington deje de acusarles de buscar el arma atómica y de apoyar el terrorismo. Sin embargo, no está claro hasta dónde puede llegar Teherán en una eventual negociación. Por un lado, el antiamericanismo es uno de los pilares de la revolución islámica. Por otro, la mayoría de la población quiere normalizar las relaciones y que su país deje de ser un Estado paria. Tres décadas de aislamiento y mala gestión tienen al cuarto productor mundial de petróleo al borde de la bancarrota.

Otro factor que puede condicionar el futuro de las relaciones entre EE UU e Irán son las elecciones presidenciales que celebrará el país asiático en junio. Las voces moderadas que respaldan el deshielo podrían no gozar de los apoyos suficientes para iniciar conversaciones con Washington. De ahí que algunos observadores opinen que la reanudación de relaciones sólo será posible si triunfa un candidato conservador.

Historia del desencuentro

- 1953. Londres, que se oponía a la nacionalización del petróleo propuesta por el primer ministro Mohamed Mosadeg, instó a la CIA a que apoyara un golpe de Estado contra éste, en el que se restauró al sha Mohamed Reza Pahlevi.

- 1972. El presidente Richard Nixon visita Teherán para cimentar las relaciones estratégicas con Irán.

- 1979. Triunfa la revolución islámica. En enero el sha se exilia. En febrero, el imán Jomeini vuelve a Irán. En noviembre, unos estudiantes asaltan la Embajada de EE UU y toman a 90 personas como rehenes, de las que 52 permanecen cautivas 444 días.

- 1980. Washington rompe las relaciones diplomáticas.

- 1997. El reformista Mohamed Jatamí se convierte en presidente y se declara abierto al diálogo.

- 2002. George Bush incluye a Irán en "el eje del mal" y el régimen de los ayatolás destapa sus ambiciones nucleares. Rechaza la demanda de la ONU de dejar de enriquecer uranio.

- 2003. Tras la invasión de Irak, EE UU acusa a Irán de entrenar y financiar a las milicias chiíes que matan a soldados norteamericanos.
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Diario de Cádiz
Opinión Por: Josè Aguilar

Pragmático ObamaMIENTRAS los asuntos internos lo traen por la calle de la amargura, en política exterior Barack Obama ha dado muestras de un pragmatismo -compatible con el mantenimiento de los principios- que está empezando a cambiar el escenario internacional, y eso que sólo lleva dos meses de presidente.

Ayer mismo comenzó a deshacer treinta años de ruptura absoluta con el Irán de los ayatolás, convertido en el Gran Satán a la vez por su naturaleza de régimen totalitario en el que la ley divina se aplica a la convivencia humana y por el rechazo de las anteriores administraciones USA a negociar una salida al desencuentro, en contraste con su actitud con respecto a China o Corea del Norte, más dictatoriales que los que mandan en Teherán.Pero ya antes se habían detectado signos de cambio en el Washington de la era Obama.

El más relevante, la nueva doctrina sobre enemigos declarados de la democracia occidental. Liquidada la idea de que el enemigo principal estaba en Iraq, la retirada ordenada de las tropas norteamericanas en ese país certifica el inmenso error de Bush júnior de disolver todo el aparato militar, policial e institucional de la época de Sadam en pleno fragor de una guerra inacabada.

Pero incluso con esta perspectiva Obama no ha sido insensible a los consejos de sus jefes militares, que le emplazaban a no salir corriendo de territorio iraquí, sino a acompasar la marcha al ritmo de construcción de un Estado digno de este nombre, capaz de garantizar el orden y en el que convivan etnias y religiones distintas.

Correcta ha sido también la visión de que donde de verdad está el peligro es en Afganistán y de que también allí el esfuerzo no ha de ser exclusivamente militar, sino político, orientado a la reconstrucción. Después de siete años de guerra no exitosa, la Administración Obama ha dado un paso trascendental: intentar negociar con los talibanes. ¿Con esos fanáticos ? Pues sí. El vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha traducido en cifras los informes y análisis de los servicios de Inteligencia: solamente el 5% de los talibanes son irreductibles ante los que no cabe más que la victoria en el campo de batalla, mientras que el 25% no está seguro de su compromiso con la insurgencia y el 70% está metido en la guerra por dinero.

A esta mayoría del 70% es a la que hay que tender puentes... y poner fondos de la OTAN para que se les pueda reclutar como soldados o policías del nuevo Estado. Es una versión actualizada del viejo dicho: si no puedes derrotar al enemigo, alíate con él. La única condición sería no perder de vista que el resultado final ha de ser la construcción de un Estado capaz de combatir a la vez el cultivo del opio y el cultivo del odio a todo lo occidental. Obama acierta.

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