30 septiembre 2009

DUROS PRONUNCIAMIENTOS EN LA OEA POR CRISIS DE HONDURAS, PERO NO HUBO CONSENSO....

Estados Unidos, Brasil y otros países miembros de la OEA calentaron hoy la reunión "de emergencia" del Consejo Permanente.

El representante de Washington ante la OEA, si bien llamó "deplorables" las acciones del gobierno de facto -que expulsó a una delegación enviada por la entidad y decretó el estado de sitio por 45 días-, catalogó de "estupidez" la decisión del presidente Manuel Zelaya de regresar el país sin que existiera un acuerdo previo y regañó a los países que facilitaron su retorno.

Según el representante de E.U., Lewis Amsalem, estos países serían además responsables, parcialmente, de la situación actual. "El regreso de Zelaya a Honduras fue tonto (foolish) y tampoco le sirve a nadie. Los que facilitaron su regreso tienen responsabilidad especial por esa nueva crisis", dijo el representante de Washington. Aunque no mencionó a ninguna nación por nombre propio, se sabe que Zelaya está asilado en la embajada de Brasil.

También les envió un torpedo a Venezuela y otros en la región al comentar que las justificaciones del régimen para cerrar medios de comunicación seguían la misma lógica que han usado otros recientemente.

Caracas también ordenó el cierre de decenas de emisoras y canales de televisión por supuestas amenazas a la estabilidad del país. El estadounidense le pidió a Zelaya que desista de sus acusaciones locas, "como si estuviera en una película de Woody Allen", y a los países abstenerse de nuevas acciones que exacerben los ánimos.

Pero luego llegó el turno para Brasil que, a través de su embajador Ruy Casaes, elevó el tono aún más. Primero desmintió que su país haya propiciado el regreso de Zelaya -como lo insinúa el régimen-. Según este, el presidente llegó por su cuenta a la sede diplomática y no había otra opción distinta a recibirlo. Acto seguido describió la situación como una amenaza para la paz internacional y sugirió llevar el tema ante el Consejo de Seguridad de la ONU.

Aunque la cancillería ya había pedio una reunión de la ONU para evaluar la situación de su embajada en Tegucigalpa, en este caso Brasil dio a entender que tiene otras cosas en mente. "Ha llegado el momento de dar un paso adelante. Me temo que se ha agotado todo lo que la OEA puede hacer... Hay una amenaza a la paz internacional y la comunidad debe responder de manera inequívoca y cortante", dijo.
De acuerdo con este, además, resulta claro que el gobierno de facto no tiene interés alguno en negociar. "Nos estaríamos engañando si lo creemos. Lo que quieren es permanecer en el poder. Es un régimen totalitario y su táctica es suicida", sostuvo Casaes.

En los corredores de la OEA se oyó decir que Brasil lo que busca es una fórmula similar a la que se empleó contra Haití cuando el Consejo de Seguridad autorizó el uso de la fuerza para derrocar al gobierno golpista de Raoul Cedras en 1994.
En general, los demás países se sumaron a la condena por la expulsión de la delegación de la OEA y a la imposición del estado de sitio. Y fueron muchas las naciones que se refirieron al régimen como una "dictadura".

José Miguel Insulza, secretario general de la OEA, consideró que la situación se había agravado tras los hechos recientes y estimó imposible el restablecimiento del orden constitucional y la realización de elecciones legítimas en noviembre próximo.

"En ningún país es posible conciliar los dos procesos que están en marcha (estados de sitio y elecciones democráticas)", afirmó el diplomático.
Pese a existir unidad general en la condena, el tema volvió a fracturar a la OEA, que tardó muchas horas en la búsqueda de una consenso.

Un bloque de países, entre ellos Argentina, Venezuela y Nicaragua insistían en la inclusión de un artículo en el que se dejaba claro que la OEA no reconocería el proceso electoral que se avecina si este no es liderado por Zelaya en la presidencia mientras Brasil empujaba por otro para remitir el tema a la ONU.
Al final, tras el anuncio del régimen de facto de evaluar la suspensión del estado de sitio y permitir el retorno de la misión de la OEA, todo se disipó y no hubo resolución.Sin embargo, quedó el sinsabor. En algunas delegaciones existía cierto malestar por los eventos que giraron en torno al envió de la misión diplomática de la OEA que terminó expulsada. Según Insulza, está recibió el "visto bueno" de un alto funcionario del gobierno de facto pero luego se retractaron.Fuentes diplomáticas le dijeron al EL TIEMPO, sin embargo, no estar seguros de si realmente se había dado esa autorización.SERGIO GÓMEZ MASERICorresponsal de EL TIEMPO

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