19 junio 2014

UN ROLLS CON PASADO FRANQUISTA

En la Red se ha debatido sobre la procedencia del Phantom IV que ha llevado a los Reyes

 
Los Reyes saludando en el Phantom IV tras el acto de proclamación. / Víctor Lerena (E 
"El Rey Felipe VI de España desfila por las calles de Madrid en el coche que Hitler le regaló a Franco". Era un tuit a las 15:39. Durante la proclamación de Felipe VI, Twitter se ha llenado de comentarios sobre el acto, el protocolo, la indumentaria… y también sobre el coche en el que los Reyes han hecho el recorrido desde Zarzuela hasta el Congreso, y después hacia el Palacio Real. El mismo que los llevó el día de su boda: un Rolls Royce Phantom IV. El modelo más lujoso creado jamás por la marca y destinado, exclusivamente, a jefes de Estado y realeza.
 
Durante las últimas horas, más de 2.800 tuits contenían las palabras “coche” y “Franco”. Cientos de personas han debatido en la Red esta mañana si el vehículo en el que se ha movido el nuevo monarca había sido propiedad de Franco, si se lo había regalado Hitler, y a quién pertenecía ahora. El debate se cierra con datos históricos: el Rolls Royce fue encargado por Franco en 1948. No fue, por tanto, un regalo del dictador nazi y ahora es propiedad de Patrimonio Nacional.
 
La historia de este modelo de la compañía británica ha sido recogida en el número de julio de la revista Car. Del Phantom IV solo se fabricaron 18 ejemplares: tres de ellos descansan en las cocheras de El Pardo, como parte de una de las colecciones de coches de Estado más importantes del mundo. No por volumen, sino por calidad y pedigrí. El dictador Francisco Franco los encargó en 1948, dos de ellos con carrocería cerrada de la mano de la firma Mulliner. Llegaron a Madrid cuatro años después.
El descapotable de cinco plazas en el que hoy han saludado Felipe VI y doña Letizia, está blindado en los bajos y en la parte posterior, tiene un sistema de refrigeración y su interior es de cuero verde. Para este modelo, el 4AF18, y para el día del enlace de los entonces príncipes, la empresa madrileña Imaho Blindajes retiró la capota original y fabricó y colocó un techo acristalado blindado. Emilio Olivares, autor del artículo de la revista de motor, asegura que este cambio en el modelo de Rolls Royce provocó quejas entre los expertos, "era modificar un coche histórico y de un valor incalculable. El hecho de que fuera fabricado solo para jefes de Estado y realeza significa que nunca podrá estar en manos de coleccionistas". Después, el coche ha sido devuelto a su estado original: la capota volvió a ocupar su sitio.
 
Los otros dos Rolls Royce, con un motor de ocho cilindros en línea de 5,6 litros que rinde alrededor de 160 CV, están configurados como limusinas blindadas. Uno de ellos de cinco plazas y el otro de siete. Tanto estos tres como el resto de la edición limitada, tiene la estatuilla del radiador –Espíritu del Éxtasis- de rodillas y no de pie, una inclinación ante los pasajeros del exclusivo modelo.
El equipo de la revista Car, que visitó las cocheras de El Pardo, cuenta el legado de valor incalculable que reposa allí: los 70 vehículos que han sido donados, regalados o comprados durante la República, la dictadura y la democracia. Las piezas más importantes del resto de la flota son dos Mercedes-Benz de parada militar y una flota de Cadillac.
 

¿A quién se entregaron los Phantom IV?

El primer Phantom IV se entregó a la reina Isabel y al duque de Edimburgo en 1950. El segundo se lo quedó la fábrica y hasta finalizar la serie limitada fueron a parar, entre 1950 y 1955, a el shahinshan de Irán; al emir de Kuwait; a la duquesa de Kent; las tres unidades ya mencionadas del dictador español; al príncipe Aga Khan; al Talal al Saoud Ryal, de Arabia Saudí; al rey Faisal II; al príncipe regente de Irak; dos la reina Isabel II y otras tres unidades al emir de Kuwait. La última fue para el sha de Persia, según la revista Car.

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