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23 abril 2011
18 abril 2011
RAUL TRAZA OTRO CAMINO A REVOLUCION....
17 Abril 2011, 11:37 PM
También tronó contra las “consignas vacías”, el “reunionismo” y el “amiguismo”
También tronó contra las “consignas vacías”, el “reunionismo” y el “amiguismo”
La supresión de empleos públicos, apertura de la economía a la iniciativa privada, autonomía de las empresas estatales, reforma del sector agro-alimentario y apertura al capital extranjero, forman parte de las 300 medidas económicas anunciadas por el Presidente cubano, Raúl Castro, para salvar la revolución y el país de la quiebra económica. Castro presentó esas medidas el sábado, en el marco del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC).
LA HABANA. AFP. El presidente Raúl Castro llamó a erradicar en Cuba el "dogma", las "consignas vacías", el "reunionismo", el "amiguismo" y la "mentalidad de inercia" vigentes durante medio siglo de socialismo, en un enérgico discurso ante el cónclave comunista que sesiona hasta el martes. Sus frases más críticas:
- "Los cuadros se acostumbraron a que todo se decidiera 'arriba'".
- "La mentalidad de la inercia debe ser desterrada definitivamente para desatar los nudos que atenazan al desarrollo de las fuerzas productivas". Se requiere "un efectivo antídoto contra el 'reunionismo'".
- Se necesita "elevar a planos superiores la sensibilidad política, el sentido común, la intransigencia ante las violaciones y la disciplina de todos, en primer lugar de los cuadros de dirección". "Nuestros cuadros tienen que habituarse a trabajar con los documentos rectores (...) y abandonar el irresponsable vicio de engavetarlos".
- "En esta Revolución todo está dicho".
- "Lo que aprobemos en este Congreso no puede sufrir la misma suerte que los acuerdos de los anteriores, casi todos olvidados sin haberse cumplido".
- "Se requiere también dejar atrás (en la prensa nacional), definitivamente, el hábito del triunfalismo, la estridencia y el formalismo al abordar la actualidad nacional". "No haber resuelto este último problema en más de medio siglo (ascenso de mujeres, negros y otros grupos a cargos de dirección) es una verdadera vergüenza".
- "No pocas lecciones amargas nos han legado los desaciertos sufridos (...) a causa de la falta de rigor y visión que abrieron brechas a la promoción acelerada de cuadros inexpertos e inmaduros a golpe de simulación y oportunismo".
- "A pesar de que no dejamos de hacer varios intentos para promover jóvenes a cargos principales, la vida demostró que no siempre las selecciones fueron acertadas".
- "La militancia no debe significar una condición vinculante al desempeño de puesto de dirección (...) Los dirigentes no surgen de escuelas ni del amiguismo favorecedor".
Las claves
1. Los sustitutos
"Hoy afrontamos las consecuencias de no contar con una reserva de sustitutos debidamente preparados, con suficiente experiencia y madurez."
-Son viejos hábitos "la superficialidad y formalismo con que se desarrolla el trabajo político-ideológico, la utilización de métodos y términos anticuados". - "Se hace imprescindible cambiar la mentalidad"
15 abril 2011
EL EXOBISPO DE BRUJAS RECONOCE QUE ABUSÓ DE OTRO DE SUS SOBRINOS....
Roger Joseph Vangheluwe acude a la televisión para minimizar sus delitos: "No hubo penetración. Era solo un juego".
EFE BRUSELAS 15/04/2011 10:24 Actualizado: 15/04/2011 11:05
EFE BRUSELAS 15/04/2011 10:24 Actualizado: 15/04/2011 11:05
Roger Vangheluwe, a la derecha, junto al papa Juan Pablo II durante la visita que hizo este a Brujas en 1985EFENoticias relacionadasEl Vaticano receta "tratamiento espiritual" a un exobispo pederastaEl obispo de Brujas plantea reconsiderar el celibatoOtro sobrino denuncia al ex obispo de BrujasLa Iglesia católica no juzgará los abusos del ex obispo de BrujasEl obispo de Brujas admite ser un pederastaEl exobispo de Brujas Roger Joseph Vangheluwe confesó anoche que abusó de un segundo menor, también sobrino suyo, durante una entrevista en una cadena de televisión en la que minimizó lo ocurrido, algo que ha consternado al país, según recoge este viernes la prensa belga.
El religioso, destituido por Benedicto XVI en abril de 2010 por abusar sexualmente de varios jóvenes cuando era sacerdote, aseguró que jamás pensó en el impacto de sus actos, que consideró hechos "superficiales". No obstante, sabía que "no estaba bien y me confesé en varias ocasiones", añadió.
"No tenía la impresión de que mi sobrino se opusiera, al contrario", afirmó Vangheluwe en la entrevista, en la que afirmó que nunca se ha considerado un pederasta y que aquellos abusos eran "como una pequeña relación".
Lo ocurrido "no tenía nada que ver con la sexualidad", según el exobispo, que afirmó que jamás se ha sentido atraído por los niños y que, en el caso de sus sobrinos, "lo que existía era intimiad". Vangheluwe se declaró arrepentido por los hechos, que se prolongaron durante trece años en uno de los casos y no llegaron a un año en el otro.
Según explicó, los actos comenzaron a producirse durante las visitas de su familia, cuando sus sobrinos se quedaban a dormir en su casa. "Empezó como un juego con ese niño. Nunca hubo ni violación ni violencia física. Jamás me vio desnudo ni hubo penetración", declaró. El prelado indicó además que el dinero que pagó a la familia de la víctima "no era una manera de obtener su silencio".
Tanto el mundo religioso como el político han reaccionado con indignación a las declaraciones de Vangheluwe. El obispo de Brujas, Jozef De Kesel, se ha declarado "estupefacto" por la entrevista y lamentó el daño causado con las palabras del prelado, tanto a las víctimas como a la propia Iglesia.
Por su parte, el ministro belga de Justicia, Stefaan De Clerck, hizo un llamamiento a la Iglesia a "poner fin a ese asunto" lo antes posible. El fiscal de Brujas Jean-Marie Berkvens ha señalado en una entrevista en la radio flamenca Radio 1 que los abusos sexuales cometidos con el segundo menor, al igual que en el primer caso, han prescrito.
El Vaticano informó esta semana de que las sanciones de la Iglesia contra el exobispo, de 74 años, todavía no son definitivas. "La Congregación para la Doctrina de la Fe ha establecido que deje Bélgica y se someta a un periodo de tratamiento espiritual y psicológico. En ese periodo evidentemente no le está permitido ejercer de manera pública el ministerio sacerdotal y episcopal", señaló la Santa Sede en un comunicado.
05 abril 2011
FUKUSHIMA: UN ESCENARIO APOCALÍPTICO...
Las condiciones en la planta nuclear de Fukushima Daiichi se están deteriorando por momentos y la posibilidad de entrar en un escenario apocalíptico cobra fuerza, mientras el gobierno japonés trata de proteger al poderoso lobby nuclear.
Las condiciones en la planta nuclear de Fukushima Daiichi se están deteriorando por momentos, y la posibilidad de entrar en un escenario apocalíptico cobra fuerza. El domingo los directivos de Tokyo Electric Power Co. (TEPCO) informaron de que los niveles de radiación detectados en el agua de mar alrededor del reactor número 2 eran 100.000 veces más altos de lo normal, y la radiación medida en el aire llegaba a una altura 4 veces mayor que el límite legal establecido por el gobierno. Debido a ello, los equipos de emergencia tuvieron que ser evacuados y llevados a un lugar seguro alejado de la planta. La perspectiva de una fusión completa del núcleo de alguno de los reactores, o de una catástrofe ambiental de incalculables proporciones, aparece ahora más real que nunca. La situación está claramente empeorando.
Si las barras de combustible nuclear ya utilizado arden debido a la falta de refrigeración, el intenso calor producido va a alzar la radiación hasta altas capas de la atmósfera, esparciéndola a lo largo de todo el planeta. Ese es el peor escenario posible, una pesadilla de nubes de material radioactivo inundando durante meses el planeta con toxinas letales para todo tipo de vida. Y según el Instituto Central de Meteorología y Geodinámica de Viena, ese nefasto proceso de hecho ya ha empezado. Sus técnicos declararon a New Scientist que:
"La planta nuclear dañada en Japón ha estado emitiendo yodo y cesio radiactivo a unos niveles parecidos a los que se detectaron justo después del accidente de Chernobyl en 1986. Los investigadores austriacos han utilizado una red de medidores de radiación de alcance mundial – diseñada para detectar pruebas de armamento nuclear clandestinas - para demostrar que se están emitiendo diariamente niveles de yodo-131 del orden de un 73% de los observados tras el desastre de 1986. Y la emisión diaria de cesio-137 que sale de Fukushima Daiichi equivale aproximadamente al 60% de la emitida por Chernobyl (New Scientist, marzo 24 – del artículo de Michael Collins "Dijeron que no era como Chernobyl y estaban equivocados").
Así pues, partículas radioactivas volátiles están ya subiendo hasta los corredores aéreos que utilizan los aviones, y por lo tanto están siendo esparcidas por todos los continentes. Pero la diferencia en este caso es que las cantidades son mucho mayores de lo que eran en Chernobyl, y por lo tanto el peligro es también mucho mayor. Según el mismo grupo de científicos, “la planta de Fukushima tiene alrededor de 1.760 toneladas de combustible nuclear nuevo o ya usado” mientras que “el reactor de Chernobyl tenía sólo 180 toneladas”. Los problemas generados en una única instalación nuclear están pues poniendo en peligro a los seres humanos y otras especies de todo el planeta. ¿Es esto a lo que se refería Obama cuando tildó la energía nuclear de “segura y sostenible”?
El siguiente extracto es de la CNN:
"Las autoridades japonesas informaron el viernes de que era posible que hubiera una grieta en la vasija de contención del reactor número 3 en la central nuclear de Fukushima Daiichi dañada por el terremoto, lo que son muy malas noticias en la lucha por evitar una fuga de radiación a gran escala”.
Y este del New York Times:
"Un alto directivo del ámbito de la energía nuclear, que insiste en permanecer en el anonimato pero que tiene amplios contactos en Japón, ha declarado que hay una larga grieta vertical que baja por el lateral de la vasija de contención del propio reactor. La grieta llega hasta debajo del nivel del agua y por ella se han estado filtrando fluidos y gases. Según sus propias palabras:
“Hay sin duda una grieta en la vasija – va de arriba a abajo y es bastante grande. Y el problema con las grietas es que nunca se hacen más pequeñas” (información obtenida de Washington's Blog).
Así que hay una grieta en la vasija de contención y hay materiales radioactivos que se están liberando al mar, matando peces y al resto de la vida marina y transformando las aguas costeras en un erial radioactivo. Según el Kyodo News:
"Una problemática más es el creciente nivel de contaminación en el mar alrededor de la planta... En una muestra de agua marina que se tomó el sábado a unos 330 metros al sur de las instalaciones, cerca del sistema de drenaje de los 4 reactores afectados, contenía yodo-131 radiactivo en una concentración 1.850,5 veces mayor que el límite legal permitido, comparado con las 1.250,8 veces más que se habían detectado el viernes, informa la agencia.
Nishiyama dijo en la conferencia de prensa de la mañana que no podía negar la posibilidad de que haya materiales radiactivos filtrándose continuadamente al mar. Más tarde afirmó que el agua hallada en la base de los edificios de las turbinas es improbable que haya llegado al mar y generado contaminación” ("Se suceden las malas noticias sobre el agua radioactiva en la planta nuclear”, Kyodo News).
Como era de esperar, los medios de comunicación han pasado a una actitud del estilo “vertido de crudo de BP”, haciendo todo lo posible por minimizar el desastre y tranquilizar a la opinión pública con medias verdades y desinformación. El objetivo es ocultar la magnitud de la catástrofe y proteger a la industria nuclear. Se trata de otra caso de “los beneficios por delante de las personas”. Pero aún así, la verdad está ahí para quienes quieran entreverla tras las mentiras. Ha aparecido radiación en el suministro de agua en Tokyo, las importaciones de leche, verduras y fruta procedentes de cuatro distritos cercanos a Fukushima han sido prohibidas, y el radio de la zona de evacuación alrededor de la planta se ha ensanchado hasta los 25 kilómetros.
Además, los sensores han detectado minúsculas partículas radioactivas que han salido de la zona del reactor y han viajado por el Pacífico hasta los EEUU, el Atlántico y Europa... según Reuters: “Es cuestión de días que se disperse por todo el hemisferio norte”, dijo Andrea Stahl, uno de los principales científicos del Instituto Noruego de Investigación del Aire”.
Y lo siguiente lo comenta Brian Moench, de MD:
"Los portavoces de la Administración no dejan de repetir que “no supone una amenaza” el que la radiación haya alcanzado los EEUU desde Japón, igual que hicieron con la hemorragia de petróleo en el Golfo. Tal vez deberíamos todos silbar un "Don't worry, be happy" al unísono. Sin embargo una mínima reflexión científica lleva a una segunda interpretación.
Que la radiación esté siendo liberada a 7.500 km. de distancia no es tan tranquilizador como parece... Cada día, los flujos de aire de los corredores aéreos traen contaminación de las nubes de humo y polvo asiáticas del desierto de Gobi hasta nuestras costas occidentales, contribuyendo entre el 10% y el 60% al total de contaminación que respiran los californianos, según la época del año que sea. El mercurio posiblemente sea la segunda sustancia más tóxica que se conoce después del plutonio. La mitad del mercurio que hay en toda la atmósfera de los EEUU se origina en China. Es decir, también a 7.500 km. de distancia. Una semana después de que se hiciese un ensayo de armamento nuclear en China, se halló yodo-131 en las glándulas tiroides de los ciervos de Colorado, a pesar de que no había podido ser previamente detectado en el aire o en la vegetación circundante” (Washington's Blog).
Los restos humeantes de Fukushima son una permanente máquina de muerte que envenena todo a su alrededor – el mar, el cielo y el suelo. Un fragmento del artículo de Collins:
"…La contaminación en el suelo es realmente alta. En el suelo a 40 kilómetros de distancia... los niveles de contaminación eran muy altos – de hecho, mil veces más yodo de lo normal, 4.000 veces el estándar de cesio. Y acabamos de recibir un informe del Dr. Tetsuji Imanaka del Instituto de Investigación en Reactores de Kyoto, donde explica que aunque tiene que estudiar con más detalle las muestras del gobierno japonés, según como estén hechas esas muestras el nivel de contaminación puede ser el doble del que hizo obligada la evacuación alrededor de Chernobyl. Aileen Mioko Smith, 24 de marzo (del artículo de Michael Collins "Dijeron que no era como Chernobyl y estaban equivocados").
Ya hay el doble del que había en Chernobyl, y el desastre posiblemente siga durante meses. La situación está empeorando, está empeorando mucho.
El gobierno japonés ha estado minimizando la crisis para que parezca que tiene la situación bajo control, pero es todo una farsa. No controla nada. La misión de rescate fue un fracaso desde su mismo inicio y ahora la cosa está a punto de estallar. Las medidas de emergencia han sido sobrepasadas por los acontecimientos y ahora es ya sólo cuestión de esperar y ver qué pasa. Nos acercamos a un final definitivo.
Pero entonces, ¿porqué encubrirlo? ¿Porqué tratan los medios de comunicación de suavizar los verdaderos efectos de una catástrofe nuclear? ¿Cree realmente el gobierno japonés que va a hacer mejor las cosas manejando estratégicamente sus relaciones públicas? Deberían centrarse en salvar vidas y dejarse de “gestionar la percepción del público”. Lo que sigue puede encontrarse en la página web de la Union of Concerned Scientists:
"Nuestra valoración es que el gobierno japonés está desaprovechando la oportunidad de iniciar una evacuación ordenada de una gran área alrededor de la planta – especialmente de la población más vulnerable, como los niños y las mujeres embarazadas. Está potencialmente desperdiciando un tiempo precioso al no estar llevando a cabo ya ahora una mayor operación de evacuación”.
El gobierno japonés trata de proteger al poderoso lobby nuclear. Y lo mismo hace Obama, quien sigue promoviendo la energía nuclear incluso mientras Fukushima escupe radiación. No está pensando en el interés público; se está preocupando de los generosos donantes que llenan los cofres de sus campañas electorales.
Y los trabajadores japoneses se están jugando sus vidas para recuperar el control de la central averiada, pero con escaso éxito. La probabilidad de que haya otro incendio, otra monstruosa explosión, o de que se funda el núcleo de algún reactor aumenta cada día. El desastre de Fukushima se acerca y pone en peligro a decenas de miles de personas, para quienes aumentará drásticamente el riesgo de contraer cáncer de tiroides, leucemia infantil y otras enfermedades mortales.
El sábado, el primer ministro japonés Naoto Kan dijo que la situación en la planta nuclear de Fukushima era “seria”. Eso puede que se convierta en la frase más desafortunada del siglo.
Mike Whitney es un analista político independiente que vive en el estado de Washington y colabora regularmente con la revista norteamericana CounterPunch.
03 abril 2011
PRIMERAS VÍCTIMAS OFICIALES DEL DESASTRE NUCLEAR: HALLADOS MUERTOS DOS TRABAJADORES DE TEPCO EN FUKUSHIMA...
Dos trabajadores de TEPCO desaparecidos desde el 11 de marzo en la central de Fukushima, han sido hallados muertos en el sótano de una de las unidades de la planta. El Gobierno nipón advierte de que pueden pasar varios meses antes de que cesen las filtraciones radiactivas en la central nuclear.
Dos trabajadores de TEPCO desaparecidos desde el 11 de marzo en la central de Fukushima, han sido hallados muertos en el sótano de una de las unidades de la planta nuclear. Por otra parte, el Gobierno de Japón advirtió de que pueden pasar varios meses antes de que cesen las filtraciones radiactivas a la vez que aseguró que se trata de una larga batalla inevitable. Mientras, los técnicos de TEPCO planean utilizar polímero en polvo para frenar un escape de agua radiactiva al mar, después de intentar sin éxito contener esa filtración con hormigón.
Los dos empleados hallados muertos, de 21 y 24 años, trabajaban en labores de mantenimiento en el edificio de turbinas del reactor 4, en la central de Fukushima, donde les sorprendió el fuerte terremoto y posterior tsunamí del pasado 11 de marzo.
Las filtraciones radioactivas pueden durar meses
Sus cuerpos fueron encontrados el pasado miércoles al drenar el agua contaminada que inundaba el sótano, por lo que antes de hacer la autopsia tuvieron que ser limpiados de radiactividad. Las pruebas determinaron que ambos fallecieron el mismo día 11 hacia las 16.00 hora local (07.00 GMT) a causa de hemorragias externas.
El Gobierno nipón advierte de que pueden pasar varios meses antes de que cesen las filtraciones radiactivas de la central nuclear de Fukushima y aseguró que es inevitable que la batalla sea larga. Añadió también que es difícil determinar cuando concluirá la crisis, pero que están preparados "para cualquier situación posible y concebible".
Además, el ministro portavoz, Yukio Edano dijo que el Ejecutivo estudia incrementar la ayuda a los evacuados en las inmediaciones de la central, donde se ha decretado un área de exclusión en un radio de 20 kilómetros.
Escape de agua radiactiva al mar
El Ejecutivo japonés sostiene que la radiactividad detectada hasta el momento en las inmediaciones de la planta atómica no conlleva un peligro inmediato para la salud más allá del área evacuada. Edano explicó que los análisis efectuados a niños residentes a una distancia de 20 a 30 kilómetros de la central no muestran ninguna evidencia de que hayan sido expuestos a niveles excesivos de radiactividad.
TEPCO detectó una grieta de unos 20 centímetros en el muro de una fosa próxima al reactor, en la que hay agua con elevada radiactividad que se filtra al océano, concretamente un nivel de yodo 131 que excede 10.000 veces la concentración legal. Los técnicos de TEPCO planean utilizarpolímero en polvo para frenar un escape de agua radiactiva al mar, después de intentar sin éxito contener esa filtración con hormigón.
Los expertos creen que el agua que inunda tanto esa fosa como el sótano del edificio de la unidad 2 proviene del núcleo del reactor, dada su elevada radiactividad.
Un portavoz de TEPCO afirmó que se ha comprobado que las fosas de las otras unidades de la central nuclear no muestran grietas similares, al tiempo que se ha revisado el estado del muro de contención de la planta en busca de otras eventuales fisuras. Pero, en las aguas marinas cercanas a la central nuclear se han detectado niveles de radiactividad muy por encima de los límites permitidos, lo que ha desatado la inquietud por la extensión e impacto de la contaminaciónproveniente de la planta.
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TOKIO, 3 Abr. (EUROPA PRESS) -
El jefe de Gabinete del Ejecutivo japonés, Yukio Edano, ha informado este domingo de que las operaciones para detener el vertido de radiación procedente de la planta nuclear Fukushima-1 podrían prolongarse durante meses, según declaraciones recogidas por la agencia oficial de noticias Kyodo News.
"Si aplicamos métodos considerados como normales, creo que podríamos enfrentarnos a algo (un período de tiempo) así", declaró Edano en conferencia de prensa.
"Hemos estado preguntando acerca de otras posibilidades para acortar ese período, pero no lo vemos factible", añadió.
Por otro lado, los dos trabajadores que realizaban operaciones de contención en la central nuclear de Fukushima-1 que se encontraban desaparecidos desde el pasado 11 de marzo han aparecido muertos en el interior de la central, según ha informado la Tokyo Electric Power Company (TEPCO), la compañía nacional energética encargada de la gestión de la planta, tal y como recoge la agencia de noticias japonesa Kiodo.
Se cree que fallecieron alrededor de las 16 horas (9 horas en la España peninsular), poco después del terremoto de 9 grados en la escala Richter, que tuvo lugar a las 14.46 horas (7.46 horas en la España peninsular).
Los cadáveres fueron encontrados el pasado miércoles y hubo que realizar trabajos sobre ellos para retirar todos los materiales radiactivos de ellos. Han sido identificados como Kazuhiko Kokubo, de 24 años de edad, y Yoshiki Terashima, de 21, ambos pertenecientes a la división de administración.
ENTREVISTA A NOAM CHOMSKY: LIBIA Y LAS CRISIS QUE SE AVECINAN....
Quienes se preocupan por la paz, justicia, libertad y democracia deben encontrar maneras de prestar apoyo y asistencia a los libios libre de limitaciones impuestas por las potencias extranjeras.
Stephen Shalom y Michael Albert
Znet / Rebelión
1. ¿Cuáles son las razones que mueven a EE.UU. en las relaciones internacionales, en el sentido más amplio? Es decir, ¿cuáles son las razones dominantes y los temas que se pueden detectar casi siempre en las opciones de las políticas de EE.UU., en cualquier lugar del mundo? ¿Cuáles son las razones más concretas, aunque también dominantes, y los temas de las políticas de EE.UU. en Oriente Próximo y el mundo árabe? Y, por último, ¿cuáles cree usted que son los objetivos más inmediatos de la política de EE.UU. en la situación actual en Libia?
Una manera útil de abordar la cuestión es preguntarse cuáles NO son las razones de EE.UU. Podemos averiguarlas de diferentes maneras. Una de ellas es leer la literatura profesional sobre relaciones internacionales: con bastante frecuencia, su relato de la política es lo que la política no es, un tema interesante que no voy a desarrollar aquí.
Otro método, muy relevante en este caso, es escuchar a los líderes y comentaristas políticos. Supongamos que se dice que las razones de la acción militar han sido humanitarias. En sí misma, esta afirmación no contiene información: prácticamente todos los recursos a la fuerza se justifican en esos términos, incluso lo hacen los peores monstruos, que pueden, con total irrelevancia, llegar a convencerse de la verdad de lo que están diciendo. Hitler, por ejemplo, pudo creer que se estaba apoderando de partes de Checoslovaquia para poner fin a los conflictos étnicos y llevar a su pueblo los beneficios de una civilización avanzada, y pudo creer también que su invasión de Polonia iba a poner fin al “terror salvaje” de los polacos. Los fascistas japoneses que arrasaron China probablemente creían que estaban su desinteresada iniciativa iba a para crear un “paraíso terrenal” y proteger a la doliente población de los “bandidos chinos”. Incluso Obama puede haber creído lo que dijo en su discurso presidencial el 28 de marzo sobre las razones humanitarias para su intervención en Libia. Y otro tanto puede decirse de los comentaristas.
Se las puede someter, sin embargo, a una prueba muy simple, para determinar si las nobles intenciones pueden ser tomadas en serio: ¿llaman los autores a la intervención humanitaria y la “responsabilidad de proteger” a las víctimas de sus propios crímenes o a las de sus clientes? Tomemos, por ejemplo, a Obama: ¿convocó a una zona de exclusión aérea durante la asesina y destructora invasión israelí, respaldada por Estados Unidos, de Líbano, en 2006, sin ningún pretexto creíble? ¿Acaso, no explicó con orgullo durante su campaña presidencial que él había patrocinado una resolución del Senado de apoyo a la invasión, en la que se pedía el castigo de Irán y Siria por impedirla? Fin de la discusión. De hecho, prácticamente toda la literatura de la intervención humanitaria y el derecho a proteger, escrita o hablada, desaparece tras esta prueba sencilla y adecuada.
Por el contrario, de las razones REALES poco se habla, y uno tiene que escudriñar los archivos documentales e históricos para descubrirlas, sea el Estado que sea.
¿Cuáles son entonces las razones de EE.UU.?
A un nivel muy general, la evidencia me parece que demuestra que no han cambiado mucho desde los estudios de planificación de alto nivel iniciados durante la Segunda Guerra Mundial. Los planificadores en tiempo de guerra daban por sentado que EE.UU. saldría de la guerra en una posición de dominio abrumador, e instaron al establecimiento de una Gran Zona en la que EE.UU. mantuviera un “poder incuestionable” con “supremacía militar y económica”, que garantizase al mismo tiempo la “limitación de cualquier ejercicio de la soberanía” por parte de otros Estados, que pudiera interferir con sus designios globales. La Gran Zona debía incluir el Hemisferio Occidental, el Lejano Oriente, el Imperio británico (que incluía las reservas de energía de Oriente Próximo) y la parte de Eurasia que fuera sea posible, al menos su centro industrial y comercial en el Oeste del continente europeo. Está muy claro, basándose en registros documentales que “el presidente Roosevelt tenía por objetivo la hegemonía de Estados Unidos en el mundo de la posguerra”, para citar la precisa valoración del respetable historiador británico Geoffrey Warner. Y, más importante, los minuciosos planes de tiempo de guerra se llevaron a la práctica poco después, como podemos leer en los documentos desclasificados de los años siguientes, y como podemos observar en la práctica. Las circunstancias han cambiado, por supuesto, y las tácticas se han ajustado en consecuencia, pero los principios básicos son bastante estables, hasta el presente.
Con respecto a Oriente Próximo –la “región de mayor importancia estratégica del mundo”, en palabras del presidente Eisenhower– la principal preocupación ha sido y sigue siendo sus incomparables reservas energéticas. El control de éstas daría el “control sustancial del mundo”, como vio muy pronto el influyente asesor liberal A.A. Berle. Estas preocupaciones suelen ocupar un lugar prominente en los asuntos relativos a esta región.
En Iraq, por ejemplo, cuando las dimensiones de la derrota de Estados Unidos. ya no podían ocultarse, la retórica fue desplazada por un honesto anuncio de los objetivos de la política. En noviembre de 2007, la Casa Blanca emitió una declaración de principios en la que insistía en que Iraq debía conceder a las fuerzas militares de EE.UU. el acceso por tiempo indefinido, y también en que se debía dar preferencia a los inversores estadounidenses. Dos meses más tarde, el presidente informó al Congreso que iba a pasar por alto cualquier legislación que pudiera limitar el estacionamiento permanente de las fuerzas armadas de EE.UU. en Iraq o “el control por parte de Estados Unidos de los recursos petrolíferos de Iraq”, exigencias que abandonó poco después ante la resistencia iraquí, al igual que tuvo que abandonar los objetivos anteriores.
Si bien el control del petróleo no es el único factor en la política de Oriente Próximo, ofrece en cambio algunas directrices bastante acertadas, antes como ahora. En un país rico en petróleo, a un dictador de confianza se le garantiza una libertad de acción casi total. En las últimas semanas, por ejemplo, no ha habido reacción alguna cuando la dictadura de Arabia Saudí utilizó la fuerza masiva para aplastar cualquier signo de protesta. Otro tanto en Kuwait, donde unas pequeñas manifestaciones fueron aplastadas al instante. Y en Bahrein, cuando las fuerzas armadas dirigidas por Arabia Saudí intervinieron para proteger al monarca de la minoría sunita de las demandas de reformas por parte de la población chií reprimida. Las fuerzas gubernamentales no solo desmantelaron el campamento de la Plaza de la Perla –la Plaza Tahrir de Bahrein– sino que llegaron a demoler la estatua de la Perla que es el símbolo de Bahrein y de la que se habían apropiado los manifestantes. Bahrein es un caso particularmente sensible, ya que alberga la Sexta Flota de EE.UU. la fuerza militar más poderosa, con mucho, de la región, y también porque el Este de Arabia Saudita, en la puerta de al lado, es también en gran parte chií y tiene las mayores reservas petroleras del reino. Por un curioso accidente de la geografía y la historia, la mayor concentración de hidrocarburos del mundo rodea la parte norte del Golfo, en regiones de mayoría chií. La posibilidad de una alianza tácita chií ha sido la pesadilla de los planificadores desde hace mucho tiempo.
En los estados que carecen de grandes reservas de hidrocarburos, las tácticas varían, aunque por lo general se ajustan siempre al mismo esquema estándar cuando uno de nuestros dictadores tiene problemas: apoyarlo el mayor tiempo posible y, cuando resulta imposible, hacer pública declaración de amor a la democracia y los derechos humanos, tratando a la vez de salvar la mayor parte del régimen que sea posible.
El escenario es aburridamente familiar: Marcos, Duvalier, Chun, Ceasescu, Mobutu, Suharto y muchos otros. Y hoy, Túnez y Egipto. Siria es un hueso duro de roer y no hay una alternativa clara a la dictadura que apoye los objetivos de EE.UU. Yemen es un cenagal en el que la intervención directa probablemente crearía problemas aún mayores a Washington. Así que ahí la violencia estatal sólo produce declaraciones piadosas.
Libia es un caso diferente. Libia es rica en petróleo, y aunque EE.UU. y el Reino Unido han proporcionado con frecuencia un apoyo notable a su cruel dictador, hasta ahora, éste no es de confianza. Preferirían un cliente más obediente. Además, el vasto territorio de Libia está poco explorado, y los especialistas de la industria petrolera creen que puede haber abundantes recursos petrolíferos sin explotar, que un gobierno más previsible podría abrir a la explotación occidental.
Cuando comenzó un levantamiento no violento, Gadafi lo aplastó violentamente y estalló una rebelión que liberó Bengazi, la segunda ciudad más grande del país, y parecía a punto de asediar la fortaleza de Gadafi en el Oeste. Sus fuerzas, sin embargo, cambiaron el curso del conflicto y llegaron a las puertas de Bengazi. Una masacre era probable, y como el asesor de Obama para Oriente Próximo, Dennis Ross, señaló “todo el mundo nos culparía por ello.” Eso sería inaceptable, al igual que una victoria militar que potenciase el poder y la independencia de Gadafi. Ante esta tesitura, EE.UU. se unió a las Naciones Unidas en la resolución 1973, que establece una zona de exclusión aérea a cargo de Francia, el Reino Unido, y EE.UU., en la que este país podría tener un papel secundario.
No se hizo ningún esfuerzo para limitar la acción a la creación de una zona de exclusión aérea o siquiera a mantenerse en el mandato más amplio de la resolución 1973.
El triunvirato interpretó inmediatamente la resolución como una autorización para su participación directa del lado de los rebeldes. Se impuso por la fuerza un alto el fuego a las fuerzas de Gadafi, pero no a los rebeldes. Por el contrario, se les dio apoyo militar a medida que avanzaban hacia el Oeste, y enseguida se hicieron con las principales fuentes de producción de petróleo de Libia, y estuvieron listos para seguir adelante.
El flagrante desprecio de la resolución 1973 de las Naciones Unidas pronto comenzó a causarle dificultades a la prensa, ya que era demasiado grave ignorarlo. En el New York Times, por ejemplo, Karim Fahim y David Kirkpatrick (el 29 de marzo) se preguntaban “cómo podrían justificar los aliados sus ataques aéreos contra las fuerzas del coronel Gadafi en torno a [su centro tribal de] Sirte si, como parece ser el caso, goza de amplio apoyo en la ciudad y no representa una amenaza para los civiles.” Otra dificultad técnica es que la resolución 1973 del Consejo de Seguridad exige un embargo de armas que se aplique a todo el territorio de Libia, lo que significa que cualquier aporte externo de armas a la oposición tendría que ser encubierto (pero, de otro modo, no problemático).
Hay quien argumenta que el petróleo no puede ser una razón, porque las compañías occidentales ya disfrutaban de acceso al botín bajo Gadafi. Este razonamiento ignora las preocupaciones de EE.UU. Lo mismo podría haberse dicho de Iraq bajo Saddam, o de Irán o Cuba durante muchos años, y aún hoy en día. Lo que Washington pretende es lo que Bush anunció: control o, por lo menos, clientes de confianza. Documentos internos estadounidenses y británicos subrayan que “el virus del nacionalismo” es su mayor temor, no sólo en el Oriente Próximo sino en todas partes. Regímenes nacionalistas que pudieran llevar a cabo ilegítimos ejercicios de soberanía, violando los principios de la Gran Zona. Y que pudieran tratar de dirigir los recursos a cubrir las necesidades populares, como Nasser amenazaba ocasionalmente con hacer.
Vale la pena señalar que las tres potencias imperialistas tradicionales –Francia, Reino Unido, EE.UU. – están casi aisladas en la realización de estas operaciones. Los dos principales estados de la región, Turquía y Egipto, probablemente podrían haber impuesto una zona de exclusión aérea, pero sólo ofrecen un tibio apoyo a la campaña militar del triunvirato. Las dictaduras del Golfo estarían felices de ver desaparecer al errático dictador libio, pero a pesar de estar sobrecargadas de hardware militar de último modelo (servido generosamente por EE.UU. y Reino Unido para reciclar los petrodólares y asegurar su obediencia), sólo se atreven a ofrecer una participación simbólica (Qatar.)
Si bien apoyan la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la onU (UNSC), los países africanos –aparte de Ruanda, aliado de EE.UU.– se oponen en general a la forma en que aquélla ha sido interpretada, a toda prisa, por el triunvirato, y en algunos casos esta oposición es muy firme. Para conocer las políticas de cada uno de los estados africanos véase el artículo del keniata Charles onyango-Obbo (http://allafrica.com/stories/201103280142.html).
Más allá de la región hay poco apoyo. Al igual que Rusia y China, Brasil se abstuvo de en la votación de la onU de la resolución 1973, instando en cambio a un completo alto el fuego y al diálogo. India también se abstuvo en la resolución, basándose en que las medidas propuestas pueden “agravar una situación ya difícil para el pueblo de Libia”, y también pidió medidas políticas y no el uso de la fuerza. Incluso Alemania se abstuvo. Italia también se mostró reacio, en parte quizá porque es muy dependiente de los contratos petroleros con Gadafi. Además, podemos recordar el genocidio que llevó a cabo Italia en el este de Libia, la zona ahora liberada, tras la primera Guerra Mundial, del que tal vez conserven algunos recuerdos .
2. ¿Puede alguien contrario a las intervenciones, que además cree en la autodeterminación de las naciones y las personas, apoyar una intervención ya sea realizada por la ONU o individualmente por algunos países?
Hay dos casos a considerar: (1) una intervención autorizada por la ONU, y (2), una intervención sin autorización de la onU. A menos que creamos que los Estados son sagrados en la forma que se han establecido en el mundo moderno (por lo general mediante una violencia extrema), y que están dotados de derechos que anulan todas las consideraciones imaginables, entonces la respuesta es la misma en ambos casos: sí, al menos en principio . Y no veo motivo para discutir esta creencia, por lo que la voy a dejar de lado.
En lo que respecta al primer caso, la Carta (de las Naciones Unidas) y las resoluciones posteriores otorgan al Consejo de Seguridad una considerable latitud para la intervención, y ésta se ha llevado a cabo, por ejemplo, en el caso de África del Sur. Esto, por supuesto, no implica que todas las decisiones del Consejo de Seguridad deban tener la aprobación de “alguien contrario a las intervenciones, que además cree en la autodeterminación de las naciones y las personas”; otras consideraciones entran en juego en casos específicos, pero, una vez más, a menos que otorguemos a los Estados contemporáneos un estatus de entidades prácticamente sagradas, el principio es el mismo.
En cuanto al segundo caso –el que se plantea con respecto a la interpretación que hace el triunvirato de la resolución 1973, junto a otros muchos ejemplos– la respuesta es otra vez afirmativa, al menos en principio, a menos que tomemos el sistema estatal global como algo inviolable en la forma establecida en la Carta de las Naciones Unidas y otros tratados.
Siempre hay, por supuesto, una carga de la prueba muy pesada que es preciso soportar para justificar la intervención por la fuerza, o cualquier otro uso de la fuerza. La carga es especialmente alta en la segunda hipótesis, en casos de violación de la Carta, al menos para los Estados que profesan el respeto de la ley. Debemos tener en cuenta, sin embargo, que la potencia hegemónica mundial rechaza esta postura, y se autoexcluye de las Cartas de las Naciones Unidas y de la OEA, junto a otros tratados internacionales. Al aceptar la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia, cuando ésta se estableció (conforme a la iniciativa de EE.UU.) en 1946, Washington se excluyó de los cargos de violación de los tratados internacionales, y posteriormente ratificó el Convenio para la Prevención y la Represión del Genocidio, de 1948. con reservas similares. Todas ellas confirmadas por los tribunales internacionales, ya que su procedimientos requieren la aceptación de la jurisdicción. De manera más general, la práctica de EE.UU. es introducir reservas cruciales a los tratados internacionales que ratifica, eximiéndose en la práctica de los mismos.
¿Es soportable la carga de la prueba?
No tiene mucho sentido discutir esto de manera abstracta, pero hay algunos casos reales que podrían ayudarnos. En el período posterior a la Segunda Guerra Mundial, hay dos casos de recurso a la fuerza que, aunque no pueden considerarse como intervenciónes humanitarias, podrían ser legítimamente compatibles: la invasión por parte de India de Pakistán Oriental, en 1971, y la invasión vietnamita de Camboya, en diciembre de 1978; en ambos casos, para poner fin a atrocidades masivas. Estos ejemplos, sin embargo, no entran en el canon occidental de intervención humanitaria, ya que sufren de la falacia de la institución errónea: no los llevaron a cabo los occidentales. Es más, EE.UU. se opuso a ellos encarnizadamente, en el momento álgido de las atrocidades, y luego castigó severamente a los “malhechores” que terminaron con las matanzas de la actual Bangladesh y de la Camboya de Pol Pot. Vietnam no sólo fue duramente condenado, sino también castigado con una invasión china apoyada por Estados Unidos, y con el apoyo militar y diplomático británico-estadounidense a los jemeres rojos camboyanos en sus ataques desde sus bases de Tailandia.
Si bien la carga de la prueba se puede soportar en ambos casos, no es fácil pensar en otros. En el actual caso de intervención por el triunvirato de potencias imperiales que están violando en estos momentos la resolución 1973 de las Naciones Unidas de 1973, la carga es muy pesada, dado su horrible historial. Sin embargo, sería demasiado fuerte sostener que nunca se puede soportar, en principio. A menos, por supuesto, que consideramos los estados-nación en su forma actual como esencialmente sagrados. La prevención de una masacre probable en Bengazi no es poca cosa, con independencia de lo que uno piense sobre las razones.
3. ¿Puede una persona interesada en que los disidentes de un país no sean masacrados en su búsqueda de la autodeterminación, oponerse legítimamente a una intervención que tiene por objeto, sean cuales sean sus razones, evitar una masacre?
Aun aceptando, por pura hipótesis, que la intención es genuina, que cumple el criterio simple que he mencionado al principio, no veo cómo responder a este nivel de abstracción: depende de las circunstancias. Podríamos oponernos a la intervención podría oponerse, por ejemplo, si ésta es probable que conduzca a una masacre mucho peor. Supongamos, por ejemplo, que los líderes de EE.UU., real y honestamente, hubieran tenido la intención de evitar una masacre en Hungría en 1956 y hubieran bombardeado Moscú. O que el Kremlin, genuina y honestamente, hubiera tenido la intención de evitar una masacre en El Salvador, en la década de 1980, mediante el bombardeo de EE.UU. Teniendo en cuenta las consecuencias previsibles, todos estaríamos de acuerdo en que esas acciones –inconcebibles– podría ser legítimamente contestadas.
4. Muchos ven una analogía entre la intervención en Kosovo, de 1999, y la actual intervención en Libia. ¿Puede explicar las principales similitudes, en primer lugar, y también las principales diferencias, en segundo lugar?
De hecho, muchas personas perciben esta analogía, lo que es un homenaje al increíble poder de los sistemas de propaganda occidentales. Da la casualidad de que contamos con excelente documentación de los antecedentes de la intervención en Kosovo, que incluye dos detalladas recopilaciones del Departamento de Estado, extensos informes sobre el terreno de los observadores –occidentales– de la Misión de Verificación de Kosovo, fuentes de la OTAN y la onU, una comisión de investigación británica y muchos más elementos. Los informes y estudios coinciden estrechamente en los hechos.
En resumen, podemos decir que no se había producido ningún cambio sustancial sobre el terreno en los meses previos al bombardeo. Tanto las fuerzas serbias como la guerrilla del ELK habían cometido atrocidades –las de esta última fuerza, de mayor gravedad, en ataques desde la vecina Albania– durante el período en cuestión, al menos de acuerdo a las más altas autoridades británicas (Gran Bretaña fue el miembro más agresivo de la alianza). Las grandes atrocidades en Kosovo no fueron la causa de los bombardeos de la OTAN sobre Serbia, sino su consecuencia, una consecuencia totalmente previsible. El comandante en jefe de la OTAN, el general estadounidense Wesley Clark, había informado a la Casa Blanca semanas antes de los bombardeos de que éstos provocarían una respuesta brutal por las fuerzas serbias sobre el terreno, y, al comienzo del bombardeo, dijo a la prensa que esta respuesta era “previsible”.
Los primeros refugiados kosovares registrados por la onU se producen en fechas muy posteriores al comienzo de los bombardeos. Con una sola excepción, la acusación de Milosevic, durante los bombardeos, basada en gran medida en informes de inteligencia anglo-estadounidenses, se limitó a los crímenes cometidos después del bombardeo, y sabemos que no podía ser tomada en serio por los líderes de Estados Unidos y Reino Unido, que en ese mismo momento estaban apoyando activamente crímenes aún peores. Además, había buenas razones para creer que una solución diplomática estaba al alcance; en efecto, la resolución de la onU impuesta después de 78 días de bombardeo fue más bien un compromiso entre la posición serbia y la de la OTAN al comienzo.
Todo esto, incluso estas impecables fuentes occidentales, lo trato con cierto detalle en mi libro A New Generation Draws the Line. Nuevas informaciones que corroboran todo ello han aparecido desde entonces. Por ejemplo, Diana Johnstone informa de una carta a la canciller alemana, Angela Merkel, el 26 de octubre de 2007, que le envía Dietmar Hartwig, ex jefe de la misión europea en Kosovo antes de que fuera retirado el 20 de marzo con el anuncio del bombardeo, que estaba en una posición muy buena para saber lo que estaba sucediendo. Éste escribe:
“No hay un solo informe presentado en el período comprendido entre finales de noviembre de 1998 y la evacuación en vísperas de la guerra que mencione que los serbios hayan cometido delitos graves o sistemáticos contra los albaneses, ni tampoco ha habido un solo caso que se refiera a incidentes o delitos de genocidio o asimilables a éste. Por el contrario, en mis informes he registrado en repetidas ocasiones que, teniendo en cuenta los ataques del ELK cada vez más frecuentes contra el Gobierno serbio, se ha demostrado que la aplicación de la ley por parte de éste ha sido hecha con una notable moderación y disciplina. El objetivo claro y citado a menudo por el Gobierno serbio ha consistido en observar rigurosamente el acuerdo Milosevic-Holbrooke [de octubre de 1998] para no dar ninguna excusa a la comunidad internacional para intervenir. (...) Hubo enormes “diferencias de percepción” entre lo que las misiones en Kosovo han estado informando a sus respectivos gobiernos y capitales, y lo que éstos han filtrado posteriormente a los medios de comunicación y al público. Esta discrepancia sólo puede ser vista como un elemento de preparación a largo plazo para la guerra contra Yugoslavia. Hasta el momento en que abandoné Kosovo, nunca había ocurrido lo que los medios de comunicación y, todavía más, los políticos afirmaban sin cesar. En consecuencia, hasta el 20 de marzo 1999 no había ninguna razón para la intervención militar, lo que hace ilegítimas las medidas adoptadas posteriormente por la comunidad internacional. El comportamiento colectivo de los Estados miembros antes y después del estallido de la guerra da pie a serias preocupaciones, porque la verdad fue liquidada y la UE perdió fiabilidad.”
La historia no es física cuántica, y siempre hay un amplio margen para la duda. Pero es raro que las conclusiones tengan un respaldo tan firme como en este caso. De un modo muy revelador, es totalmente irrelevante. La doctrina que prevalece es que la OTAN intervino para detener la limpieza étnica, aunque los partidarios de los bombardeos que toleran al menos un guiño a los abundantes elementos fácticos califican su apoyo al decir que los bombardeos eran necesarios para detener las posibles atrocidades: debemos actuar aun produciendo atrocidades a gran escala para detener las que se podrían producir si no bombardeásemos. Y hay justificaciones aún más impactantes.
Las razones de esta práctica unanimidad y pasión son bastante claras. El bombardeo se produjo en una virtual orgía de autoglorificación y pavor por parte de las potencias, que podría haber impresionado a Kim il-Sung. Lo he analizado en otro lugar, y no deberíamos permitir que siga en el olvido este notable momento de la historia intelectual. Después de este espectáculo, el desenlace tenía que ser simplemente glorioso. La noble intervención en Kosovo proporcionó este desenlace, y esta ficción debe ser celosamente mantenida.
Volviendo a la pregunta, hay una analogía entre las representaciones autocomplacientes de Kosovo y Libia: ambas intervenciones están animadas por nobles intenciones, según la versión novelada. El inaceptable mundo real sugiere en cambio analogías bastante diferentes.
5. Del mismo modo, mucha gente ve una analogía entre la actual intervención en Iraq y la intervención en curso en Libia. En este caso, ¿puede explicar las similitudes y las diferencias?
No veo las analogías significativas aquí tampoco, excepto que dos de los Estados participantes son los mismos. En el caso de Iraq, las metas son las que al final acabaron por reconocer. En el caso de Libia, es probable que el objetivo sea similar, al menos en un aspecto: la esperanza de que un régimen cliente fiable apoye los objetivos occidentales y proporcione a los inversores occidentales un acceso privilegiado a la riqueza petrolera rica de Libia, que, como he señalado, puede ir mucho más allá de lo que se conoce actualmente.
6. ¿Qué espera usted, en las próximas semanas, que suceda en Libia y, en ese contexto, ¿cuáles cree usted que deberían ser los objetivos de un movimiento, en Estados Unidos, contra la intervención y la guerra con respecto a las políticas de EE.UU.?
Por supuesto, es incierto, pero las perspectivas probables –hoy, 29 de marzo– son o bien una partición de Libia en una región oriental, rica en petróleo y dependiente en gran medida de las potencias occidentales imperiales, y una región occidental pobre bajo el control de un tirano brutal de limitadas capacidades; o bien una victoria de las fuerzas respaldadas por Occidente. En cualquier caso, lo que el triunvirato presumiblemente espera es un régimen menos problemático y más dependiente en lugar del actual. El desenlace probable es el que se describe con bastante exactitud, creo que por el diario árabe con sede en Londres Al-Quds Al-Arabi, en su número del 28 de marzo. Si bien se reconoce la incertidumbre de la predicción, prevé que la intervención puede dejar en Libia “dos estados, uno para los rebeldes en el Este, rico en petróleo; y uno, pobre, en manos de Gadafi en el Oeste (...) Una vez asegurados los campos de petróleo, podemos encontrarnos ante a un nuevo emirato petrolero en Libia, un país escasamente habitado, protegido por Occidente y muy similar a los estados-emirato del Golfo Pérsico.” O bien, la rebelión apoyada por Occidente podría continuar hasta el final para eliminar al irritante dictador.
Los que se preocupan por la paz, la justicia, la libertad y la democracia debe tratar de encontrar maneras de prestar apoyo y asistencia a los libios que tratan de forjar su propio futuro, libre de las limitaciones impuestas por las potencias extranjeras. Podemos tener esperanzas sobre la dirección a seguir, pero el futuro debe estar en sus manos.
Reproducido de Kaos en la Red
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