26 febrero 2009

UN PERRO DE AGUA PORTUGUÈS SERÀ LA MASCOTA DE LOS OBAMA...


Secretos de familia
Imagen de la portada de la última edición de la revista 'People', con Michelle Obama como protagonista.
26-02-2009

La mascota del senador Ted Kennedy es un perro de agua portugués, la raza escogida por los Obama.- AP


La primera dama estadounidense revela en la revista 'People' algunos de los secretos de los nuevos inquilinos de la Casa Blanca
ELPAÍS.com - Madrid - 26/02/2009

La primera dama estadounidense, Michelle Obama, ya ha resuelto el dilema de cuál sera la raza del nuevo perro de la Casa Blanca. Según la revista People, que este viernes publica una entrevista con la esposa del presidente estadounidense, se trata de un perro de agua portugués, una raza hipoalergénica, ya que una de sus dos hijas, Malia, de 10 años, es alérgica a ciertos canes.

La mascota del senador Ted Kennedy es un perro de agua portugués, la raza escogida por los Obama.- AP

Michelle cuenta a la revista que la nueva mascota que Barack Obama prometió regalar a sus hijas antes de convertirse en presidente llegará al nuevo hogar de la familia en abril. "Se trata de una raza muy buena de temperamento", señala la esposa del mandatario, que aparece en la portada de esta publicación estadounidense.

La primera dama desvela cómo están siendo los primeros días en su nuevo hogar de Washington y asegura que "las reglas son las mismas" que cuando los cuatro vivían en Chicago. Las dos niñas, "que deben seguir siendo obedientes", continúan haciendo sus camas, limpian sus habitaciones y friegan los platos. Michelle, de hecho, le ha pedido al personal de la Casa Blanca que no se encarguen de todas las tareas. "Quieren hacerte la vida fácil, pero cuando tienes hijos pequeños, éstos no necesitan que sus vidas sean fáciles. Son sólo unos niños", asegura la esposa del presidente en un extracto de la entrevista adelantado por People en su edición online.

A Sasha y Malia les está permitido además moverse a sus anchas por la histórica mansión, e incluso pueden entrar en el Despacho Oval siempre que quieran. "He intentado alentar que ellas sientan que todos los rincones de la casa son su hogar", dice Michelle, que también detalla algunos de los juegos familiares, las conversaciones durante la cena o sus hábitos de lectura antes de irse a dormir.

25 febrero 2009

TEXTO INTEGRO DEL DISCURSO DE BARACK OBAMA


Señora Presidenta de la Cámara de Representantes, Sr. Vicepresidente, miembros del Congreso:

Estoy aquí esta noche no sólo para dirigirme a las distinguidas damas y caballeros en este gran recinto, sino para hablar directa y francamente con los hombres y mujeres que nos trajeron aquí.
Sé que para muchos estadounidenses que nos observan en este momento, el estado de nuestra economía es una inquietud mayor que todas las demás. Y con toda razón. Si no han sido afectados personalmente por esta recesión, probablemente conocen a alguien que ha sido afectado: un amigo, un vecino, un miembro de su familia. No necesitan escuchar otra lista de datos para saber que nuestra economía se encuentra en crisis, porque la viven todos los días. Es la preocupación con la que se despiertan y motivo de desvelo de noche. Es el empleo que pensaron que tendrían hasta jubilarse, pero que ahora han perdido; el negocio con el que soñaron y que ahora pende de un hilo; la carta de aceptación a la universidad que su hijo tuvo que volver a guardar en el sobre. El impacto de esta recesión es real y está por todas partes.

Pero a pesar de que nuestra economía se haya debilitado y nuestra confianza se vea afectada; a pesar de que estamos viviendo en tiempos difíciles e inciertos, esta noche quiero que todo estadounidense sepa lo siguiente: Reconstruiremos, nos recuperaremos, y Estados Unidos saldrá de esto más fuerte que nunca.

El peso de esta crisis no determinará el destino de esta nación. Las respuestas a nuestros problemas no están fuera de nuestro alcance. Están en nuestros laboratorios y universidades; en nuestros campos y nuestras fábricas; en la imaginación de nuestros empresarios y el orgullo del pueblo más trabajador en la faz de la Tierra. Aún poseemos a manos llenas las cualidades que han hecho de Estados Unidos la mayor fuerza de progreso y prosperidad en la historia de la humanidad. Lo que se requiere ahora es que este país se una, que encaremos audazmente los desafíos que enfrentamos y asumamos la responsabilidad por nuestro futuro una vez más.

Ahora, si somos francos con nosotros mismos, admitiremos que durante demasiado tiempo, no siempre hemos cumplido con estas responsabilidades, ya sea como gobierno o como pueblo. Digo esto no para designar culpables ni mirar hacia atrás, sino porque sólo al comprender cómo llegamos a este momento podremos salir de este aprieto.

El hecho es que nuestra economía no comenzó a deteriorarse de la noche a la mañana. Tampoco se iniciaron todos nuestros problemas cuando el mercado de vivienda colapsó o la bolsa de valores se desplomó. Sabemos desde hace décadas que nuestra supervivencia depende de encontrar nuevas fuentes de energía. Sin embargo, importamos más petróleo ahora que nunca antes. El costo del cuidado de salud devora más y más de nuestros ahorros todos los años, sin embargo continuamos retrasando reformas. Nuestros niños competirán por empleos en una economía mundial para la cual demasiadas de nuestras escuelas no los preparan. Y aunque todos estos desafíos continuaron sin solución, logramos gastar más dinero y acumular más deudas, tanto como personas y como gobierno, que nunca antes.

En otras palabras, hemos vivido una era en la que demasiado a menudo, las ganancias a corto plazo eran apreciadas más que la prosperidad a largo plazo; en la que no miramos más allá del próximo pago, el próximo trimestre o las próximas elecciones. Un superávit se convirtió en excusa para transferir riqueza a los acaudalados en vez de una oportunidad de invertir en nuestro futuro. Se desmanteló la reglamentación a favor de utilidades rápidas y a costa de un mercado saludable. Sabiendo que no estaban a su alcance, las personas compraron casas de bancos y prestamistas que, de cualquier manera, querían colocar esos malos préstamos. Y mientras tanto, se pospusieron debates cruciales y decisiones difíciles hasta otro momento, otro día.

Bueno, ha llegado el día del ajuste de cuentas, y éste es el momento de hacernos cargo de nuestro futuro. Éste es el momento de actuar de forma audaz y sensata, no sólo para reactivar esta economía, sino para sentar nuevas bases para una prosperidad perdurable. Éste es el momento de impulsar la generación de empleo, reactivar los préstamos e invertir en sectores como el de energía, cuidado de salud y educación, que harán que nuestra economía crezca, incluso a la vez que tomamos las difíciles decisiones de reducir nuestro déficit. Ése es el propósito de mi plan económico, y de eso me gustaría hablarles esta noche.

Es un plan que comienza con el empleo. Tan pronto asumí el cargo, le pedí a este Congreso que para el Día del Presidente, tuviera listo un plan que volviera a poner a la gente a trabajar y que le pusiera dinero en el bolsillo. No porque creo en aumentar la burocracia. No creo en eso. No porque no me importe la deuda masiva que hemos heredado. Sí me importa. Hice un llamado a la acción porque no hacerlo hubiera significado perder más empleos y hubiera causado más dificultades. De hecho, no actuar habría empeorado nuestro déficit a largo plazo al asegurar poco crecimiento económico durante años. Por eso fue que presioné para actuar rápidamente. Y esta noche, me siento agradecido porque este Congreso hizo su trabajo, y me complace decirles que la Ley para la Recuperación y Reinversión en Estados Unidos ya fue promulgada.

En los próximos dos años, este plan preservará o creará 3.5 millones de empleos. Más de 90% de estos puestos de trabajo estarán en el sector privado: empleos para reconstruir carreteras y puentes, para fabricar turbinas de viento y paneles solares, para tender banda ancha y expandir el sistema de transporte público.

Debido a este plan, hay maestros que ahora pueden conservar sus puestos y educar a nuestros hijos. Los profesionales de la salud pueden seguir cuidando de los enfermos. Esta noche, 57 oficiales de policía pueden seguir patrullando las calles de Mineápolis, porque su departamento estaba a punto de despedirlos, y este plan lo evitó.

Debido a este plan, 95% de las familias trabajadores en Estados Unidos recibirán un recorte tributario... un recorte tributario que verán en sus talones de pago desde el 1º de abril.
Debido a este plan, las familias que tienen dificultades para cubrir los costos de la educación superior recibirán un crédito tributario de $2,500 para los cuatro años de universidad. Y los estadounidenses que han perdido su empleo en esta recesión podrán recibir una extensión en los beneficios por desempleo y cobertura para cuidados de salud que los ayudará a resistir esta tormenta.

Sé que hay algunos en este recinto y otros que nos ven desde sus hogares que no creen que este plan funcione. Y entiendo ese escepticismo. Aquí en Washington, hemos visto lo rápido que las buenas intenciones se vuelven promesas incumplidas y despilfarro. Y un plan a esta escala implica enorme responsabilidad y la necesidad de hacerlo correctamente.

Por eso le pedí al Vicepresidente Biden que encabezara un esfuerzo de supervisión estricta sin precedente, porque a Joe no se le escapa una. Y les he dicho a todos y cada uno de los miembros de mi gabinete, así como a los alcaldes y gobernadores de todo el país, que a mí y al pueblo estadounidense nos tendrán que rendir cuentas por cada dólar que gasten. Y he designado a un Inspector General de comprobada capacidad y dinamismo para identificar todos los casos de despilfarro y fraude. Y hemos creado una nueva página web llamada recovery.gov para que todos los estadounidenses puedan saber cómo y dónde se gasta su dinero.

Por lo tanto, el plan de recuperación que aprobamos es el primer paso para lograr que nuestra economía vuelva a encaminarse. Pero es sólo el primer paso. Porque incluso si no cometemos ningún error al administrar este plan, no habrá una recuperación real a menos que solucionemos la crisis de crédito que ha debilitado seriamente a nuestro sistema financiero.

Y esta noche quiero hablarles simple y sinceramente sobre este tema, porque todo estadounidense debe saber que eso afecta directamente su bienestar y el de su familia. También quiero que sepan que el dinero que han depositado en los bancos de todo el país está a salvo, que su seguro no está en peligro y que pueden confiar en que nuestro sistema financiero continuará funcionando. Esto no debe ser causa de preocupación alguna.

Lo que nos inquieta es que si no reanudamos los préstamos en este país, nuestro plan de recuperación estará destinado a fallar sin siquiera haber empezado.
Vean, el flujo de crédito es lo que le da vida a nuestra economía. La capacidad de conseguir un préstamo determina la posibilidad de financiar todo, desde una casa hasta un auto y los estudios universitarios; es la manera en que las tiendas renuevan su inventario, las granjas compran equipo y las empresas pagan sus planillas.

Pero el crédito ya no fluye como debería. Demasiados préstamos impagos resultantes de la crisis hipotecaria han afectado los balances contables de demasiados bancos. Con tanta deuda y tan poca confianza, ahora estos bancos temen prestar más dinero a familias, empresas y a otros bancos. Cuando no hay préstamos, las familias no pueden comprar casas ni autos. Entonces las empresas se ven forzadas a hacer despidos. Luego nuestra economía sufre aun más, y hay menos crédito disponible.

Por eso, este gobierno está actuando rápida y enérgicamente para romper este ciclo destructivo, restaurar la confianza y reanudar los préstamos.
Lo haremos de varias maneras. En primer lugar, crearemos un nuevo fondo de préstamos que representa el mayor esfuerzo jamás creado a fin de ayudar a proporcionar financiamiento para vehículos, estudios universitarios, préstamos a pequeñas empresas para los consumidores y empresarios que hacen que esta economía funcione.

En segundo lugar, he propuesto un plan de vivienda que ayudará a las familias responsables pero en peligro de una ejecución hipotecaria a reducir sus pagos mensuales y refinanciar sus préstamos hipotecarios. Es un plan que no ayudará a especuladores ni a ese vecino en su misma cuadra que compró una casa totalmente fuera de su alcance, pero sí ayudará a millones de estadounidenses que están teniendo dificultades debido a la devaluación inmobiliaria... estadounidenses que ahora podrán aprovechar tasas de interés más bajas que este plan ya ha ayudado a establecer.

De hecho, la familia promedio que refinancie hoy puede ahorrar casi $2000 al año en su hipoteca. En tercer lugar, actuaremos con toda la fuerza del gobierno federal para asegurar que los principales bancos de los que dependen los estadounidenses tengan suficiente confianza y suficiente dinero para otorgar préstamos incluso en tiempos más difíciles. Y cuando nos enteremos de que uno de los principales bancos tiene serios problemas, les pediremos cuentas a los responsables, los obligaremos a hacer los ajustes necesarios, les proporcionaremos apoyo para sanear sus balances contables y aseguraremos la continuidad de una institución sólida y viable que pueda beneficiar a nuestra gente y a nuestra economía.

Comprendo bien que Wall Street preferiría un enfoque que les diera a los bancos dinero para rescatarlos sin imponerles condiciones, sin pedirle a nadie que rinda cuentas por sus irresponsables decisiones. Pero un enfoque así no resolvería el problema. Y nuestro objetivo es hacer que pronto llegue el día en que volvamos a otorgar préstamos al pueblo estadounidense y a las empresas estadounidenses, lo cual acabará con esta crisis de una vez por todas.

Tengo la intención de pedirles a estos bancos que rindan cuentas de toda la ayuda que reciban, y esta vez, deberán demostrar claramente cómo se usan los dólares de los contribuyentes a fin de generar más préstamos para el contribuyente estadounidense. Esta vez, los directores generales no podrán usar el dinero de los contribuyentes para engrosar sus talones de pago ni comprar costosas cortinas o desaparecer en un avión privado. Eso no volverá a suceder.

Sin embargo, este plan requerirá recursos significativos del gobierno federal, y sí, probablemente más de lo que ya hemos destinado para esto. Pero aunque el costo va a ser alto, les puedo asegurar que el costo de la inacción sería mucho mayor, porque podría tener como consecuencia una economía débil no sólo por meses o años, sino tal vez por una década. Eso sería peor que nuestro déficit, peor para las empresas, peor para el pueblo y peor para la siguiente generación. Y me resisto a permitir que eso pase.

Y comprendo que cuando el gobierno pasado le pidió ayuda al Congreso para que proporcionara ayuda a los bancos en dificultades, tanto los demócratas como los republicanos estaban furiosos por el mal manejo y lo que ocurrió a continuación. Los contribuyentes estadounidenses sintieron lo mismo. Y yo también.

Así que sé lo poco popular que es ayudar a los bancos en este momento, especialmente porque sus malas decisiones causaron, en parte, que todos los estadounidenses se vieran afectados. Les aseguro que lo entiendo.

Pero también sé que en épocas de crisis, no podemos darnos el lujo de gobernar con ira o hacer concesiones a la politiquería del momento. Mi trabajo, nuestro trabajo, es resolver el problema. Nuestro trabajo es gobernar con sentido de responsabilidad. No voy a gastar ni un centavo con el objetivo de recompensar a ejecutivos de Wall Street, pero haré todo lo que sea necesario para ayudar a la pequeña empresa que no puede pagar a sus trabajadores o a la familia que ha ahorrado, pero que todavía no puede conseguir un préstamo hipotecario.

De eso se trata. No se trata de ayudar a los bancos; se trata de ayudar a la gente. Cuando haya crédito disponible nuevamente, las familias jóvenes finalmente podrán comprar una nueva vivienda. Y luego alguna compañía contratará empleados para construirla. Y luego esos trabajadores tendrán dinero para gastar, y si también pueden conseguir un préstamo, tal vez, finalmente, se podrán comprar un auto o abrir su propio negocio. Los inversionistas volverán al mercado y las familias estadounidenses verán que ya tienen fondos suficientes para la jubilación. Y poco a poco, la confianza retornará, y nuestra economía se recuperará.

Así que le pedí a este Congreso que me apoyara para hacer todo lo que fuera necesario. Porque no podemos abandonar a nuestra nación a un destino de recesión continua. Y para asegurar que una crisis de esta magnitud no vuelva a suceder, le he pedido al Congreso que apruebe rápidamente una ley que finalmente reforme nuestro obsoleto sistema regulatorio. Es hora de poner en vigor normas nuevas, estrictas y razonables para que nuestro mercado financiero recompense el dinamismo y la innovación, y que sancione los atajos y los abusos.

El plan para la recuperación y el plan para la estabilidad financiera son los pasos inmediatos que estamos dando para reactivar nuestra economía a corto plazo. Pero la única manera de restaurar plenamente la solidez económica de Estados Unidos es hacer las inversiones a largo plazo que generarán nuevos empleos, estimularán nuevas industrias y promoverán un renovado ímpetu para competir con el resto del mundo. La única manera de que este siglo sea otro siglo de liderazgo para Estados Unidos es que finalmente le hagamos frente al precio que pagamos por nuestra dependencia de petróleo y al alto costo de los cuidados de salud; al hecho de que las escuelas no estén preparando a nuestros hijos y la montaña de deuda que van a heredar. Ésa es nuestra responsabilidad.

En los próximos días, presentaré un presupuesto ante el Congreso. Con demasiada frecuencia, hemos visto estos documentos como simples números en un papel o una lista detallada de programas. Veo este documento de forma diferente. Lo veo como una visión para Estados Unidos: un plan de acción para nuestro futuro. Mi presupuesto no trata de resolver todo problema ni abordar cada tema. Refleja la dura realidad que hemos heredado: un déficit de un billón de dólares, una crisis financiera y una recesión costosa.
Dada la situación, todos en este recinto -demócratas y republicanos- tendrán que sacrificar algunas prioridades loables para las cuales no hay dinero. Y también me incluyo.

Pero eso no significa que podemos darnos el lujo de ignorar nuestros desafíos a largo plazo. Rechazo el punto de vista que dice que nuestros problemas simplemente se resolverán por sí solos, que el gobierno no tiene función alguna en sentar las bases de nuestra prosperidad común.
Porque la historia dice lo contrario. La historia nos recuerda que en toda ocasión de conmoción y trasformación económica, esta nación ha respondido con medidas audaces y grandes ideas. En plena guerra civil, instalamos vías férreas de costa a costa, las cuales fomentaron el comercio y la industria. De la agitación de la Revolución Industrial salió un sistema de escuelas secundarias públicas que preparó a nuestros ciudadanos para una nueva era. Tras la guerra y depresión, el GI Bill [ley para la educación de los veteranos de la Segunda Guerra Mundial] envió a una generación a la universidad y creó la clase media más numerosa de la historia. Y una lucha difusa por la libertad tuvo como resultado un país de carreteras, un estadounidense en la luna y una explosión de tecnología que sigue transformando a nuestro planeta.

En ninguno de los casos el gobierno sustituyó a la empresa privada; fue un catalizador de la empresa privada. Creó las condiciones para que miles de empresarios y nuevas empresas se adaptaran y prosperaran.

Somos una nación que siempre ha visto oportunidades en medio del peligro y ha logrado sacar provecho y salir airosa de experiencias terribles. Ahora debemos volver a ser esa nación. Es por eso que el presupuesto que estoy presentando, incluso al recortar programas que no necesitamos, invertirá en tres sectores que son absolutamente cruciales para nuestro futuro económico: energía, cuidados de salud y educación.

Comienza con la energía.
Sabemos que el país que aproveche el poder de la energía renovable y no contaminante será el líder del siglo XXI. Sin embargo, es la China la que ha lanzado el mayor esfuerzo en la historia para hacer que su economía sea eficiente en términos energéticos. Nosotros inventamos la tecnología solar, pero estamos rezagados en su producción con respecto a países como Alemania y el Japón. Nuevos vehículos eléctricos híbridos salen de nuestras cadenas de montaje, pero operarán con baterías hechas en Corea. Pues, no acepto un futuro en el que los empleos y las industrias del futuro se originen al otro lado de nuestras fronteras, y sé que ustedes tampoco. Es hora de que Estados Unidos vuelva a ser líder.

Gracias a nuestro plan para la recuperación, aumentaremos al doble el suministro de energía renovable de esta nación en los próximos tres años. También hemos hecho la mayor inversión en fondos para la investigación de base en la historia de Estados Unidos, una inversión que propiciará no sólo nuevos descubrimientos en el sector de energía, sino avances en la medicina, ciencias y tecnología.

Pronto tenderemos miles de millas de cables eléctricos que podrán llevar nueva energía a ciudades y pueblos en todo el país. Y pondremos a los estadounidenses a trabajar haciendo más eficientes nuestros edificios y casas para que podamos ahorrar miles de millones de dólares en nuestras cuentas de energía.

Pero para transformar realmente nuestra economía, para resguardar nuestra seguridad y salvar a nuestro planeta de los estragos del cambio climático, es necesario que a fin de cuentas hagamos de la energía renovable y no contaminante el tipo lucrativo de energía. Por lo tanto, le pido a este Congreso que me remita legislación que imponga un límite basado en el mercado para la contaminación derivada del carbono y que impulse la producción de más energía renovable en Estados Unidos. Y a fin de apoyar esa innovación, invertiremos 15,000 millones de dólares al año para desarrollar tecnología como la energía eólica y la energía solar; biocombustibles avanzados, carbón no contaminante y más autos y camiones de consumo eficiente de combustible, construidos aquí mismo en Estados Unidos.

En cuanto a nuestro sector automovilístico, todos reconocen que años de malas decisiones y una recesión mundial han llevado a nuestros fabricantes de autos al borde del abismo. No debemos protegerlos de sus propias prácticas malas, ni lo haremos. Pero nos hemos comprometido con el objetivo de un sector automotor reequipado y reinventado que pueda competir y ganar. Millones de empleos dependen de ello. Muchísimas comunidades dependen de ello. Y creo que la nación que inventó el automóvil no puede abandonarlo.

Nada de esto sucederá sin un precio ni será fácil. Pero éste es Estados Unidos. No hacemos lo que es fácil. Hacemos lo que es necesario para hacer que este país avance.
Por esa misma razón, debemos también abordar el agobiante costo del cuidado de salud.
Se trata de un costo que ahora causa una bancarrota en Estados Unidos cada treinta segundos. Para fines de año, podría causar que 1.5 millones de estadounidenses pierdan su casa. En los últimos ocho años, las primas han aumentado cuatro veces más que los salarios. Y en cada uno de esos ocho años, un millón adicional de estadounidenses perdió su seguro médico. Es una de las principales razones por las que las pequeñas empresas cierran sus puertas y las corporaciones mandan empleos al extranjero. Y es uno de los rubros más costosos y de más rápido crecimiento en nuestro presupuesto.

Dado todo esto, ya no podemos darnos el lujo de posponer la reforma del cuidado de salud.
En tan sólo los últimos treinta días, hemos hecho más que en la última década por hacer que avance la causa de la reforma del cuidado de salud. A pocos días del inicio de sesiones, este Congreso aprobó una ley para otorgar y proteger el seguro médico de once millones de niños estadounidenses cuyos padres trabajan a tiempo completo. Nuestro plan para la recuperación invertirá en historias médicas electrónicas y nueva tecnología que disminuirá errores, reducirá los costos, asegurará la confidencialidad y salvará vidas. Lanzará un nuevo esfuerzo por buscar la cura del cáncer, una enfermedad que ha afectado la vida de casi todos los estadounidenses en nuestros tiempos. Y hace la mayor inversión en cuidado preventivo en la historia, porque ésa es una de las mejores maneras de mantener a nuestro pueblo sano y nuestros costos bajo control.

Este presupuesto lleva estas reformas un paso adelante. Incluye un histórico compromiso con la reforma integral del cuidado de salud; una cuota inicial siguiendo el principio de que debemos tener cuidado de salud económico y de calidad para todo estadounidense. Es un compromiso que se paga en parte por medidas eficientes que esperamos desde hace tiempo. Y es un paso que debemos dar si esperamos reducir nuestro déficit en los próximos años.

Ahora, habrá muchas opiniones e ideas diferentes sobre cómo lograr la reforma, y es por eso que estoy congregando a personas de negocios y trabajadores, médicos y proveedores de salud, demócratas y republicanos, para que comiencen a trabajar la próxima semana en este asunto.

No soy un iluso. Sé que no será un proceso fácil. Será difícil. Pero también sé que casi un siglo después de que Teddy Roosevelt propusiera las primeras reformas, el costo de nuestro cuidado de salud ha agobiado nuestra economía y la conciencia de nuestra nación durante demasiado tiempo. Entonces, que no quepa duda alguna: la reforma del cuidado de salud no puede esperar, no debe esperar, ni esperará un año más.

El tercer desafío que debemos abordar es la urgente necesidad de extender la promesa de la educación en Estados Unidos.
En una economía mundial en la que la destreza más valiosa que se puede vender son los conocimientos propios, una buena educación ya no es simplemente una forma de acceder a las oportunidades; es un prerrequisito.

En este momento, dos tercios de las ocupaciones de más rápido crecimiento requieren más que un diploma de secundaria. Sin embargo, poco más de la mitad de nuestros ciudadanos tiene ese nivel de educación. Entre los países industrializados, tenemos una de las más altas tasas de estudiantes que no terminan la escuela secundaria. Y la mitad de los estudiantes que comienzan sus estudios universitarios no los terminan.

Ésta es una receta para el declive económico, porque sabemos que los países que enseñan mejor que nosotros hoy en día nos superarán el día de mañana. Es por eso que será un objetivo de este gobierno asegurar que todo niño tenga acceso a una educación completa y competitiva, desde el día que nazca hasta el día que inicie una carrera.

Ya hemos hecho una inversión histórica en la educación por medio del plan para la recuperación económica. Hemos ampliado considerablemente la educación inicial y continuaremos mejorando su calidad, porque sabemos que el aprendizaje más formativo tiene lugar en esos primeros años de vida. Hemos puesto los estudios universitarios al alcance de casi siete millones de estudiantes adicionales.

Y hemos proporcionado los recursos necesarios para evitar dolorosos recortes y despidos de maestros que detendrían el progreso de nuestros niños.
Pero sabemos que nuestras escuelas no sólo necesitan más recursos. Necesitan más reformas. Es por eso que este presupuesto crea nuevos incentivos para el desempeño de los maestros; vías para ascender y recompensas para el éxito. Invertiremos en programas innovadores que ya están ayudando a las escuelas a cumplir con altos estándares y disminuir las diferencias en el rendimiento. Y aumentaremos nuestro compromiso con las escuelas públicas independientes (charter schools).

Es nuestra responsabilidad como legisladores y educadores hacer que este sistema funcione. Pero es la responsabilidad de cada ciudadano participar en él. Y entonces, esta noche, le pido a todo estadounidense que se comprometa por lo menos a un año o más de educación superior o capacitación laboral. Esto puede ser en una institución comunitaria de enseñanza superior o una universidad de cuatro años; capacitación vocacional o pasantía. Pero independientemente de la capacitación, todo estadounidense deberá contar con algo más que el diploma de la secundaria. Y abandonar la escuela secundaria ya no es una opción. No es solamente darse por vencido, es fallarle al país, y este país necesita y valora el talento de todo estadounidense. Es por eso que proporcionaremos la ayuda necesaria para que concluyan sus estudios universitarios y logren un nuevo objetivo: para el 2020, Estados Unidos volverá a tener la más alta tasa mundial de personas con grado universitario.

Sé que el precio de las matrículas es más alto que nunca, por lo que si están dispuestos a ofrecerse de voluntarios en sus vecindarios y hacer aportes a su comunidad o ponerse al servicio de su país, nos aseguraremos de que pueda pagar una educación universitaria. Y para alentar un espíritu renovado de servicio nacional para esta generación y las futuras, le pido a este Congreso que me remita la legislación respaldada por ambos partidos que tiene el nombre del senador Orrin Hatch, como también el de un estadounidense que nunca ha dejado de preguntar qué puede hacer por su país: el senador Edward Kennedy.

Esta política educativa les abrirá las puertas a nuestros hijos. Pero depende de nosotros el asegurarnos de que pasen por ellas. A fin de cuentas, no existe programa ni política que pueda sustituir a una madre o un padre que vaya a las reuniones con los maestros o que ayude con los deberes después de la cena o que apague el televisor, guarde los videojuegos y le lea a sus hijos. Les hablo no sólo como Presidente, sino como padre cuando les digo que la responsabilidad por la educación de nuestros hijos debe comenzar en casa.

Tenemos, por supuesto, otra responsabilidad con nuestros hijos. Y ésa es la responsabilidad de asegurarnos de que no hereden una deuda que no puedan pagar. Con el déficit que nosotros heredamos, el costo de la crisis que enfrentamos y los desafíos a largo plazo que debemos afrontar, nunca ha sido más importante asegurar que a medida que nuestra economía se recupere, hagamos lo necesario para reducir este déficit.

Es un orgullo para mí que aprobáramos el plan para la recuperación sin asignaciones para proyectos particulares (earmarks), y deseo que se apruebe un presupuesto el próximo año que asegure que cada dólar gastado refleje sólo nuestras más importantes prioridades nacionales. Ayer tuve una cumbre fiscal en la que prometí reducir el déficit a la mitad para fines de mi primer periodo como Presidente. Mi gobierno también comenzó a analizar el presupuesto federal rubro por rubro para eliminar los programas ineficientes y que desperdician dinero. Como se pueden imaginar, éste es un proceso que tomará tiempo. Pero estamos comenzando con las partidas más grandes. Ya hemos identificado ahorros por dos billones de dólares en la próxima década.

En este presupuesto, acabaremos con programas educativos que no funcionan y con pagos directos a agroempresas grandes que no los necesitan. Eliminaremos los contratos otorgados sin licitación que han malgastado miles de millones en Irak, y reformaremos nuestro presupuesto de defensa para que no paguemos por armamento de la época de la Guerra Fría que no usamos. Eliminaremos el despilfarro, fraude y abuso en nuestro programa de Medicare que no mejore la salud de las personas mayores, y devolveremos un sentido de equidad y equilibrio a nuestro código tributario acabando por fin con los recortes tributarios a corporaciones que envían nuestros empleos al extranjero.

Para rescatar a nuestros niños de un futuro con endeudamiento, también acabaremos con los recortes tributarios del 2% más acaudalado entre los estadounidenses. Pero permítanme ser perfectamente claro, porque sé que escucharán las mismas afirmaciones de siempre que dicen que acabar con esos recortes significa un aumento masivo en los impuestos del pueblo estadounidense: si su familia gana menos de $250,000 al año, sus impuestos no aumentarán ni diez centavos. Les repito: ni diez centavos. De hecho, el plan para la recuperación otorga un recorte tributario -correcto, un recorte tributario- para 95% de las familias trabajadoras. Y esos cheques están en camino. A fin de mantener nuestro bienestar fiscal a largo plazo, también debemos abordar los costos en aumento de Medicare y el Seguro Social. La reforma integral del cuidado de salud es la mejor manera de afianzar el Medicare para el futuro. Y también debemos dar inicio a la conversación sobre maneras de hacer lo mismo con el Seguro Social y a la vez, crear cuentas de ahorro universales y libres de impuestos para todos los estadounidenses.

Finalmente, ya que también padecemos de una falta de confianza, me he comprometido a restaurar un sentido de honradez y responsabilidad en nuestro presupuesto. Es por eso que este presupuesto mira diez años hacia el futuro y da cuenta de gastos que se omitían conforme a las viejas normas, y por primera vez, eso incluye el costo total de luchar en Irak y Afganistán. Durante siete años, la nuestra ha sido una nación en guerra. Dejaremos de esconder su precio.
Estamos examinando detenidamente nuestra política en ambas guerras, y pronto anunciaré un camino a seguir en Irak que deje a Irak en manos de su pueblo y acabe con esta guerra de forma responsable.

Y con nuestros amigos y aliados, dictaremos una nueva estrategia integral para Afganistán y Pakistán a fin de vencer a Al Qaida y combatir el extremismo. Porque no permitiré que los terroristas confabulen contra el pueblo estadounidense desde refugios al otro lado del mundo. Mientras nos reunimos esta noche, nuestros hombres y mujeres de uniforme hacen guardia en el extranjero y otros más se alistan para su movilización. A todos y cada uno de ellos, y a las familias que sobrellevan la carga silenciosa de su ausencia, los estadounidenses se unen para enviarles un mensaje: respetamos su servicio, nos inspiran sus sacrificios, y cuentan con nuestro apoyo inquebrantable.

Para aliviar la carga de nuestras fuerzas armadas, mi presupuesto aumenta el número de soldados e infantes de Marina. Y a fin de cumplir con nuestras sagradas obligaciones para con quienes están en el servicio, aumentaremos su paga y les otorgaremos a nuestros veteranos la expansión del cuidado de salud y los beneficios que se merecen.

Para derrotar al extremismo, debemos también estar alerta y respaldar los valores que nuestras tropas defienden, porque no existe fuerza más poderosa en el mundo que el ejemplo de Estados Unidos. Es por eso que he ordenado que se cierre el centro de detención de la Bahía de Guantánamo, y procuraremos que se lleve ante la justicia, de forma rápida y segura, a los terroristas capturados, porque vivir conforme a nuestros valores no nos hace más débiles; nos da mayor seguridad y nos da mayor fuerza. Y es por eso que puedo pararme aquí esta noche y decir, sin excepciones ni evasivas, que Estados Unidos no tortura.

En nuestras palabras y acciones, estamos mostrándole al mundo que se ha iniciado una nueva era de participación, pues sabemos que Estados Unidos no puede hacerle frente solo a las amenazas de este siglo, pero el mundo no puede afrontarlas sin Estados Unidos. No podemos eludir la mesa de negociación ni ignorar a los enemigos o las fuerzas que podrían causarnos daño. En vez, se nos llama a proseguir con el sentido de confianza y franqueza que exige la seriedad de los tiempos.

Para procurar el progreso hacia una paz segura y perdurable entre Israel y sus vecinos, hemos designado a un enviado para apoyar nuestros esfuerzos. Para hacerle frente a los desafíos del siglo XXI -desde el terrorismo hasta la proliferación nuclear; desde las enfermedades pandémicas hasta las amenazas cibernéticas y la pobreza agobiante- afianzaremos viejas alianzas, forjaremos nuevas y usaremos todos los elementos de nuestro poder nacional.

Y para responder a una crisis económica que es mundial en su alcance, estamos colaborando con los países del G-20 a fin de restaurar la confianza en nuestro sistema financiero, evitar la posibilidad de un aumento en el proteccionismo y estimular la demanda de productos estadounidenses en mercados de todo el mundo; porque el mundo depende de que tengamos una economía sólida, así como nuestra economía depende de la solidez de la internacional. Ahora que nos encontramos en un momento decisivo de la historia, los ojos de todas las personas en todas las naciones se posan en nosotros una vez más, y nos observan para ver qué hacemos en este momento; aguardan nuestra dirección.

Los que estamos aquí reunidos esta noche hemos sido escogidos para gobernar en tiempos extraordinarios. Es una gran carga, pero también un gran privilegio que se ha confiado a pocas generaciones de estadounidenses; porque en nuestras manos recae la capacidad de influir en nuestro mundo para bien o para mal.

Sé que es fácil perder de vista este hecho, caer en el cinismo y en la duda, dejarnos consumir por lo mezquino y lo trivial.
Pero en mi vida, también he aprendido que la esperanza se encuentra en lugares poco probables; que la inspiración proviene no de quienes son más poderosos o célebres, sino de los sueños y las aspiraciones de los estadounidenses que no tienen nada de comunes y corrientes.

Pienso en Leonard Abess, el presidente de un banco en Miami quien, según se reportó, vendió su parte de su compañía, recibió una bonificación de $60 millones y se la dio a todas las 399 personas que trabajaron para él y a otras 72 que solían hacerlo. No se lo dijo a nadie, pero cuando un diario local lo averiguó, simplemente dijo, ''Conozco a algunas de esas personas desde que tengo 7 años. No me pareció correcto que sólo yo recibiera el dinero".

Pienso en Greensburg, Kansas, un pueblo que fue destruido totalmente por un tornado, pero que está siendo reconstruido por sus residentes, en un ejemplo global de cómo toda una comunidad puede funcionar con energía no contaminante, cómo ésta puede llevar empleos y actividad comercial a un lugar donde alguna vez yacían rumas de ladrillos y escombros. "La tragedia fue terrible", dijo uno de los hombres que ayudó en la reconstrucción. "Pero la gente de acá sabe que también les brindó una oportunidad increíble".

Y pienso en Ty'Sheoma Bethea, la niñita de esa escuela que visité en Dillon, Carolina del Sur, un lugar donde los techos gotean, la pintura se pela de las paredes y tienen que dejar de enseñar seis veces al día porque el tren pasa a toda velocidad cerca de su aula. Le dijeron que su escuela no tiene esperanza, pero el otro día después de clases fue a la biblioteca pública y les escribió una carta a las personas sentadas en este recinto. Incluso le pidió dinero a su director para comprar una estampilla. La carta nos pide ayuda y dice, "Somos simplemente estudiantes tratando de ser abogados, médicos, congresistas como ustedes y algún día, presidentes, para que podamos producir un cambio no sólo en el estado de Carolina del Sur sino también en el mundo. No somos de los que se dan por vencidos".

No somos de los que se dan por vencidos.
Estas palabras y estos casos nos dicen algo sobre el espíritu de las personas que nos trajeron aquí. Nos dicen que incluso en los momentos más duros, en medio de las circunstancias más difíciles, existe una generosidad, una adaptabilidad, una decencia y una determinación que perseveran; una voluntad de asumir responsabilidad por nuestro futuro y por la posteridad.
Su determinación debe ser nuestra inspiración. Sus inquietudes deben ser nuestra causa. Y debemos mostrarles a ellos y a todo nuestro pueblo que estamos a la altura de la tarea ante nosotros.

Sé que hasta ahora no hemos estado de acuerdo en todo, y no hay duda de que en el futuro habrá ocasiones en las que discreparemos. Pero también sé que todo estadounidense sentado aquí esta noche ama a este país y quiere que tenga éxito. Ése debe ser el punto de partida para cada debate que tengamos en los próximos meses y el punto de retorno cuando concluyan dichos debates. Ésa es la base sobre la cual el pueblo estadounidense espera que encontremos terreno común.

Y si lo hacemos, si nos unimos y sacamos a este país de la profundidad de esta crisis; si hacemos que nuestra gente vuelva a trabajar y volvemos a poner en marcha el motor de nuestra prosperidad; si enfrentamos los desafíos de nuestros tiempos y hacemos un llamado a ese espíritu perdurable de un estadounidense que no se da por vencido, entonces algún día, dentro de muchos años, nuestros hijos podrán decirles a sus hijos que éste fue el momento en que hicimos, en palabras que están talladas en este recinto, "algo digno de ser recordado". Gracias, que Dios los bendiga y que Dios bendiga a Estados Unidos de América.
El Semanario Agencia®


SE ESTRELLA UN AVION TURCO SIN VICTIMAS EN EL AEROPUERTO DE AMSTERDAM

Imagen del avión accidentado. Foto: AFP
Agencias Amsterdam
Actualizado miércoles 25/02/2009 12:24 horas

Un avión de la compañía turca Turkish Airlines con 134 pasajeros a bordo se ha estrellado en las cercanías del aeropuerto internacional de Schipol en Amsterdam. Según ha informado el ministro turco de Transportes, Binali Yildirim, no hay muertos entre los pasajeros.

En declaraciones recogidas por los medios turcos, Yildirim informó de que 80 pasajeros han sido evacuados del aparato y subrayó que las causas del siniestro se determinarán tras completarse la investigación. No obstante, indicó que "el aparato siniestro fue sometido a labores de mantenimiento por parte de las autoridades de la aviación civil el 22 de diciembre de 2008".

Temel Kotil, portavoz de Turkish Airlines, confirmó en una conferencia de prensa en Estambul, sede de la compañía, que todos los pasajeros y la tripulación sobrevivieron al accidente.
El presidente de la aerolínea, Candan Karlitekin, también confirmó que no ha habido víctimas mortales en el siniestro, según informan los medios turcos. Asimismo, revisó a la baja la cifra de personas que viajaban a bordo, aclarando que se trataba de 127 pasajeros y siete tripulantes, y no de 135 pasajeros como se había informado previamente.

Sin embargo, otras fuentes apuntan a que sí había víctimas. "Algunos de los pasajeros están muertos, otros heridos y otros están vivos", aseguró un portavoz del aeropuerto a la CNN. Según la cadena de televisión, habría al menos un muerto y 20 heridos, mientras que la televisión turca CNBC dice que al menos 50 pasajeros no resultaron heridos.

Se trata de un Boeing 737-800, con número de vuelo TK 1951 procedente de Estámbul, que se ha roto en tres y ha perdido un motor, un ala y la cola, a unos 100 metros de una autopista, cuando se disponía a aterrizar en la pista 18R, la más alejada del aeropuerto.

"Los bomberos y ambulancias se encuentran en el terreno", dijo a la televisión pública holandesa un portavoz del aeropuerto, Mirjam Snoerwang.

Según una de las supervivientes, se encuentran en medio de un campo "a unos 5 ó 6 kilómetros del aeropuerto". Otro de los supervivientes, Huseyin Sumer, confirmó a la televisión turca que el avión se dividió en tres partes. "Estamos llamando a nuestros familiares para decirles que la situación no es tan grave, pero puede haber bajas", afirmó.

No es la primera vez que un avión de esta compañía sufre un accidente. En el año 2003,

24 febrero 2009

EXTRACTOS DEL DISCURSO DEL PRESIDENTE OBAMA ANTE EL CONGRESO DE EE.UU

Foto: El Paìs

Los siguientes son algunos de los extractos del discurso que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, pronunció hoy ante una sesión conjunta del Congreso:

- "Hemos vivido en una era en la que con demasiada frecuencia se antepusieron las ganancias a corto plazo a la prosperidad a largo plazo; en que no miramos más allá del siguiente pago, del próximo trimestre, o de la próxima elección. Un superávit se convirtió en una excusa para transferir riqueza a los ricos en vez de una oportunidad para invertir en nuestro futuro. Se eludieron las regulaciones en favor de una ganancia rápida a expensas de un mercado saludable. La gente compró viviendas que no podía pagar a bancos y prestamistas que, de todas maneras, promovieron esos créditos. Todo eso mientras los debates cruciales y las decisiones difíciles se aplazaban para otro día".

- "Bueno, ha llegado el momento de abrir los ojos, el momento de asumir que el destino está en nuestras manos".

- "Este es el momento de actuar de manera sensata y osada - no sólo de revivir esta economía, sino de dar forma a los nuevos cimientos de una prosperidad permanente. Este es el momento de dar un empuje a la creación de empleos, de reanudar los créditos y de invertir en áreas como la energía, la atención médica y la educación, con las que crecerá nuestra economía aun cuando tengamos que tomar decisiones difíciles para reducir el déficit. Para eso es para lo que se ha diseñado mi agenda económica y de eso es de lo que quiero hablar esta noche".

- "El plan de recuperación y el plan de estabilidad financiera son las medidas inmediatas que estamos tomando para revivir nuestra economía a corto plazo. Pero la única forma de restablecer plenamente el poderío económico de EE.UU. es hacer inversiones de largo plazo que conduzcan a la creación de nuevos empleos, nuevas industrias y a una renovada capacidad para competir con el resto del mundo. La única forma de que este siglo sea otro siglo de EE.UU. es afrontar, por fin, el precio de nuestra dependencia del petróleo y el alto costo de la atención médica, de las escuelas que no preparan a nuestros niños y de la montaña de deuda que tendrán que heredar. Esta es nuestra responsabilidad".

- "En los próximos días presentaré un nuevo presupuesto al Congreso. Con mucha frecuencia hemos llegado a considerar estos documentos como simples números en una página o una lista de programas. Yo veo este documento de manera diferente. Lo veo como una visión para EE.UU., como un proyecto para nuestro futuro".

"Mi presupuesto no pretende resolver todos los problemas o atender cada dificultad. Refleja la dura realidad de lo que hemos heredado, un billón de dólares en déficit, una crisis financiera y una costosa recesión".

- "Habida cuenta de estas realidades, todos en este Congreso -demócratas y republicanos- tendrán que sacrificar algunas de sus valiosas prioridades para las cuales no hay dólares. Y eso me incluye a mí".

"Pero esto no significa que podamos darnos el lujo de hacer caso omiso de los desafíos a largo plazo. Rechazo la idea que dice que nuestros problemas simplemente se resolverán por sí solos; que dice que el Gobierno no debe intervenir en plantar los cimientos de nuestra prosperidad".

- "Ayer realicé una cumbre fiscal donde prometí reducir a la mitad el déficit fiscal al fin de mi primer mandato. Mi administración también ha comenzado a analizar punto por punto el presupuesto federal con el objeto de eliminar programas onerosos e inefectivos. Como se pueden imaginar, este es un proceso que tomará algún tiempo. Pero comenzaremos con los puntos mayores. Ya hemos identificado dos billones de dólares en ahorros para la próxima década".

- "En este presupuesto, pondremos fin a los programas de educación que no hayan dado resultado y terminaremos con los pagos directos a las grandes empresas agrícolas que no los necesitan. Eliminaremos los contratos no licitados que han sido un desperdicio de miles de millones de dólares en Irak, y reformaremos nuestro presupuesto de defensa de manera que no paguemos armas de la Guerra Fría que no usamos. Erradicaremos el desperdicio, el fraude así como el abuso en nuestro programa de Medicare que no hace que nuestra gente de edad más avanzada sea más saludable, y restableceremos un sentido de justicia y equilibrio en nuestro código tributario al eliminar, finalmente, las exenciones impositivas a empresas que exportan nuestras fuentes de trabajo".

- "Reconozco que no hemos coincidido hasta ahora en varios temas y seguramente habrá momentos en el futuro en que nos distanciaremos. Pero también sé que cada estadounidense que está sentado aquí esta noche ama a este país y desea que tenga éxito. Ese debe ser el punto de partida para cada debate que sostengamos en los próximos meses y al que regresemos una vez que concluyan esos debates. Este es el cimiento sobre el cual el pueblo estadounidense espera que construyamos un terreno común".

- "Pero en mi vida también he aprendido que la esperanza puede encontrarse en los lugares más insólitos; que la inspiración con frecuencia viene, no de quienes tienen más poder o celebridad, sino de los sueños y aspiraciones de los estadounidenses de a pie".

- "Pienso en Leonard Abess, el presidente de un banco de Miami que recibió un bono de 60 millones de dólares y lo entregó a 399 personas que trabajaban para él, además de otras 72 que antes habían trabajado para él. No le informó a nadie, pero cuando se enteró un diario local, simplemente dijo: 'Conocía a esta gente desde que tenía 7 años. No creí que fuera correcto guardarme el dinero'".

- "Pienso en Greensburg, Kansas, un pueblo que fue totalmente destruido por un tornado y que está siendo reconstruido por sus residentes como ejemplo global de la forma en que la energía limpia puede dar vigor a toda una comunidad.... de cómo puede llevar trabajo y empresas a un sitio donde sólo había montones de ladrillos y escombros. 'La tragedia fue terrible', manifestó uno de los hombres que les ayudó en la reconstrucción. 'Pero la gente de aquí sabe que también proporcionó una oportunidad increíble'".

- "Y pienso en Ty'Sheoma Bethea, la jovencita de esa escuela que visité en Dillon, Carolina del Sur, un lugar donde los techos gotean, donde la pintura se desmorona de las paredes y donde tienen que interrumpir sus clases seis veces al día porque el tren pasa muy cerca de sus salones de clase. Se le ha dicho que su escuela no tiene remedio. Pero el otro día, después de clases, fue a la biblioteca pública y escribió a máquina una carta dirigida a quienes están en este Congreso. Hasta pidió al director de la escuela dinero para comprar el sello de correos: 'Somos sólo estudiantes que tratamos de llegar a ser abogados, médicos, legisladores como ustedes, y algún día presidentes, para así llevar un cambio no sólo al estado de Carolina del Sur sino también al mundo. No nos damos por vencidos'".

OBAMA: EEUU SE REPONDRÀ Y EMERGERÀ MAS FUERTE DE LA CRISIS ECONOMICA

Obama, durante su comparecencia en el Congreso. (Foto: AP)
Advierte a la ciudadanía de que los próximos meses pueden ser muy duros
El presidente quiso contrarrestar las acusaciones de 'despilfarrador'
'El peso de esta crisis no determinará el destino de esta nación', dice Obama

Ricard González Washington

Actualizado miércoles 25/02/2009 03:25 horas

El flamante presidente de los EEUU, Barack Obama, en su primer discurso ante una sesión conjunta del Congreso (el Senado y la Cámara de Representantes) ha hablado de economía. No obstante, Obama ha utilizado esta vez un tono matizadamente diferente al de sus últimas ruedas de prensa, y ha dejado espacio para la esperanza.

El presidente ha descrito un panorama sombrío al hablar de la situación eonómica del país, y advirtió a la ciudadanía de que los próximos meses pueden ser los más duros. "Nuestra economía está debilitada, y nuestra confianza tocada", dijo el presidente, un mensaje en línea con el que ha venido repitiendo desde su toma de posesión.

Sin embargo, Obama se muestra más esperanzado de cara al futuro gracias al plan de estímulo de la economía que ha aprobado recientemente el Congreso: "Aunque estamos viviendo tiempos duros e inciertos, esta noche quiero que cada americano sepa esto: nos reconstruiremos, nos recuperaremos, y los Estados Unidos de América emergerán más fuertes que antes".

El presidente dejó atrás el lenguaje con tintes apocalípticos y volvió a recuperar parte de aquel tono positivo que caracterizó su retórica durante las primarias demócratas. "El peso de esta crisis no determinará el destino de esta nación", dijo Obama solemnemente. "Las respuestas a nuestros problemas no están fuera de nuestro alcance. Están en nuestros laboratorios, en nuestras universidades, en la imaginación de nuestros emprendedores, y en el orgullo de la gente más trabajadora de la Tierra".

El Obama de este miércoles se pareció más del del 'Yes we can', que simbolizaba perfectamente su voluntad de inspirar esperanza entre una población harta de la estrategia del miedo de la administración Bush. El presidente había sido acusado últimamente de catastrofista. Incluso Bill Clinton le instó esta misma semana a inspirar de nuevo el optimismo entre los ciudadanos.

El porqué del cambio de discurso
Según los expertos, este cambio de discurso se debe a varios factores. En primer lugar, el presidente ya no necesita pintar un escenario catastrofista con la finalidad de presionar a los congresistas republicanos para que voten su plan de estímulo. Además, en parte, la crisis se ha visto agravada por una falta de confianza de los agentes económicos, por lo que es necesario estimular su optimismo desde la Casa Blanca para que la rueda de la economía vuelva a girar.

Como buen patriota, Obama alabó las virtudes de sus ciudadanos, que han convertido a los EEUU en una superpotencia mundial. "Estas cualidades han hecho de América la mayor potencia de progreso y prosperidad en la historia de la humanidad, y aún poseemos cualidades para seguir siéndolo", ha dicho el presidente.

El inquilino de la Casa Blanca también recuperó otro de sus temas favoritos de cuando aún era senador de Chicago: la unidad nacional para la consecución de objetivos de gran calado. "Lo que hace falta ahora es que nuestro país se una ante los desafíos que afronta y asuma sus responsabilidades una vez más".

El presidente quiso contrarrestar las acusaciones de 'despilfarrador' que ha recibido desde los bancos republicanos a causa del enorme volumen del plan de estímulo (800.000 millones de dólares), y se comprometió con el principio de responsabilidad fiscal, y asegurando que "al final de mandato, el deficit será sólo de la mitad".

Más allá de la economía
Además de la economía, el presidente también abordó otros asuntos, la mayoría de política doméstica. Insistió en su voluntad de llevar a cabo una revolución verde que transforme la política energética del país. También prometió llevar a cabo una reforma del sistema sanitario que permita que todos los ciudadanos norteamericanos tengan cobertura sanitaria. En cuanto a la política exterior, se mostró dispuesto a abrir nuevas vías de diálogo tanto con los aliados tradicionales, como con aquellos estados hostiles a los EEUU.

La tradicional respuesta republicana correspondió a una de las nuevas estrellas de este partido, Bobby Jindal, que ha liderado la oposición al plan de estímulo de la economía. Jindal se mostró dispuesto a colaborar con las iniciativas de Obama, siempre y cuando éste cumpla su promesa de actuar de forma bipartidista.

Entre la lista de invitados especiales de la Casa Blanca, destacaron el capitán Chesley Sullenberger, nuevo héroe nacional después de su amerizaje en el río Hudson, y Lily Ledbetter, cuya lucha incansable por la igualdad salarial entre hombres y mujeres ha llevado a que el Congreso apruebe una ley que la garantice. En cambio, quien no estaba en el hemiciclo era el Fiscal General, Eric Holder. Siguiendo la tradición, al menos un miembro del gobierno debe ausentarse por si ocurriera algún evento catastrófico en la sala.

ESTADOS UNIDOS SALDRÀ ADELANTE MAS FUERTE QUE ANTES"


El presidente Barack Obama aparca el pesimismo en su primer discurso ante el Congreso y anima a "erigir nuevos cimientos para una prosperidad duradera" - "Reconstruiremos el país, nos recuperaremos"

ELPAÍS.com / AGENCIAS - Madrid - 25/02/2009

En su primer esperado discurso esta madrugada (hora española) ante el Congreso desde que tomase posesión de su cargo, el presidente de EE UU Barack Obama ha apelado al optimismo y ha declarado que el país saldrá "más fuerte" de la peor crisis económica sufrida en décadas. "Mientras nuestra economía se debilite y nuestra confianza se tambalee, aunque estemos pasando por tiempos difíciles e inciertos, esta noche quiero que todos los estadounidenses sepáis que reconstruiremos el país, nos recuperaremos", ha dicho Obama en su intervención ante el pleno del Congreso.

Durante su alocución retransmitida por televisión desde el Capitolio, Obama ha tratado de equilibrar las nefastas previsiones financieras y ha insistido en que los estadounidenses pueden capear el temporal. "Ha llegado el momento de actuar con osadía y sensatez, para no sólo revivir esta economía, sino también erigir unos nuevos cimientos para una prosperidad duradera", ha dicho Obama, quien ha recalcado que su programa económico permitirá crear puestos de trabajo, que los bancos vuelvan a otorgar préstamos y que se invierta en áreas como las energías renovables.

El discurso, en el estilo de los del Estado de la Nación, aunque no técnicamente porque Obama lleva sólo cinco semanas en el cargo, ha estado dominado por cuatro temas claves: estabilidad financiera y responsabilidad, educación, independencia energética y la revisión del sistema sanitario. En cambio, ha preferido ahorrarse las referencias sobre hipotéticas futuras nacionalizaciones de bancos.

"Lo que necesitamos ahora es empujar juntos, enfrentarnos con audacia a los retos que se avecinan y tomar nuestra parte de responsabilidad en nuestro futuro", ha declarado el mandatario antes de detallar su plan de actuación para resolver la crisis. Entre las iniciativas, se encuentra el plan de estímulo valorado en 787.000 millones de dólares y promulgado la semana pasada, que Obama lleva defendiendo desde las primeras semanas de su mandato.
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Obama intenta convencer a EE UU de que hay una salida a la recesión

La complicada situación económica debía ser el epicentro del primer discurso del nuevo presidente ante el Congreso en pleno
Miércoles, 25 de febrero de 2009

Joan Cañete Bayle / XORNAL.COM I Washington.-
David Axelrod, el gurú de estrategia política de Barack Obama, ya anunció por dónde iban a ir los tiros: “Afrontamos un extraordinario desafío económico y la gente quiere oírle hablar de eso”. La crisis, pues, entendida como un diagnóstico realista y a la vez un llamamiento a la confianza de que EEUU logrará superarla, estaba previsto que fuera el tema estrella del discurso que ayer (madrugada de hoy hora española) iba a ofrecer el presidente de EEUU ante una sesión conjunta del Congreso. Iba a ser un discurso de un formato similar al del Estado de la Unión, siguiendo la tradición de otros presidentes antes que él, como George Bush padre e hijo y Bill Clinton. Pero el verdadero destinatario de las palabras de Obama era la audiencia televisiva, la ciudadanía estadounidense que, según las encuestas, está atemorizada por la recesión y confundida por la batalla ideológica que en su primer mes ha afrontado el demócrata con la derecha a cuenta de su plan de estímulo de la economía de 613.000 millones de euros.
luna de miel
Las encuestas indican varias cosas. De entrada, que el 73% de los estadounidenses tienen miedo de cómo están yendo las cosas en el país, según un sondeo de la CNN. También reflejan que los índices de aprobación del presidente son muy altos –un 68% , según la ABC y The Washington Post; un 63% , según la CBS y The New York Times; un 62,5% , según la media de Realclearpolitics– así que puede afirmarse que la luna de miel con el electorado prosigue. Pero los sondeos también muestran que el apoyo de Obama entre los votantes republicanos ha descendido considerablemente en solo un mes. Es el coste de la oposición ideológica, de principios, que los republicanos han organizado a cuenta de la crisis económica y que ha dinamitado la intención de Obama de gobernar con un espíritu bipartidista.
Es por este motivo que en la peculiar burbuja que es Washington se considera casi como una victoria pírrica la aprobación de su plan de estímulo de la economía a pesar de que los sondeos indican que la mayoría de la población aprueba el descomunal gasto público. Y por eso se sostiene que las dificultades para sacarlo adelante son solo el prólogo de lo que está por llegar cuando Obama impulse su agenda, desde la reforma sanitaria hasta el cambio de modelo energético. De su agenda global tenía previsto hablar Obama en su discurso, en el que la política exterior estaba llamada a ocupar un espacio muy pequeño de los 50 minutos de duración. Pero sobre todo lo que esperaban los estadounidenses es ver cómo el presidente navegaba entre el realismo a la hora de diagnosticar la crisis con las perspectivas de salir de ella. “El presidente cree muy claramente que tenemos que ser sinceros acerca de la situación en que nos encontramos”, adelantó el secretario de prensa, Robert Gibbs, antes de añadir: “El presidente le dirá al país que hemos encarado desafíos más graves que ahora y hemos sabido hacerles frente”. Liderazgo y, curiosamente tratándose de quién es, esperanza es lo que le han pedido a Obama estos días analistas y pesos pesados como el expresidente Bill Clinton. Es verdad que el Obama presidente es mucho más sobrio que el Obama candidato, y sus argumentos durante la batalla por el plan de estímulo rozaron en muchas ocasiones el discurso del miedo. El plan ya ha sido aprobado, así que esta madrugada era el momento para Obama de asegurar a los estadounidenses que funcionará y, sobre todo, qué va a hacer para que así sea.

BARACK OBAMA TIENE UNA APROBACION DEL 68 POR CIENTO DE ESTADOUNIDENSES...


24/2/2009 Agencia EFE
Un mes después de su investidura presidencial Barack Obama cuenta con la aprobación del 68 por ciento de los estadounidenses, pero ya empezaron a emerger las divisiones partidistas, según una encuesta que publicó hoy el diario The Washington Post.

Un mes después de su investidura presidencial Barack Obama cuenta con la aprobación del 68 por ciento de los estadounidenses, pero ya empezaron a emerger las divisiones partidistas, según una encuesta que publicó hoy el diario The Washington Post.

El sondeo de opinión, realizado junto con la cadena ABC de televisión entre 1.001 adultos, encontró asimismo que el 50 por ciento de los encuestados aprueba la conducta de los demócratas que tienen mayoría en ambas cámaras del Congreso.

Solo el 38 por ciento de los encuestados expresó aprobación por cómo se han conducido los republicanos en el Congreso.
El 73 por ciento estuvo de acuerdo con la noción de que el presidente Obama trata de llegar a convenios con los republicanos, pero sólo el 34 por ciento opinó que estos hacen un esfuerzo recíproco.

El 58 por ciento de los encuestados confía en que el plan económico de 787.000 millones de dólares aprobado por el Congreso y promulgado por Obama aliviará la actual crisis económica.
Pero, la reticencia de los republicanos a darle mucho crédito al nuevo Gobierno también se muestra en la encuesta.
El 90 por ciento de los demócratas y el 67 por ciento de los independientes aprueba la gestión de Obama, pero solo el 37 por ciento de los republicanos da buenas notas a ese desempeño, según la encuesta.

LA POLITICA DE OBAMA CONTRA LA CRISIS CONVENCE A LOS ESTADOUNIDENSES...


El 63% aprueba los esfuerzos del presidente de EE UU por reflotar la economía, según una encuesta
ELPAÍS.com - Madrid - 24/02/2009

Los casi tres meses de gestión del presidente de EE UU Barack Obama, centrados sobre todo en iniciar el camino para reflotar la economía, han generado optimismo y confianza entre los estadounidenses, según una encuesta del New York Times y CBS News (en inglés) que recoge hoy este diario estadounidense. El 63% de los encuestados aprueba el trabajo de Obama, un apoyo diez puntos mayor que el recibido por sus predecesores George W. Bush o Bill Clinton en sus primeros días en la presidencia.

La mayoría de los encuestados, tanto votantes republicanos como demócratas, consideran que Obama se está esforzando en obtener el acuerdo de los dos partidos y critican al Partido Republicano por poner trabas a su trabajo.

El sondeo le otorga a Obama, que hoy pronunciará su primer discurso en el Congreso, un importante apoyo político en su toma de decisiones para afrontar los retos de la economía nacional. Para la mayoría de los estadounidenses, los republicanos se opusieron al plan de estímulo financiero impulsado por el presidente "por razones políticas" y creen que Obama debería seguir centrándose en las prioridades que remarcó en su campaña, más que buscar el consenso con el partido opositor, señala The New York Times.

"Un cambio real"
Los estadounidenses no confían en que los problemas del país se solucionen rápidamente, de hecho, la mayoría cree que pasarán años antes de que se produzcan mejoras importantes. El 75% de la población encuestada es optimista respecto a la política que llevará a cabo Obama en los próximos cuatro años. Porcentajes similares muestran que la llegada del mandatario supone "un cambio real" al modo de actuar en Washington y confían en que tomará las decisiones adecuadas en materia económica.

La encuesta -realizada por teléfono entre el miércoles y el domingo de la semana pasada a 1.112 personas- sugiere que de momento, Obama está siendo acertado en explicarle a los estadounidenses que la recuperación financiera será larga. El 53% de los encuestados piensan que el plan de estímulo aprobado la semana pasada mejorará las cosas, pero cerca de la mitad cree que no ayudará a acortar la recesión, mientras que más de las dos terceras partes creen que hará falta más capital para redirigir el rumbo de las finanzas.

El 75% de los encuestados piensa que el mandatario desea trabajar codo con codo con la oposición. Sólo tres de diez estadounidenses creen que el Partido Republicano está teniendo la misma actitud.

"EEUU RESURGIRA FUERTE, PROMETE OBAMA.


La nueva Casa Blanca
"El presidente estadounidense presenta al Congreso su proyecto de cambio arropado por un gran respaldo popular

ANTONIO CAÑO - Washington - 25/02/2009

A hombros de una nación que aún cree en él de forma abrumadoramente mayoritaria, Barack Obama presentaba anoche, por primera vez, ante el pleno del Congreso, un proyecto de profundas transformaciones políticas y económicas con el que promete reconducir a EE UU y al mundo por la senda de la prosperidad.

"Quiero que los norteamericanos sepan esto: nos reconstruiremos, nos recuperaremos y Estados Unidos resurgirá más fuerte que antes", afirmó el presidente, según los extractos del discurso adelantados por la Casa Blanca poco antes de su comparecencia.

Sin ser, formalmente, el discurso anual de balance sobre el estado de la Unión -con 36 días en el cargo poco puede decir al respecto-, la presencia de Obama en el Capitolio superó ampliamente la expectación de la de muchos de sus predecesores. Hacía décadas que el país no se encontraba ante tan sombrío panorama económico, y la comunidad internacional, ante tanto desasosiego.

"Estamos viviendo tiempos de dificultad e incertidumbre", admitió el presidente, "pero el peso de esta crisis no determinará el destino de esta nación".

Optimismo
Obama ha tenido dificultades para contagiar a la oposición en el Congreso esa confianza, pero no a sus compatriotas. Un 77%, según una encuesta publicada ayer por el diario The New York Times y la cadena CBS, se muestra optimista sobre el rumbo de los próximos cuatro años. Ese sondeo y otro que dieron a conocer The Washington Post y la cadena ABC prueban que el presidente habló anoche ante los congresistas investido de una autoridad descomunal: un 68% cree que está cumpliendo sus promesas, y un 58% confía en que su reciente ley de estímulo económico servirá para resolver los problemas actuales.
Ese optimismo tiene aún más valor en la medida en que la gente confiesa que su posición actual es desastrosa. Un 61% considera que la situación económica es muy mala; un 64% teme que algún miembro de su familia pierda el trabajo a lo largo del año.

Los estadounidenses culpan a los republicanos, no al presidente, de la escisión ideológica que se produjo durante el debate de la ley de estímulo. Un 73% piensa que Obama hizo todo lo posible por atraer a la oposición, mientras que sólo un 34% valora los esfuerzos de los republicanos a favor del bipartidismo. El índice de aprobación general del partido opositor se queda en un 38%.

Todas estas cifras ilustran el enorme margen de confianza que Obama tiene aún para cumplir con su programa de cambios. Un margen que no es mayor, sin embargo, que los problemas a resolver. Sin incluir los asuntos de política exterior, el presidente mencionó anoche las áreas de actuación urgente: la promoción del crecimiento económico, la creación de empleo, la estabilización del sistema financiero, quizá con la nacionalización de algunos bancos, la reducción del déficit público, la creación de una sociedad de energías renovables y la reforma del sistema sanitario para garantizar asistencia casi universal.

Cualquiera de esas obras justifica una presidencia. Obama intenta hacerlas todas en cuatro años. "Es necesario ser agresivo en tiempos en los que una estrategia tímida podría conducirnos a una catástrofe económica de larga duración", explicó su principal consejero político, David Axelrod. "Creemos que los tiempos exigen una acción agresiva y vigorosa, y vamos a tener que hacer muchas cosas al mismo tiempo", admitió.

El presidente dio en el Capitolio algunos datos sobre cómo piensa acometer esas empresas. Algunas están ya en marcha. Como la ley de estímulo de 787.000 millones de dólares (615.000 millones de euros), sobre la que ahora queda demostrar eficacia y acierto en la elección de las inversiones.

Pero Obama ya ha advertido que esa ley es sólo una de las piezas para levantar la economía. Otra, la de la intervención en el sistema financiero, está en proceso de decisión, ante la desconfianza de Wall Street. El jueves, con la presentación del presupuesto para el año fiscal de 2010, la Casa Blanca desvelará más detalles sobre cómo cumplir con el objetivo de reducir a menos de la mitad en cuatro años un déficit que pronto va a ser de 1,5 billones de dólares. Y la próxima semana, en una cumbre especial en Washington, se establecerán las líneas maestras de la reforma sanitaria.
Nadie puede negarle a Obama su activismo. Lo que esta semana intenta ganarse también es el reconocimiento a sus buenas ideas.

Popularidad al alza
- La última encuesta deThe New York Times y CBS otorga a Obama un nivel de aprobación de su gestión del 63%, 10 puntos por encima de la popularidad que tenían los ex presidentes George W. Bush y Bill Clinton a estas alturas de la legislatura.
- La encuesta de The Washington Post y ABC News señala que el 68% de los estadounidenses aprueba la gestión del nuevo Gobierno. Un 58% confía en que la ley de estímulo económico resolverá la crisis.

OBAMA PREVÈ REDUCIR EL DÈFICIT A LA MITAD

Obama y el vicepresidente Biden (centro), durante una reunión con el director de la Oficina del Presupuesto de la Casa Blanca, Peter Orszag.- AFP

El presidente inicia una semana clave para demostrar que tiene las riendas de la economía.-El Partido Republicano critica el aumento de la presión fiscal en EE UU
ANTONIO CAÑO - Washington - 24/02/2009

Barack Obama prometió ayer reducir a la mitad el déficit público (heredado de la época anterior: 1,3 billones de dólares, cerca de un billón de euros) al mismo tiempo que se hacen las inversiones imprescindibles para contener la crisis. Al inicio de una semana clave para convencer a los ciudadanos y a los mercados financieros de que el presidente tiene el control de la situación económica, la Casa Blanca cree que el recorte de los gastos militares y la subida de los impuestos a los ricos, sumados a la modernización de los programas sanitarios, garantizarán un nuevo periodo de rigor presupuestario antes del final de esta Administración.

La política de Obama contra la crisis convence a los estadounidenses

"No podemos y no vamos a seguir gastando como si no hubiera que poner un límite al déficit. No podemos gastar como nos dé la gana, sin tener en cuenta las necesidades de las generaciones posteriores", advirtió Obama en la apertura de una conferencia que trata de aunar criterios sobre las prioridades del presupuesto para el año fiscal 2010, que comienza el 1 de octubre.

Esta conferencia, a la que asisten 130 especialistas en materia presupuestaria del Congreso, las empresas, los sindicatos y las universidades, es el primer acto de una ofensiva para demostrar que el Gobierno tiene respuestas suficientes para superar la emergencia actual y encarar una etapa de prosperidad sostenible. Esta noche el presidente detallará sus ideas en su primera comparecencia ante el pleno de ambas cámaras del Congreso. Y el jueves presentará sus primeros presupuestos, que incluyen el objetivo de recortar en cerca de un billón de dólares los números rojos del Estado para el año 2013.

El presidente aseguró que esta es la manifestación de "la nueva era de responsabilidad" que prometió en su toma de posesión, y que incluye la adopción de nuevos hábitos de emplear el dinero de los contribuyentes con transparencia y sin atender a los intereses políticos inmediatos. Esto es también, dijo Obama, la única forma de hacer frente a la crisis. "Nos enfrentaremos a esta crisis enfrentándonos al mismo tiempo al déficit que la causó", dijo.

Obama heredó de George Bush un déficit de 1,3 billones de dólares, justificado, fundamentalmente, por el coste de la guerra de Irak y la aplicación de un considerable recorte en los impuestos de los ingresos más altos. Se calcula que esa cifra crecerá inicialmente, al menos, hasta los 1,5 billones de dólares como consecuencia del plan de estímulo de 787.000 millones firmado la pasada semana por el presidente.

La Administración confía, no obstante, en ir poco a poco cuadrando las cuentas para llegar al final de la legislatura con un déficit de 533.000 millones de dólares, lo que representaría un 3% del producto interior bruto, un porcentaje que los expertos consideran aceptable.

Para lograr esa meta, el Gobierno cuenta con ahorrarse cerca de 90.000 millones de dólares al año (unos 70.600 millones de euros) de la guerra de Irak y una cantidad sustanciosa de programas de investigación de nuevos armamentos, entre ellos varios proyectos para submarinos y aviones de combate. También se pretende cancelar la mayoría de los contratos que el Departamento de Defensa tiene actualmente con empresas privadas de seguridad.

A eso hay que sumar lo que el Estado espera recaudar con el aumento de impuestos. El tipo máximo para los ingresos pasará, según han anticipado fuentes de la Oficina de Presupuesto de la Casa Blanca, del 35% al 39,6%, mientras que para los beneficios del capital aumentará del 15% al 20%.

Estos cálculos, que han sido inmediatamente criticados por la oposición por el riesgo de que una subida de impuestos paralice aún más la actividad económica, no tienen en cuenta algunos factores todavía por determinar, como el ritmo posible para la retirada de Irak y las necesidades militares en Afganistán, donde Obama ha anunciado el envío de 17.000 soldados más.
El Pentágono ha calculado que será preciso, al menos, otro refuerzo de 15.000 militares para después del verano, y eso contando con que los aliados de la OTAN cumplan con la parte que les corresponde en el esfuerzo por ganar esa guerra.

Con todo, ni la reducción de gastos militares ni el aumento de impuestos parecen suficientes a medio plazo para buscar equilibrio en un presupuesto en el que el gasto destinado a los programas de asistencia sanitaria (Medicaid y Medicare) representa más del 20%.
Obama no ha anunciado todavía iniciativas importantes en ese ámbito -ni siquiera ha nombrado aún un secretario de Salud-, pero se espera que lo haga en el contexto de la presentación de los presupuestos. La Casa Blanca pretende extender la cobertura de los seguros a una parte de los 40 millones de personas que ahora no la tienen y reducir el gasto actual en cada paciente. Eso sería el fruto de una amplia reforma sanitaria para la que aún no existen ni el marco ni el procedimiento. Una de las posibilidades que se barajan es la creación de una comisión especial bipartidista en el Congreso que elabore la legislación necesaria, pero los líderes demócratas no quieren sacar esa negociación de los canales parlamentarios regulares, donde pueden imponer más fácilmente su mayoría.

BERNANKE URGE A SANEAR LOS BANCOS PARA SALIR DE LA RECESION...


El presidente de la Reserva Federal, contra la nacionalización
SANDRO POZZI - Nueva York - 25/02/2009

No hay fe. Y la confusión que domina Wall Street se está viendo alimentada por el debate sobre la necesidad de nacionalizar los bancos con problemas. Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal (Fed), intentó aclarar las cosas y dar una inyección de optimismo, al anticipar que la recesión acabará quizás este año y que 2010 será el de la recuperación. Eso sí, siempre que las acciones emprendidas logren estabilizar los mercados.

La aseguradora AIG negocia una nueva inyección de fondos públicos
Bernanke fue claro ante el Senado de EE UU: para poner fin a la recesión es vital ordenar primero los bancos. "Hay que ser agresivos", dijo. Y prefiere que en este proceso de ajuste no se nacionalice ningún gran banco. "Si es insolvente, el fondo de garantía de depósitos intervendrá. Pero no estamos en esa situación". El problema es que nadie garantiza que no vaya a suceder en algunos casos con carácter parcial y temporal.

EE UU empieza a realizar hoy pruebas de estrés a los bancos, para determinar si están en condiciones de operar si la crisis se agrava. Si la entidad necesita liquidez, el Gobierno se lo dará a cambio de una parte del capital. El presidente de la Fed dijo que esto no debe verse como una nacionalización, "no necesitamos tomar el control para que sean estables y saludables".

El sistema financiero está lleno de agujeros. AIG, bajo tutela del Gobierno -con el 80% del accionariado- desde septiembre, negocia una nueva inyección de fondos públicos para evitar su colapso. Las pérdidas de la aseguradora pueden alcanzar los 60.000 millones de dólares (47.175 millones de euros).

Para Bernanke, los riesgos al crecimiento siguen pesando en la balanza más que los factores positivos, como la vivienda, donde la caída de precios continúa, a una media del 18,2% anual en las 20 mayores ciudades. El banco central proyecta una contracción -que califica de severa- de entre el 0,5% y el 1,3% del PIB para 2009. Aun así, cree que se verá la luz al final de túnel.

"La economía estará cada vez más apoyada por los estímulos fiscales y monetarios, el abaratamiento de la energía y una mejor alineación de los inventarios y las ventas, además de un incremento de la disponibilidad del crédito", explicó. Así la recesión podría acabar este año, para repuntar en 2010 a un crecimiento entre el 2,5% y el 3,25%, y un punto más para 2011.

22 febrero 2009

UN ESPIA BAJO SOSPECHA...

Las perversiones de un espía de EE UU en Argel dañan la imagen del país

REPORTAJE:

El sexo desgasta a la CIA
Las perversiones de un espía de EE UU en Argel dañan la imagen del país en el mundo árabe
IGNACIO CEMBRERO 22/02/2009


Cuando estuvo sentada en el sofá de su salón, Andrew Warren, de 42 años, director de la oficina de la CIA en Argel, preguntó a V2 si le dejaba hacerle una foto con su móvil. Después le sirvió un vermut con sabor a manzana y al poco rato se fue a prepararle otro en la cocina, pero esta vez ella le siguió. Warren puso entre sus manos una bandeja de galletas saladas y le pidió que las llevase al salón mientras él acababa de verter la bebida.


El agente acudía los viernes a las mezquitas radicales de Argel y pulsaba el ambiente departiendo con los fieles V2, el nombre que los investigadores dan a la víctima, había trabado amistad con Warren meses antes en El Cairo, la ciudad en la que reside junto con su marido, un español. Por eso posee la nacionalidad española además de la argelina. El estadounidense era el jefe de la CIA en Egipto hasta que en septiembre de 2007 fue trasladado a Argel. Antes había estado destinado en Kuwait y en Washington, donde trabajó para el servicio de escuchas de la National Security Agency.


Se formó en las universidades de Indiana y Norfolk State estudiando la historia de Oriente Próximo y el árabe. Es afroamericano y afirmaba haberse convertido al islam. Los viernes acudía a las mezquitas más radicales y pulsaba el ambiente discutiendo con los fieles, según la prensa argelina. Cuando le preguntaban de dónde era daba el nombre de algún país subsahariano. Es "una persona increíble", declaró William Alexander, un antiguo profesor, al semanario Newsweek.

Tras beber el segundo martini, V2 se mareó y tuvo necesidad de vomitar. Después se acuerda de haber estado tumbada en el suelo del baño y a su lado estaba su anfitrión intentándole quitar los pantalones. No podía resistirse físicamente a los intentos de Warren, pero era capaz de hablar y le pidió que se fuera del cuarto. Él siguió desvistiéndola mientras le aseguraba que se encontraría mejor después de darse un baño.

La mujer recuerda que más tarde estaba en la cama de Warren y él acabó de desnudarla. "Nadie puede estar con ropa entre unas sábanas tan caras", pretextó el agente. V2 estaba a veces consciente, y paralizada de músculos, y otras veces inconsciente. Guarda imágenes de Warren desnudo, de rodillas y con su pene en erección, y otras de la penetración de su vagina.

V2 no recuerda cómo salió, ese 17 de febrero de 2008, de la residencia del espía, en el céntrico Chemin d'Hydra, pero dos días después le envió un correo acusándole de haber abusado de ella. "Lo siento", le respondió escuetamente. La mujer contó lo sucedido a su marido y acudió a la consulta de un psicólogo, pero no se decidió a denunciarle hasta siete meses después durante su siguiente visita a Argel.

Thomas Daughton, el número dos de la Embajada de EE UU en Argel, recogió el testimonio de V2. No debió de sorprenderle demasiado. Tres meses antes, otra mujer, esta vez una germano-argelina, se había presentado en la Embajada para denunciar a Warren. Daughton trasladó el relato de V2 al responsable de Servicio de Seguridad Diplomática (DSS, según sus iniciales en inglés), que abrió una investigación.

Scott Banker ha coordinado las pesquisas del DSS, que implicaron viajes de sus agentes a Alemania y a Egipto para entrevistar con profundidad a las víctimas, interrogatorios a Warren en Washington -fue apartado del puesto y repatriado a Langley en octubre pasado-, el registro de su domicilio en Argel y la incautación de su móvil, su ordenador personal y los discos duros en su poder. Todo se hizo con mandato judicial.

El testimonio de V2 ante los investigadores del DSS que se recoge en este reportaje está extraído de un escrito que Scott Banker envió a finales de 2008 al tribunal del distrito de Columbia. En él recoge las pruebas que apuntan a que el jefe de la CIA en Argel cometió "graves abusos sexuales" en territorio bajo jurisdicción de EE UU -la residencia goza de inmunidad diplomática-, pero el agente alega que las relaciones que mantuvo fueron consentidas. Un fiscal federal coordina la investigación. Aún no ha presentado cargos.

Entre el material incautado se hallaron numerosas fotos de las dos denunciantes, así como de otras mujeres, toda una farmacopea y un libro sobre agresiones sexuales. Scott imparte de paso, en el documento remitido al juzgado, una clase magistral sobre la utilización de drogas para ablandar a mujeres que se resisten a mantener relaciones y sobre la permanencia en el ordenador de archivos que han sido en teoría borrados, pero pueden ser recuperados.

Warren ya plasmó su afición por las mujeres argelinas en una novela de espionaje The people of the veil (Las gentes del velo) que publicó en 2002, cuando aún no se había instalado en Argel. En ella, un diplomático de EE UU, con el que se debía de identificar el autor, y Mariam, su novia argelina, luchan por poner a salvo a los residentes estadounidenses en un Argel en plena revolución islámica. La guerra civil larvada que vivió Argelia en los noventa y que se cobró casi 200.000 muertos.

Toda la investigación del Departamento de Estado habría permanecido en secreto de no ser porque la cadena de televisión ABC la reveló el 29 de enero. Su divulgación ha tenido efectos devastadores para la reputación de EE UU en el mundo árabe cuando parecía que el nuevo presidente, Barack Obama, iba a poder enderezarla. "Esa conducta sexual inapropiada tendrá un impacto desastroso sobre la imagen de América", prevé el diario argelino El Watan.

El flujo de comentarios en los foros de Internet y en los titulares de algunos rotativos dan la razón al vaticinio. Diplomacia del secuestro, de las violaciones, del terror y del espionaje, titulaba el diario Echourouk, el de mayor difusión. "La violación de mujeres honorables no difiere en nada de la violación de una nación", añadía resumiendo un sentimiento extendido entre los argelinos.

La revelación de ABC puso también en apuros al Gobierno argelino. Detrás de una retórica impregnada de nacionalismo y de defensa del Tercer Mundo, desarrolla una estrecha cooperación con Washington para luchar, entre otras cosas, contra el terrorismo islamista. El periodista Robert Kaplan contó en 2007 en su libro (Hog Pilots, Blue Waters Grunts) cómo las fuerzas especiales estadounidenses se entrenaban con las argelinas cerca de Tamanrraset, en el desierto. Desde entonces han surgido otros testimonios.

En la coalición de partidos que apoya la reelección del presidente Abdelaziz Bouteflika, que el 9 de abril logrará un tercer mandato, no hubo voces críticas, pero los islamistas moderados de Ennahda se apresuraron en exigir el cierre de la oficina de la CIA porque "pone en gran peligro los intereses supremos de Argelia".

La mayor andanada contra Bouteflika partió de la rama local de Al Qaeda, cuyo líder, Abdelmalek Droukdel, se explayó con un comunicado colgado en webs radicales. "¿No demuestra este escándalo que Bouteflika es como Hamid Karzai en Afganistán y Nouri al Maliki en Irak?", se preguntó. "Querida nación: ¿qué más deben hacer estos dirigentes para que habléis con una sola voz y digáis: '¡Basta!?". Los "crímenes" de Warren y el "silencio" oficial argelino legitiman, según él, la violencia "contra los apóstatas".

Las autoridades argelinas no han dicho "basta", pero han insistido en que es un "caso muy grave que no puede ser ignorado", según repetía el miércoles Abdalá Baali, el embajador de Argelia en EE UU. No han roto relaciones con la Embajada de EE UU, pero, desde que se hizo público el escándalo, sí han reducido sus contactos con los diplomáticos norteamericanos hasta que, preveía uno de ellos, "pase la tormenta". El enfriamiento no irá muy lejos. EE UU es el primer cliente de los hidrocarburos argelinos. -