31 agosto 2008

EL EXODO EN NUEVA ORLEANS PARALIZA LA CAMPAÑA EN EE.UU

La amenaza del huracán Gustav
Bush y McCain tratan de evitar que se repitan los errores del Katrina en un año electoral
ANTONIOM CAÑO - Washington - 01/09/2008


El terrible huracán Gustav amenaza, como hace tres años el Katrina, con causar una tragedia en los Estados norteamericanos del golfo de México y un serio revés político al Partido Republicano, cuya convención, que comienza hoy en Saint Paul (Minnesota), ha sido eclipsada por las dramáticas imágenes de la evacuación de Nueva Orleans. El presidente Bush y el vicepresidente Cheney han cancelado sus comparecencias en Saint Paul. Bush siguió ayer la evolución del Gustav y viajará hoy a Tejas para seguir en directo sus efectos y las labores de socorro.

McCain pierde su semana de gloria después del éxito de Obama en Denver
El Gustav ya ha causado un centenar de muertos a su paso por el Caribe
El huracán barrerá hoy un área de 800 kilómetros entre Alabama y Tejas

Arnold Schwarzenegger, gobernador de California, quien, junto a George Bush y Dick Cheney, era la estrella de la sesión de hoy, también canceló su intervención. Lo mismo hicieron los gobernadores republicanos de Tejas y de Luisiana, así como decenas de dirigentes locales y de delegados procedentes de los Estados afectados.

Es muy difícil cancelar un evento organizado desde hace más de dos años y en el que se elegirá a John McCain como candidato presidencial republicano. Pero los dirigentes del partido han anticipado que la convención quedará reducida al mínimo imprescindible, y que será dedicada y consagrada a ayudar en la medida de lo posible a la situación en el Golfo.

Trágico destino de Bush, reducido a sus más bajos niveles de popularidad hace tres años por la deficiente respuesta del Gobierno al paso del Katrina, y privado ahora de un discurso reivindicador ante su público y ante la televisión en hora de máxima audiencia por otro huracán, casi en la misma fecha.

Mala suerte también para McCain, que se ve desposeído de su gran semana de gloria, después de la que se concedió a sus rivales demócratas, por un accidente de la naturaleza del que a nadie se puede culpar, pero que trae a la mente de los votantes los trágicos momentos del Katrina y la desastrosa labor de socorro cumplida por las autoridades responsables.

Era difícil sustraerse al recuerdo del Katrina al observar ayer las infinitas colas de vehículos que congestionaban las carreteras de salida de Nueva Orleans, las filas del público, negro en su gran mayoría, que esperaba turno para subir a uno de los autobuses dispuestos para la evacuación, las quejas amargas de los ciudadanos por este nuevo suceso cuando la ciudad no se ha recuperado aún del paso del Katrina.

La evacuación de los cerca de 250.000 habitantes de Nueva Orleans se ha hecho obligatoria ante la agresividad creciente del huracán, que ayer pasó sobre las costas de Cuba y que puede ganar fuerza sobre las aguas del Golfo antes de aterrizar en el sur estadounidense. El Gustav, que ya ha dejado cerca de un centenar de muertos en el Caribe, barrerá hacia el mediodía de hoy un área de unos 800 kilómetros entre Alabama y Tejas. Los expertos creen que su efecto mayor se sentirá al oeste de Nueva Orleans, adonde podría llegar en el punto más bajo de la fuerza 4 o en el punto alto de la fuerza 3. Esta última era la potencia del devastador Katrina.

Los pronósticos meteorológicos anticipan una suma de vientos, lluvia y olas gigantescas que pueden provocar inundaciones y enormes destrozos en numerosas ciudades de tres Estados diferentes. En un área costera de un centenar de kilómetros en torno a Nueva Orleans se calculan vientos de unos 180 kilómetros por hora. Las autoridades han advertido que, de mantenerse el ritmo de crecimiento actual de la tormenta, será difícil sobrevivir a su impacto en aquellas zonas en donde descargue con mayor ferocidad.

"Ésta es la madre de todas las tormentas", advirtió el alcalde de Nueva Orleans, Ray Nagin, al exigir a la población el desalojo de la ciudad. "No creo que hayamos visto algo de tales proporciones antes. Para todos los que crean que pueden hacer frente a esta tormenta por su cuenta, tengo noticias que darles: eso sería uno de los mayores errores de sus vidas".

El tono dramático de las palabras del alcalde intenta hacer conscientes a los ciudadanos de que colaboren para evitar una tragedia mayor. Algunos lo hacen a su manera: las tiendas de armas han agotado existencias y el público las reclama para evitar los saqueos que se dieron hace tres años. A partir de anoche ha sido impuesto el toque de queda en Nueva Orleans, y el alcalde ha asegurado que "no va a haber contemplaciones esta vez". La Guardia Nacional se ha desplegado en las principales calles.

Los preparativos y el riesgo no afectan sólo a Nueva Orleans. Varias ciudades más de la costa están siendo evacuadas. Se calcula que alrededor de un millón de personas se han desplazado temporalmente en la región a la espera del comportamiento que el Gustav tenga cuando llegue a tierra. En Tejas y en Misisipi se han montado centros de seguimiento y se han tomado medidas para acoger a desplazados.

El secretario de Seguridad Nacional, Michael Chertoff, viajó ayer a Baton Rouge, la capital de Luisiana, donde instalará su cuartel general para los próximos días.
La Administración federal intenta que esta vez nadie pueda acusarla de imprevisión. Bush pasó ayer todo el día al frente de la situación. John McCain, por su parte, no quiere tampoco que esta gigantesca tormenta y el efecto Katrina acaben también creando perturbaciones en su candidatura.

Con ese fin, McCain, su esposa, Cindy, y la flamante candidata a la vicepresidencia, la gobernadora de Alaska, Sarah Palin, se trasladaron hasta el centro de seguimiento en Jackson (Misisipi) para asistir en las labores de prevención. El candidato republicano se reunirá con gobernadores y autoridades locales, y tratará de mostrarse involucrado en una misión en la que está centrada la atención nacional.

El candidato demócrata, Barack Obama, por su parte, quiere mantener la discreción ante un episodio en el que el público podría criticarle si intentara obtener algún rédito político. Un portavoz se limitó a comentar que el candidato confiaba en que se hubieran tenido en cuenta las lecciones del Katrina para hacer frente al Gustav.

La campaña demócrata anunció que pondrá a disposición de las autoridades uno de sus instrumentos más valiosos, la red de contribuyentes que tanto ha aportado a la candidatura. Obama mantenía ayer la agenda prevista en Ohio, aunque se informó de que había conversado por teléfono con los responsables de la situación y seguía al minuto los acontecimientos.

El Katrina no sólo arrastró por el suelo la imagen del presidente George W. Bush, sino que destruyó el crédito de la política ultraliberal que defendía su Administración. Todavía ayer, el que por aquel tiempo era todopoderoso asesor presidencial, Karl Rove, defendía que las autoridades que se ponen a prueba en una crisis como la del Gustav son las autoridades locales, no el Gobierno federal, que no tiene competencia para actuar en situaciones de este tipo.

Pese a todo, sería grave para McCain que la ineficacia y falta de recursos públicos que se pusieron en evidencia durante el Katrina se repitieran ahora. El sábado, en Ohio, Obama recordaba unas palabras pronunciadas el jueves anterior en su discurso en Denver sobre "la filosofía republicana de que cada cual se arregle por su cuenta", y aseguraba que McCain era un firme continuador de ese principio.

Muchos de los que tenían previsto intervenir en la Convención Republicana insistirían en una defensa de la libertad individual frente al aumento del papel y los medios del Estado, que proponen los demócratas. Este punto de vista puede hacerse bastante inoportuno en medio de un drama como el que se avecina en el sur del país.

Todo se va a ver modificado en Saint Paul, no sólo los discursos. McCain tratará de convertir esta reunión, inicialmente diseñada para potenciar al candidato, para presentar en sociedad a su compañera de lista y atacar a Obama, en un acto de solidaridad con los compatriotas afectados y, si es necesario, de duelo por lo ocurrido.

Es dudoso el efecto que esta imprevista circunstancia pueda tener en la campaña electoral, pero lo que es seguro es que ambos candidatos van a poner mucho en juego, pues éste es el tipo de situaciones en las que los votantes prefieren medir a sus políticos.

GUSTAV OBLIGA A DESMANTELAR LA CONVENCION REPUBLICANA

Evacuación en Nueva OrleansEFE - 31/08/2008

Miles de evacuados en todo el Estado de Luisiana - John McCain insinúa que podría suspenderse la convención republicana de la próxima semana
AGENCIAS - Washington / La Habana - 31/08/2008

El candidato del Partido Republicano a la presidencia de EE UU, John McCain, ha ordenado la suspensión de la mayor parte de las actividades previstas para este lunes en el marco de la convención que iba a lanzar el ticket republicano para los comicios presidenciales del 4 de noviembre. La razón de tomar tal decisión es la llegada inminente a territorio estadounidense del huracán Gustav, que amenaza con desplegar su fuerza destructora en la costa del Golfo de México, a la altura del estado de Luisiana. La convención se iba a celebrar en la localida de St Paul (Minnesota, norte de Estados Unidos). "Es un momento en el que la mayor parte de nuestros políticos estan entregados a otras tareas", ha explicado el equipo de campaña de McCain en una rueda de prensa esta noche (hora española).

El huracán Gustav retrocede a categoría 3 tras azotar Cuba
El huracán, que ya ha alcanzado la categoría 4, se aproxima a los Estados Unidos - AGENCIA El presidente del Partido Republicano, Mike Duncan, y Rick Davis, director de campaña de McCain, han explicado que la Convención se constituirá sobre la hora prevista, pero luego se levantará la sesión hasta nuevo aviso. Los organizadores de la Convención decidirán "día a día" cómo proceder, ha explicado Davis. Ha explicado que la decisión se debe a una orden de McCain, que en declaraciones desde San Luis (Misuri) y ante la gravedad de la amenaza que representa el paso del huracán "por el Golfo de México, afirmó: "debemos quitarnos el uniforme de republicanos y ponernos el uniforme de estadounidenses".

El programa de mañana se limitará a lo "estrictamente necesario" de acuerdo con las normas del Partido, que establecen el proceso para el nombramiento del candidato. "No habrá discursos políticos", ha afirmado el director de campaña. "Todos los actos serán considerados opcionales a partir de mañana a las 17.30 (22.30 GMT)", ha detallado.

La campaña de McCain ofreció a las delegaciones de los Estados que puedan quedar afectados por el huracán fletar aviones chárter para trasladarlas a sus lugares de residencia. La delegación de Luisiana ha aceptado y abandonará la convención. Además, Davis ha indicado que la campaña de McCain pedirá a todos los participantes en la convención que aporten fondos para las posibles víctimas del huracán. El lunes, dentro de los actos considerados "indispensables", quedará la apertura formal de la Convención y el establecimiento del Comité Nacional Republicano.

El único requisito que faltaría sería el nombramiento oficial de McCain como candidato presidencial y Sarah Palin, gobernadora de Alaska, como vicepresidenta, en una votación a viva voz.

Horas antes de que McCain decidiera desmantelar la reunión demócrata, el presidente George W. Bush canceló su participación en la convención que comienza mañana. Bush y su vicepresidente Dick Cheney anunciaron que no asistirían a la reunión. Por contra, el presidente Bush se trasladará a Texas para seguir desde allí el desarrollo de los acontecimientos, Cheney tiene previsto desplazarse a la zona para supervisar las operaciones de emergencia.

El republicano John McCain ha viajado a la región con su candidata a la vicepresidencia, Sarah Palin, para ver de primera mano cono se están preparando los equipos de emergencia. Mientras, desde la candidatura demócrata, Obama ha asegurado que no viajará a la zona "para no entorpecer los trabajos", aunque no ha criticado a su rival por éste viaje, y ha pedido que no se convierta "en un tema" para la campaña.

Por su parte, el presidente Bush, en unas breves declaraciones desde la sede de la Agencia Federal para la Gestión de Emergencias (FEMA), en Washington, Bush asegurado que no viajará a Luisiana porque no quiere que su presencia impida que los planes de evacuación y de emergencia avancen con normalidad. "No quiero que mi visita impida en cualquier sentido la respuesta de nuestro personal de emergencia", ha afirmado para luego anunciar que se trasladará a Austin y a San Antonio (Texas) para reunirse con equipos de emergencia y ciudadanos evacuados.

"La madre de los huracanes"
En medio del temor creciente al huracán, el Centro Nacional de Huracanes (CNH) de EE UU ha rebajado la tensión al asegurar esta noche que no está previsto que Gustav rebase la categoría 3 en la escala de 5 que registra estos fenómenos metereológicos. Al menos no lo hará antes de llegar a suelo estadounidense. Está previsto que Gustav llegue a EE UU con vientos superiores a los 200 kilómetros por hora, según los expertos.

Mientras, las autoridades de Nueva Orleans, que hace tres años sufrió el azote de Katrina, el huracán mas costoso en la historia del país, han comenzado las evacuaciones de la población ante la llegada del ciclón. El alcalde de la ciudad Ray Nagin, ha calificado a Gustav como "la madre de los huracanes", ya que se pronostica que se convierta en ciclón categoría 5, con vientos de más de 250 kilómetros por hora al tocar tierra estadounidense, lo que podría provocar una catástrofe como la del Katrina. El alcalde ha ordenado el desalojo de todos los ciudadanos.

El ojo de Gustav se encuentra sobre el Golfo de México en categoría 3, con vientos de 195 kilómetros por hora según el último boletín del Centro Nacional de Huracanes (CNH) de EE UU, tras atravesar Cuba con vientos de 240 kilómetros por hora. El ojo de Gustav se hallaba a las 17. 00 hora peninsular cerca a 520 kilómetros de la desembocadura del Misisipi. Gustav es, según el CNH, un huracán de gran envergadura y se extiende 85 kilómetros de su centro, mientras que los vientos con fuerza de tormenta tropical se extienden 325 kilómetros desde el centro.

Pero la tendencia es que se fortalezca a lo largo del día y pase de nuevo a categoría 4, al alimentarse de las cálidas aguas del Golfo de México. Según el CNH, Gustav impactará el lunes en algún lugar de la costa de Luisiana con un devastador poder destructivo.

Mejor preparados
Las evacuaciones en Nueva Orleáns han comenzado esta mañana hora local, y miles de personas han permanecido en colas durante horas, a la espera de medios de transporte que los trasladen a sitios seguros. En todo el Estado de Luisiana, más de medio millón de personas han iniciado un nuevo éxodo, tres años después del huracán Katrina. Mientras las autopistas y carreteras se inundan de todo tipo de vehículos, los ingenieros inspeccionan el vasto sistema de diques que deben proteger a la región de las inundaciones, para evitar un desastre similar al de 2005.

La Agencia Federal de Gestión de Emergencias estadounidense (FEMA) ha declarado que ahora está mejor preparada para afrontar la amenaza de Gustav que hace tres años, cuando se produjo el desastre del Katrina. Esta vez, la agencia estadounidense, en vez de esperar a que el fenómeno meteorológico toque tierra, ya ha comenzado a evacuar a los habitantes del sur del país, ha indicado David Paulison, portavoz de la FEMA. "Hemos cambiado la cultura de esta organización", ha destacado.

En la tragedia del Katrina, que dejó 1.500 muertos, el gobierno de Bush fue muy criticado por su lenta reacción ante el desastre. La devastación fue peor cuando las lluvias torrenciales rompieron los diques y la ciudad de Nueva Orleans se inundó. Ahora, según la FEMA, cientos de autobuses en esta ciudad ya han comenzado a evacuar a la población. Unas mil personas han viajado ya en tren de Nueva Orleans a Memphis y se han fletado aviones para el desalojo.

30 agosto 2008

DISCURSO DE ACEPTACION. OBAMA

DISCURSO 1 DE 5

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"JAMAS PENSÈ QUE VERÌA UN CANDIDATO NEGRO"...

Momento final de la Convención Demócrata
AFP - 30/08/2008

REPORTAJE: La carrera hacia la Casa Blanca - Convención Demócrata
Miles de afroamericanos viven el mitin de Obama en Denver como el mayor acontecimiento de sus vidas
MÓNICA C. BELAZA - Denver - 30/08/2008

"Éste es nuestro tiempo. Podemos mover montañas". Lilian Woods asiente mientras escucha estas palabras que alguien pronuncia en el escenario. Es media tarde del jueves, y lleva desde la una ocupando su asiento en la zona 132 del estadio Invesco Field, en Denver. Ha venido desde Phoenix, Arizona, a celebrar su cumpleaños en lo que califica como el "acontecimiento más importante" de su vida. Es afroamericana y tiene 50 años. "Jamás pensé que presenciaría cómo un negro llegaba a ser candidato a la presidencia de Estados Unidos. Dios debe de estar detrás, porque, si no, no se entiende. He venido para poder contar a mis nietos que estuve aquí el día que se hizo historia".

Medio siglo de lucha contra el racismo

"Dios debe estar detrás, porque si no, no se entiende", dice una mujer de color
"Mis nietos verán a alguien que es como ellos en lo más alto", comenta Woods
Historia. Es la palabra que todos utilizan, la que ayuda a aguantar largas colas para acceder al estadio que en algunos casos se demoran durante horas. Son más de 75.000 personas que no han querido perderse el momento en el que Barack Obama, coincidiendo con el 45º aniversario de la marcha sobre Washington de Martin Luther King y su discurso I have a dream (Tengo un sueño), acepta su candidatura a la Casa Blanca por el Partido Demócrata.

Al estadio en el que normalmente juegan al fútbol americano los Broncos de Denver van llegando a lo largo de la tarde personas de todo tipo, raza, edad y condición. Como Madison, que a sus 10 años también habla de "un momento histórico". Es muy blanco, pecoso y de ojos azules, y, a pesar de estar en quinto de primaria, habla como si tal cosa de la guerra de Irak o el precio de la gasolina. Luego, explica: "Es que mi madre es una forofa y me hace ver los discursos de Obama".

Dentro del estadio, el público toma nachos, perritos calientes y limonadas en vasos de los Broncos mientras compra merchandising de la Obamamanía. También hay puestos donde se pueden iniciar los trámites para registrarse como votante. "De nada sirve todo esto si la gente no va a las urnas el 4 de noviembre", dice uno de los captadores.

El espectáculo se va desarrollando sobre un escenario colocado en medio del campo. El estrado en el que hablan los oradores está en uno de los extremos de una plataforma alargada con alfombra azul tras la cual hay una especie de templete griego con una pantalla gigante a cada lado y grandes banderas de barras y estrellas. Los gobernadores de Nuevo México (Bill Richardson) y Virginia (Tim Kaine) y otros ilustres demócratas como el ex vicepresidente Al Gore van interviniendo y lanzando el mismo mensaje: Obama es el hombre. Por las pantallas se proyectan varias intervenciones del candidato, el héroe de la noche. Cantantes como Stevie Wonder y Sheryl Crow desfilan por el escenario. Seis ciudadanos salen a explicar sus razones para apoyar al senador de Illinois. Son electores que concretan los problemas del país: educación, sanidad... Una mujer explica cómo una operación a corazón abierto de su marido dejó al matrimonio arruinado. "He votado siempre a los republicanos", dice. "A Nixon, Reagan, Bush y Bush. Pero no puedo permitirme cuatro años más".

Empieza a anochecer. Un documental sobre la vida de Obama aparece en las pantallas. Minutos después, el candidato hace su entrada triunfal. El estadio enloquece. Apenas le dejan hablar. "Con profunda gratitud y gran humildad, acepto vuestra nominación a la presidencia de Estados Unidos".

Es el momento cumbre de una semana de emociones y sinsabores en el seno de los demócratas para elegir a su candidato en la convención. Todos son gritos y aplausos. El Yes, we can (Sí, podemos) llena el ambiente mientras los miles de asistentes sostienen carteles azules con la palabra Change (Cambio).

El discurso dura 42 minutos. Obama sigue su línea de las últimas semanas: encarnarse como representante del sueño americano. Ha sido tachado por los republicanos de elitista, arrogante y de celebridad superficial. Y en Invesco intenta cambiar las tornas. Es McCain quien tiene siete casas, quien piensa que la economía va bien, quien dice que los estadounidenses se quejan demasiado (una persona de su equipo dijo que EE UU era una nación de "quejosos") y quien opina que Bush ha hecho un gran trabajo. Él es el elitista. Y es Obama quien, viniendo de la nada, ha llegado a lo más alto.

"No creo que a John McCain no le preocupe lo que está pasando en las vidas de los americanos", dice Obama. "Lo que pienso es que no lo sabe. ¿Cómo si no puede definir como clase media a todos los que ganan menos de cinco millones de dólares al año? Lo que le pasa a McCain es que no se entera". El público participa activamente: "Sí". "Así se habla".

"América, somos mejores que estos últimos ocho años. Ha llegado el momento de cambiar". Obama empieza a concretar algunas de sus propuestas. Se compromete a acabar con la dependencia del país del petróleo de Oriente Próximo en 10 años, a rebajar los impuestos para la clase media y mantenerlos para las empresas que deslocalizan el empleo. Y deja claro que los republicanos no son quiénes para decidir si él es o no un patriota. "Tengo noticias para ti, John McCain: todos ponemos a nuestro país primero". "Y esta elección nunca ha sido sobre mí", añade. "Es sobre vosotros".

Obama concluye con Luther King y su sueño. "Él dijo que no podemos caminar solos, y que siempre debemos ir hacia delante. No podemos volver atrás, América. No con tanto trabajo por hacer. En estas elecciones debemos, una vez más, marchar hacia el futuro". Llega el momento de la despedida: "Gracias. Que Dios os bendiga y que bendiga a los Estados Unidos de América". Fuegos artificiales y confeti llenan el cielo y el escenario de Invesco Field con música de fondo. Obama se queda saludando junto a su mujer, sus hijas y el vicepresidente Joe Biden. El público está al borde del infarto emocional. Se ve gente que no puede parar sus lágrimas. Lilian Woods, que venía a celebrar su cumpleaños desde Fénix, se queda quieta, mirando fijamente el centro del campo. "No tengo palabras", dice. "Estoy abrumada. ¿Sabes qué? Cuando estudié quería ser reportera, y no había negros en las televisiones. Tuve que elegir otro camino. Ahora, mis tres nietos van a ver que alguien que es como ellos ha llegado a lo más alto. Hasta a mí me dan ganas de intentar nuevos desafíos a mi edad. Éste ha sido el mejor cumpleaños de mi vida". A la salida, todos hablan de magia, se sienten parte de la historia.
Medio siglo de lucha contra el racismo
- En 1954 se declaran ilegales las escuelas en donde sólo se permitía estudiar a los blancos.
- Por un asiento de autobús. La costurera Rosa Lee Parks tenía 44 años cuando el 1 de diciembre de 1955 se negó a cederle su asiento a un hombre blanco en un autobús de Montgomery (Alabama). La ley amparaba la separación racial en autobuses, restaurantes y lugares públicos en todo el sur de EE UU.
El arresto de Rosa desencadenó un boicot de 381 días en la red de autobuses organizado por un negro entonces poco conocido: el reverendo Martin Luther King. Comenzaba así la gran lucha de los negros por sus derechos civiles.
- La Guardia Nacional impidió el ingreso de nueve estudiantes negros al instituto de Little Rock (Arkansas) en septiembre de 1957. El presidente Eisenhower envió al Ejército para escoltarles.
- La marcha de los niños. En mayo de 1963, colegiales se manifestaron por la igualdad en Birmingham. Todo el país vio por televisión como la policía azuzó sus perros contra ellos, y como caían bajo el agua a presión de los bomberos. Tres meses después Martin Luther King pronunció en Washington su célebre discurso en el que explicó en qué consistía su sueño de igualdad.
- La discriminación por el color de la piel fue legalmente permitida hasta junio de 1964, cuando se prohibió la discriminación racial a la hora de ejercer el derecho al voto, alojar huéspedes en hoteles y pensiones y contratar empleo.
- Martin Luther King, quien recibió el premio Nobel de la Paz en 1964, fue asesinado en abril de 1968 por un sicario.
- El heredero de King. El reverendo Jesse Jackson, colaborador de M. L. King, fue el primer negro en obtener el apoyo nacional para ser elegido candidato presidencial. Optó a ello en 1984 y 1988, sin lograr la nominación del partido.
- Barack Obama acepta la nominación como candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos, 45 años después del discurso de Martin Luther King en el que anunció su sueño.

HOLLYWOOD SE RINDE A OBAMA...

Jennifer López, de discurso
La actriz y cantante Jennifer López se sumó a la convención dando un discurso en honor a la activista pro derechos de los niños Marian Wright Edelmanen el Museo de Arte de Denver.
AP - 2008-08-28

Ben Affleck y Jennifer Garner
Los actores Ben Affleck y Jennifer Garner, que esperan su segundo bebé, también se dieron cita entre el público. Pero Affleck no sólo asistió a mirar, ya que el actor ganó un torneo de póker de famosos que se celebró durante la convención. El premio, de 500 dólares, ha sido donado a la ONG Veteranos

Susan Sarandon y Josh Lucas
AP - 30/08/2008

REPORTAJE: gente
La Convención Demócrata reunió a Spielberg, Susan Sarandon, George Lucas, Jennifer López y Ben Affleck
DAVID ALANDETE - Washington - 30/08/2008

Pocos políticos norteamericanos han sido capaces de movilizar a tantas estrellas de Hollywood como Barack Obama. El candidato demócrata no sólo cuenta con el apoyo testimonial de celebridades como Scarlett Johansson, Oprah Winfrey o Madonna. Los hay que incluso se arremangan para trabajar por él. La actriz y cantante Jennifer Hudson, ganadora del premio Oscar por su papel secundario en la película Dream girls, cantó el himno nacional en Denver. El cantante Will.I.Am interpretó la canción Yes we can, que se ha convertido en el himno electoral de Obama, y junto a él, John Legend tocó el piano.

FOTOS - AP - 29-08-2008
Jennifer López, de discurso. La actriz y cantante Jennifer López se sumó a la convención dando un discurso en honor a la activista pro derechos de los niños Marian Wright Edelmanen el Museo de Arte de Denver.- AP
El actor Ben Affleck fue uno de los famosos más activos en la Convención Demócrata. Participó en varios actos solidarios, como una partida de póquer a favor de los veteranos de guerra y un envío masivo de comida a los más desfavorecidos. Su ex novia, la cantante Jennifer López, organizó una cena en honor de la activista por los derechos de los niños Marian Wright Edelman. "Esto es lo mínimo que podía hacer para participar en el cambio al que aspiramos", dijo en la reunión. El mismo día, el Partido Demócrata emitió un vídeo homenaje a los soldados que han prestado servicio en las guerras norteamericanas, dirigido por el aclamadísimo director Steven Spielberg.

El jueves por la noche, en el estadio Invesco de Denver, donde Obama aceptó la nominación de su partido, Fergie, cantante de Black Eyed Peas, gritaba el nombre de su candidato sin cesar. Jessica Alba calificó el discurso de "increíble". Junto a ellas, escucharon al candidato demócrata el director George Lucas y los actores Forest Whitaker, Susan Sarandon y Charlize Theron.

Entre los asistentes se encontraba la megaestrella de la televisión Oprah Winfrey, una de las primeras en hacer campaña a favor de Obama. Ese día se tuvo que quitar, literalmente, las pestañas postizas. "He llorado muchísimo", dijo en el estadio Invesco, antes de volver a Chicago, desde donde presenta su programa en la cadena de televisión ABC. "Es lo más poderoso que he visto jamás", añadió, en referencia al carisma del candidato. Spike Lee, director de éxitos como Haz lo que puedas, confirmó está impresión. "Estamos encendidos. ¡Esto es más grande que la Super Bowl!", dijo.

Las relaciones de Obama con los famosos han provocado numerosos ataques por parte del Partido Republicano. El senador John McCain emitió un vídeo de campaña en el que comparaba a su contrincante con Britney Spears y Paris Hilton. La siempre polémica Madonna se sumó a la batalla, en su gira internacional The Sticky and Sweet Tour, con un vídeo en el que comparaba a McCain con Hitler.

29 agosto 2008

DISCURSO DE BARACK OBAMA EN LA CONVENCION DE DENVER..


TEXTO DE REFERENCIA
TRADUCCIÓN DE LA AGENCIA EFE 29/08/2008

Al presidente Dean y a mi gran amigo Dick Durban; y a todos mis conciudadanos de esta gran nación:
Obama: "EE UU es mucho mejor que lo que hemos vivido en los últimos ocho años"

Con profunda gratitud y una gran humildad, acepto vuestra nominación para la Presidencia de Estados Unidos.
Dejadme expresar mi agradecimiento a la histórica lista de candidatos que me han acompañado en este viaje, y especialmente a quien ha llegado más lejos -una campeona para los trabajadores americanos y una inspiración para mis hijas y las vuestras - Hillary Rodham Clinton. Al presidente Clinton, que anoche demostró la necesidad de cambio como sólo él puede hacerlo, a Ted Kennedy, que encarna el espíritu de sacrificio; y al próximo vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, os doy las gracias.

Estoy agradecido de terminar este camino con uno de los más brillantes estadistas de nuestro tiempo, un hombre con el que se siente a gusto todo el mundo, desde los líderes mundiales hasta los revisores de la compañía de trenes Amtrak que todavía toma para regresar a su casa cada noche.
Al amor de mi vida, nuestra próxima primera dama, Michelle Obama, y a Sasha y Malia - os amo mucho y estoy muy orgulloso de vosotras.

Hace cuatro años, estaba delante vuestro y os conté mi historia - de la breve unión de un joven de Kenia y una joven mujer de Kansas que no les iban muy bien las cosas ni eran muy conocidos, pero que compartían la creencia de que en América, su hijo podía alcanzar lo que se propusiese en su cabeza.
Es esa promesa la que ha hecho este país destacar - que con un duro trabajo y sacrificio, cada uno de nosotros puede tratar de alcanzar nuestros sueños y también seguir siendo parte de la familia americana para asegurarnos que la siguiente generación podrá perseguir igualmente sus sueños.
Es por ello por lo que comparezco hoy esta noche. Porque durante 230 años, en cada momento en el que esa promesa estaba en peligro, hombres y mujeres corrientes -estudiantes y soldados, granjeros y profesores, enfermeras y limpiadoras- encontraron el coraje para mantenerla viva.
Nos encontramos en uno de esos decisivos momentos - el momento en el que nuestra nación está en guerra, nuestra economía atraviesa una situación confusa, y la promesa americana ha sido amenazada una vez más.

Esta noche, más americanos están sin trabajo y más trabajan por menos. Muchos de vosotros habéis perdido vuestros hogares y muchos más veis cómo cae en picado el valor de vuestras casas. Muchos tenéis automóviles que ahora no os podéis permitir conducir, deudas de las tarjetas de crédito que no podéis pagar, gastos de matrículas inalcanzables.

Todos estos desafíos no son todos atribuibles al Gobierno. Pero el no haberles hecho frente es la consecuencia de la descomposición de la vida política en Washington y las fallidas políticas de George W. Bush.
América es mejor que estos últimos 8 años. Somos mejor país que eso.
Este país es más decente que uno en el que una mujer de Ohio, a punto de jubilarse, se encuentra por una enfermedad en una catastrófica situación después de una dura vida de trabajo.

Este país es más generoso que aquel en el que un hombre de Indiana tiene que ver cómo la maquinaria con la que ha trabajado durante veinte años es embarcada hacia China y, turbado, ha de explicar cómo se siente fracasado al regresar a casa y contarle lo ocurrido a su familia.
Somos más compasivos que un Gobierno que permite que sus veteranos duerman en la calles y sus familias caigan en la pobreza; que permanece de brazos cruzados mientras delante de nuestros ojos se hunde una gran ciudad de América.

Esta noche, le digo al pueblo americano, a los demócratas y a los republicanos, a los independientes de toda esta gran nación. Ya basta. Este momento -esta elección- es nuestra oportunidad para mantener viva en el siglo XXI la promesa americana.
Como la próxima semana, en Minnesota, el mismo partido que os ha traído dos mandatos de George Bush y Dick Cheney le pedirá a este país un tercero, estamos aquí ahora porque amamos este país demasiado para dejar que los próximos cuatro años se parezcan a los últimos ocho. El 4 de noviembre tenemos que levantarnos y decir: ya estamos hartos.

Ahora no dejemos ninguna duda. El candidato republicano, John McCain, ha vestido el uniforme de nuestro país con valor y distinción, y por ello le debemos respeto y gratitud. La próxima semana, también escucharemos sobre esos momentos en los que había roto con su partido como prueba de que el puede traer el cambio que necesitamos.
Pero los hechos son claros, John McCain ha votado con George Bush el noventa por ciento de las veces. Al senador McCain le gusta hablar de juicio, pero en realidad, qué os asegura a vosotros que George Bush ha estado en más del noventa por ciento de las ocasiones acertado. No sé lo que pensáis vosotros, pero yo no estoy dispuesto a asumir sólo una posibilidad de cambio en el diez por ciento.
La verdad es que en cada uno de los asuntos, en cada uno de los que afecten a vuestra vida -salud, educación y en la economía-, el senador McCain ha sido todo, menos independiente. Asegura que nuestra economía ha hecho grandes progresos bajo este presidente. Sostiene que los fundamentos de la economía son fuertes. Y cuando uno de sus principales consejeros - el hombre responsable de escribir su programa económico- hablaba de la ansiedad en la que viven los americanos, dijo que estamos viviendo sólo una recesión mental y que somos, y cito textualmente, una nación de quejicas.

¿Una nación de quejicas ¿ Dígale eso a los orgullosos trabajadores de las plantas de automoción de Michigan que, después de enterarse de que iba a cerrar, todavía siguen yendo cada día a trabajar tan duro como siempre, porque saben que hay quienes cuentan con los frenos que han hecho. Dígale eso a las familias de los militares que cargan sus problemas en silencio, sobre sus hombros, mientras ven cómo sus seres queridos parten para su tercer o cuarto o quinto despliegue. Estos no son quejicas. Trabajan duro, lo entregan todo y aún siguen sin quejarse. Estos son los americanos que yo conozco.

Bien, no creo que al senador McCain no le importe qué es lo que está pasando con la vida de los americanos. Pienso que es que no lo sabe. ¿Por qué otro motivo si no podría él definir a la clase media como aquella que gana menos de cinco millones de dólares al año? ¿De qué manera si no podría proponer cientos de miles de millones en rebajas fiscales para las grandes corporaciones y compañías petroleras pero ni un solo penique de ayuda fiscal para más de cien millones de americanos? ¿Cómo si no puede él ofrecer un plan de salud que penalizará con impuestos a las personas o un plan educativo que no servirá para ayudar en nada a las familias a pagar las escuelas, o el plan para privatizar la seguridad social y jugarse vuestras pensiones".
No es porque a John McCain no le importa, es porque no lo capta.
Durante más de dos décadas ha estado abonado a esa vieja, desacreditada filosofía republicana -da más y más a los que más tienen y confía en que la prosperidad descienda a los demás. En Washington, lo llaman la sociedad de propietarios, pero lo que realmente significa es que estás sólo. ¿Te has quedado sin empleo? Mala suerte. ¿no tienes seguro de salud? El mercado lo resolverá. ¿Has nacido pobre?
Arréglatelas con tu propio esfuerzo, aunque no puedas. Estás sólo.

Es hora de que paguen por sus fracasos. Es nuestro momento para cambiar América.
Lo veis, los demócratas tenemos una medida diferente de lo que es el progreso en este país.
Medimos el progreso por el número de personas que pueden encontrar un empleo en el que ganen lo suficiente para hacer frente a las hipotecas, que también permite un poco de dinero extra a final de mes para poder ver algún día a vuestros hijos recibir sus diplomas universitarios. Medimos el progreso en los 23 millones de nuevos empleos que fueron creados cuando Bill Clinton era el presidente - cuando la familia media estadounidense vio subir sus ingresos hasta 7.500 dólares en vez de los 2.000 que ha caído bajo George Bush.

Nosotros medimos la fortaleza de nuestra economía no por el número de multimillonarios que tenemos o los beneficios de las empresas de la lista Fortune 500, sino si alguien con una buena idea puede tomar el riesgo y emprender un nuevo negocio, o si las camareras que viven de las propinas pueden librar un día para poder llevar al médico a su hijo enfermo sin ser despedidas - una economía que honra la dignidad del trabajo.

Las claves que empleamos para medir la fortaleza económica son si estamos cumpliendo con la promesa fundamental que ha hecho que este sea un gran país - una promesa que es la única razón por la que estoy aquí esta noche.
Porque en las caras de esos veteranos jóvenes que regresan de Irak y Afganistán, veo a mi abuelo, quien se alistó después de Pearl Harbor, marchó en las filas del Ejército de Patton y fue premiado por una nación agradecida con la oportunidad de ingresar en la universidad mediante del Acta para los veteranos.

En la cara del estudiante joven que duerme sólo tres horas antes de entrar en el turno de noche, pienso en mi mamá, quien, sóla, nos crió a mi hermana y a mí mientras trabajaba y estudiaba para un título, quien una vez recurrió a la asistencia pública para la alimentación pero todavía pudo enviarnos a las mejores universidades del país con la ayuda de los préstamos para estudiantes y las becas.
Cuando oigo a otro trabajador que me dice que su fábrica ha cerrado, recuerdo a todos aquellos hombres y mujeres del barrio sur de Chicago con quienes me solidaricé y por quienes luché hace dos años, después del cierre de la planta siderúrgica.
Y cuando oigo a una mujer que habla de las dificultades de abrir un negocio propio, pienso en mi abuela, quien progresó trabajando, desde el grupo de secretarias hasta ser supervisora, pese a los años en que no fue considerada para un ascenso por ser mujer. Es ella quien me enseñó lo que es el trabajo duro. Es ella quien aplazó la compra de un nuevo automóvil o un nuevo vestido para que yo pudiera tener una vida mejor. Me entregó todo lo que tenía. Y aunque ya no puede viajar, sé que está siguiéndonos esta noche y que esta es su noche también.

No sé qué tipo de vidas cree John McCain que llevan los famosos, pero ésta ha sido la mía. Estos son mis héroes. Sus historias son las que me formaron. Y es en nombre de ellos que pretendo ganar estas elecciones y mantener nuestra promesa viva, como presidente de Estados Unidos.

¿Qué es esa promesa?
Es una promesa según la cual cada uno tiene la libertad para hacer de nuestras vidas lo que queramos, pero que también tenemos la obligación de tratarnos mutuamente con dignidad y respeto.
Es una promesa que dice que el mercado debería premiar la ambición y la innovación y generar crecimiento, pero que las empresas deberían cumplir con sus responsabilidades en cuanto a la creación de empleos americanos, vigilar por los trabajadores americanos, y atenerse a las reglas de buena conducta.

La nuestra es una promesa que dice que el gobierno no nos puede solucionar todos los problemas, pero lo que sí debe hacer es lo que no podemos hacer por nosotros mismos, Protegernos del daño y proveer a cada niño una educación adecuada, mantener nuestra agua limpia y nuestros juguetes seguros, invertir en nuevos colegios y nuevas carreteras y nueva ciencia y tecnología.
Nuestro gobierno debe trabajar por nosotros, no contra nosotros. Debe ayudarnos, no dañarnos. Debe garantizar la oportunidad no sólo a aquellos que más dinero e influencia tienen, sino a cada americano dispuesto a trabajar.

Esa es la promesa de América. La idea de que somos responsables de nosotros mismos, pero también de que nos levantaremos o caeremos juntos como una nación: la creencia fundamental de que yo soy el guardián de mi hermano: yo soy el guardián de mi hermana.
Esa es la promesa que debemos cumplir. Ese es el cambio que necesitamos ahora mismo. Por tanto, dejad que precise exactamente qué es lo que significará ese cambio si yo soy elegido Presidente.

El cambio implica un código fiscal que no premie a los "lobbys" que lo redactaron, sino a los trabajadores americanos y las pequeñas empresas que lo merecen.
A diferencia de John McCain, dejaré de conceder ventajas fiscales a las corporaciones que trasladen los empleos al extranjero, y comenzaré a darlas a las empresas que creen buenos puestos de trabajo aquí mismo en América.

Eliminaré los impuestos sobre ganancias para los pequeños negocios y empresas recién establecidas que van a crear los empleos bien remunerados y de alta tecnología del mañana.
Rebajaré los impuestos - los voy a rebajar - para el 95% de todas las familias que trabajan, porque en una economía como la nuestra lo último que se debe hacer es aumentar los impuestos para la clase media.

Y, por el bien de nuestra economía, nuestra seguridad y el futuro de nuestro planeta, estableceré una meta clara como Presidente: en un plazo de diez años, pondremos fin a nuestra dependencia respecto al petróleo de Oriente Medio.
Washington lleva 30 años hablando de nuestra adicción al petróleo, y John McCain lleva 26 de esos años allí. En este tiempo, él ha dicho "no" a las exigencias de mayor eficiencia energética de los automóviles, "no" a las inversiones en energía de fuentes renovables, "no" a los combustibles renovables. Y hoy, importamos el triple de petróleo que el día que el senador McCain asumió el cargo.

Ahora es el momento de poner fin a la adicción, y de comprender que sacar petróleo de los pozos es una medida para salir del paso, no una solución a largo plazo. Ni remotamente.
Como presidente, aprovecharé nuestros recursos de gas natural, invertiré en tecnología del carbón limpia, y encontraré la manera de aprovechar con seguridad la energía nuclear. Ayudaré a nuestras empresas del automóvil a readaptarse, para que los automóviles de bajo consumo del futuro se construyan aquí mismo en América. Voy a facilitar que los americanos tengan suficientes recursos para comprar esos autos nuevos. Y voy a invertir 150.000 millones de dólares en la próxima década en fuentes renovables de energía que podamos costear - energía eólica, y energía solar y la próxima generación de biocombustibles; una inversión que desembocará en nuevas industrias y cinco millones de empleos que paguen bien y que nunca puedan ser externalizados.
América, ahora no es el momento de pequeños proyectos.
Ahora, es el momento de cumplir por fin nuestra obligación moral a facilitar a cada niño una educación de primera clase, porque es lo mínimo para poder competir en la economía global. Michelle y yo estamos aquí esta noche sólo porque nos dieron la oportunidad de una educación. Y no voy a conformarme con una América donde algunos niños no tienen esa oportunidad. Voy a invertir en la educación de los más pequeños. Voy a reclutar a un ejército de nuevos maestros, les pagaré salarios más altos y les daré un mayor apoyo. Y, a cambio, voy a pedir un listón más alto y que se rindan cuentas. Y mantendremos nuestra promesa hecha a cada uno de los jóvenes americanos - si tú te comprometes con tu comunidad o con tu país, garantizamos que podrás pagar una enseñanza superior.

Ahora es el momento de cumplir, por fin, la promesa de un acceso a precios razonables a cuidados sanitarios para todos y cada uno de los americanos. Si ya tenéis acceso a la Sanidad, mi proyecto supondrá el desembolso de primas más pequeñas. Si no lo tenéis, vais a poder disfrutar de la misma cobertura que los miembros del Congreso se conceden a si mismos.

Yo mismo vi cómo mi madre discutía con las empresas de seguros desde la cama donde moría de cáncer y voy a asegurarme de que esas mismas empresas dejen de discriminar a los que están enfermos, los que más necesitan atención sanitaria.
Ahora es el momento de ayudar a las familias con bajas pagadas por enfermedad y mejores permisos por asuntos familiares, porque nadie en América debería tener que elegir entre salvar su empleo y cuidar a su niño o a su progenitor enfermo.

Ahora es el momento de cambiar nuestras leyes sobre quiebras para que vuestras pensiones estén protegidas por encima de las primas de los ejecutivos; y es la hora de salvaguardar la Seguridad Social para generaciones futuras.
Y ahora es el momento de cumplir la promesa del mismo salario por el mismo trabajo, porque yo quiero que mis hijas tengan exactamente las mismas oportunidades que vuestros hijos.
Ahora, muchos de esos proyectos van a costar dinero, y es por eso que he explicado de dónde va a proceder cada céntimo - cerrando los resquicios corporativos y los paraísos fiscales que no ayudan a América crecer. Pero también voy a analizar el presupuesto federal, línea por línea, eliminando los programas que no dan resultados, y mejorando y reduciendo costes en los que sí necesitamos - porque no podemos afrontar los desafíos del siglo 21 con una burocracia del siglo 20.

Los Demócratas también debemos reconocer que realizar la promesa de América va a necesitar más que dinero. Requiere un sentido renovado de la responsabilidad por parte de cada uno de nosotros, para recuperar lo que John F. Kennedy denominó nuestra "fortaleza moral e intelectual". Sí, el Gobierno debe dar ejemplo en la dependencia energética, pero cada uno de nosotros debe ayudar a hacer nuestros hogares y negocios más eficientes. Sí, debemos ayudar a salir de su situación a los jóvenes que caen en la delincuencia y la desesperación. Pero debemos reconocer que los programas por sí solos no pueden sustituir a los padres: que el Gobierno no puede apagar el televisor para que una niña haga sus deberes: que los padres deben asumir una mayor responsabilidad a la hora de dar el amor y la orientación que sus hijos necesitan.
La responsabilidad individual y la responsabilidad mutua: esa es la esencia de la promesa de América.

Y de la misma forma que nosotros cumplimos nuestra promesa a la próxima generación aquí en casa, también debemos cumplir la promesa de América en el exterior. Si John McCain quiere protagonizar un debate sobre quién tiene el mejor temperamento, y juicio, para servir como el próximo Comandante en Jefe, ese es un debate en el que yo estoy dispuesto a entrar.
Porque mientras el senador McCain dirigía la vista hacia Irak en los días justo después del 11-S, yo me levanté para oponerme a esta guerra, sabiendo que nos iba a distraer de las auténticas amenazas que afrontamos. Cuando John McCain dijo que podríamos "arreglárnoslas" en Afganistán, yo hablé a favor de recursos y tropas adicionales para terminar la lucha contra los terroristas que realmente nos atacaron el 11 S, y dejé claro que debemos eliminar a Osama bin Laden y sus lugartenientes si se ponen a tiro. A John McCain le gusta decir que perseguirá a Bin Laden hasta las puertas del Infierno - pero ni siquiera se acercará a la cueva dónde vive.

Y todavía hoy, cuando mi llamamiento a establecer un marco temporal para retirar nuestras tropas de Irak ha encontrado el eco del Gobierno iraquí e incluso la administración Bush, incluso después de saber que Irak tiene un superávit de 79.000 millones de dólares mientras nosotros nos ahogamos en déficits, John McCain se queda solo en su negativa obstinada a poner fin a una guerra equivocada.

Ese no es el "juicio" que necesitamos. Eso no nos mantendrá seguros. Necesitamos a un presidente que sepa afrontar las amenazas del futuro, no aferrarse a las ideas del pasado.
No se derrota a una red terrorista que opera en 80 países al ocupar a Irak. No se protege a Israel y se detiene a Irán simplemente con un discurso duro desde Washington. No se puede realmente dar la cara por Georgia cuando se ha puesto en entredicho a nuestras alianzas con más solera. Si John McCain quiere seguir a George Bush con más discurso duro y estrategia equivocada, es su opción - pero no es el cambio que necesitamos.
Somos el partido de Roosevelt. Somos el partido de Kennedy. Así que, no me digan que los Demócratas no defenderemos a este país. No me digan que los Demócratas no nos mantendremos seguros. La política exterior Bush-McCain ha malgastado el patrimonio que generaciones de estadounidenses -Demócratas y Republicanos- han construido, y estamos aquí para restaurar ese patrimonio.

Como Comandante en jefe, nunca dudaré en defender a esta nación, pero no enviaré a nuestras tropas para enfrentarse al peligro sin una misión clara y un compromiso sagrado para aportarles los materiales que necesitan en la batalla y la asistencia y ayudas que se merecen cuando vuelvan a casa.
Pondré fin a esta guerra en Irak de forma responsable, y terminaré la lucha contra Al Qaeda y los Talibán en Afganistán. Reconstruiré nuestras fuerzas armadas para hacer frente a futuros conflictos. Pero también reanudaré la diplomacia dura y directa que puede impedir que Irán obtenga armas nucleares y frenar la agresión rusa. Construiré nuestras alianzas para vencer a las amenazas del siglo XXI: el terrorismo y la proliferación nuclear, la pobreza y el genocidio, el cambio climático y la enfermedad. Y restableceré nuestro nivel moral, para que América una vez más sea esta última, mejor esperanza para todos los que acuden a la causa de la libertad, que están deseando vivir en paz y que anhelan un futuro mejor.

Éstas son las políticas que voy a desarrollar. Y en las semanas venideras, quiero debatirlas con John McCain.
Pero lo que no voy a insinuar es que el Senador adopta sus posturas con fines políticos. Porque una de las cosas que tenemos que cambiar en nuestra vida política es la idea de que la gente no puede discrepar sin poner en duda la ética y el patriotismo del otro.
Los tiempos son demasiado graves, está demasiado en juego para seguir este mismo guión político. Así que pongámonos de acuerdo en que el patriotismo no tiene partido. Yo amo a este país, y John McCain también lo ama. Los hombres y las mujeres que prestan servicio en nuestros campos de batalla pueden ser Demócratas y Republicanos e independientes, pero han luchado y derramado sangre juntos y algunos han muerto juntos bajo la misma orgullosa bandera. No han prestado servicio a una América roja o a una América azul - han prestado servicio a los Estados Unidos de América.

Así que, tengo una noticia para usted, John McCain. Todos damos la prioridad a nuestro país.
América, nuestra tarea no será fácil. Los desafíos a que nos enfrentamos exigen hacer elecciones difíciles, y tanto Demócratas como Republicanos tendrán que deshacerse de las desgastadas ideas y políticas del pasado. Una parte de que lo que se ha perdido en estos últimos ocho años no se puede medir en sueldos perdidos o mayores déficits comerciales . Lo que se ha perdido en esos últimos ochos años es nuestro sentido de una misión común -nuestro sentido de una misión superior. Y eso es lo que tenemos que restablecer.

Puede que no estamos de acuerdo sobre el aborto, pero seguramente podemos ponernos de acuerdo sobre la reducción de los embarazos no deseados en este país. La realidad de la tenencia de armas puede ser diferente para cazadores de las zonas rurales de Ohio que para aquellos castigados por la violencia de bandas en Cleveland, pero no me digan que no podemos defender la Segunda Enmienda mientras mantengamos los AK-47 fuera de las manos de delincuentes. Sé que hay discrepancias sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, pero seguramente podemos estar de acuerdo en que nuestros hermanos y hermanas gays y lesbianas se merecen poder visitar a sus seres queridos en el hospital y llevar vidas libres de la discriminación. Los ánimos están enardecidos en cuanto a la inmigración, pero no sé a quien le beneficia cuando se separa a una madre de su hijo en la infancia o un empleador socava los sueldos estadounidenses al contratar a trabajadores ilegales. Esto también forma parte de la promesa de América - la promesa de una democracia donde podemos encontrar la fuerza y la elegancia para superar las divisiones y unirnos en un esfuerzo común.

Sé que hay quienes desprecian tales convicciones como meras palabras bonitas. Ellos afirman que nuestra insistencia en algo mayor, algo más firme y sincero en nuestra vida pública supone simplemente un caballo de Troya para impuestos más altos y el abandono de los valores tradicionales. Y eso es de esperar. Porque si careces de ideas frescas, entonces empleas tácticas pasadas para espantar a los votantes. Si no tienes historial para sostener tu candidatura, entonces presentas a tu contrincante como alguien del cual la gente debería huir.

Haces una gran elección de cosas pequeñas.
Y ¿saben una cosa? - ha servido en el pasado. Porque se alimenta del escepticismo que todos tenemos con respecto al gobierno. Cuando Washington no funciona, todas sus promesas parecen huecas. Si tus esperanzas has sido frustradas una y otra vez, lo mejor es dejar de esperar, y conformarse con lo ya conocido.

Lo capto. Reconozco que no soy el candidato más convencional para este cargo. No encajo en el pedigrí típico, y no he pasado mi vida profesional en los pasillos de Washington.
Comparezco ante vosotros esta noche porque a lo largo y ancho de Estados Unidos algo comienza a moverse. Lo que no entienden los escépticos es que estas elecciones nunca han sido sobre mí. Han sido sobre vosotros.

Durante 18 largos meses vosotros habéis dado la cara, uno por uno, y habéis dicho basta a las políticas del pasado. Vosotros entendéis que en estas elecciones el mayor riesgo que podemos correr es intentarlo con las mismas viejas políticas, con los mismos viejos protagonistas y esperar una resultado diferente. Vosotros habéis demostrado lo que nos enseña la Historia - que en un momento determinante, como éste, el cambio que necesitamos no procede de Washington. El cambio llega hasta Washington. El cambio ocurre porque el pueblo estadounidense lo exige - porque se levanta y reivindica ideas nuevas, liderazgo nuevo, y una vida política nueva para tiempos nuevos.

América, éste es uno de esos momentos.
Creo que, por muy difícil que sea, el cambio que necesitamos se nos acerca. Porque lo he visto. Porque lo he vivido. Lo he visto en Illinois, cuando aportamos asistencia sanitaria a más niños y pasamos a más familias desde ayudas sociales hasta empleo. Lo he visto en Washington, donde trabajamos, superando las divisiones partidistas, para hacer más transparente el gobierno y pedir responsabilidades a los "lobbys", dar mejor asistencia a nuestros veteranos y mantener las armas nucleares fuera de las manos de los terroristas.

Y lo he visto en esta campaña. En los jóvenes que votaron por primera vez y en aquellos que volvieron a participar después de mucho, mucho tiempo. En los Republicanos que pensaban que nunca recogerían una papeleta Demócrata, pero sí lo hicieron. Lo he visto en los trabajadores que preferirían recortar su semana laboral en una jornada a que sus amigos perdiesen el puesto de trabajo, en los soldados que vuelven a enrolarse después de haber perdido una extremidad, en los buenos vecinos que acogen a un desconocido cuando golpea un huracán y llegan las inundaciones.

Este país nuestro tiene más riqueza que cualquier nación, pero no es eso que nos hace ricos. Tenemos las fuerzas armadas más poderosas de la Tierra, pero no es eso lo que nos hace fuertes. Nuestras universidades y cultura son la envidia del mundo, pero no es eso lo que hace que el mundo siga llegando a nuestras costas.
En vez de todo eso, es el espíritu americano - esa promesa americana- que nos impulsa adelante aun cuando el camino es indefinido, que nos une pese a nuestras diferencias, que nos hace fijarnos no en lo que se ve, sino en lo no visto, ese lugar mejor a la vuelta de la esquina.
Esa promesa es nuestra mejor herencia. Es una promesa que hago a mis hijas cuando las acuesto por la noche, y una promesa que vosotros hacéis a los vuestro -una promesa que ha motivado a los inmigrantes a cruzar océanos, a los pioneros a viajar al oeste; una promesa que llevó a los trabajadores hasta los piquetes y a las mujeres a aspirar al sufragio.

Y es esa promesa que hace hoy 45 años atrajo a estadounidenses desde cada rincón de esta tierra a reunirse en una explanada en Washington, ante el monumento a Jefferson, para escuchar a un joven predicador de Georgia hablar de su sueño.

Los hombres y las mujeres que se concentraron allí pudieran haber escuchado muchas cosas. Podrían haber escuchado palabras de ira y discordia. Pudieran haber sido empujados a rendirse ante el miedo y la frustración de tantos sueños demorados.
Pero lo que escucharon, en vez de eso, las personas de todas las confesiones y todos los colores, de todas las condiciones - es que en América nuestros destinos están inextricablemente unidos. Que, juntos, nuestros sueños pueden ser uno.
"No podemos andar solos", dijo el predicador. "Y mientras andamos, tenemos que jurar que siempre marcharemos hacia delante. No podemos volver atrás".
América, no podemos volver atrás. No cuando hay tanto trabajo por hacer. No con tantos niños por educar y tantos veteranos por cuidar. No con una economía por arreglar y ciudades por reconstruir y granjas por salvar. No con tantas familias por proteger y tantas vidas por reparar. América, no podemos volver atrás. No podemos andar solos. En este momento, en estas elecciones, tenemos que prometer una vez más marchar hacia el futuro. Que cumplamos con esa promesa -esa promesa americana- y en las palabras de la Biblia agarrarnos firmemente, sin flaquear, a la esperanza que profesamos.
Gracias. Que Dios os bendiga y que Dios bendiga los Estados Unidos de América.

McCAIN ELIGE A LA GOBERNADORA DE ALASKA, SARAH PALIN, COMO CANDIDATA A VICEPRESIDENTA


Publicado el 29/08/2008, por Expansión.com
La gobernadora de Alaska, Sarah Palin, ha sido la elegida por el candidato republicano a la presidencia de la Casa Blanca, John McCain, para acompañarle en su carrera hacia el poder y ocupar, en el caso de que resultase ganador, el cargo de vicepresidenta del Ejecutivo estadounidense.

El anuncio lo ha hecho público la cadena de televisión CNN. Palin, de 44 años de edad, alcanzó el Gobierno de Alaska hace tan sólo dos años y es una desconocida en la política nacional estadounidense y es, además, la segunda mujer en alcanzar la candidatura a la Vicepresidencia de EEUU tras la demócrata Geraldine Ferraro en 1984.

La designación de Palin ha sido una completa sorpresa, ya que su nombre, que sí estuvo en la primera lista de posibles candidatos, no volvió a aparecer en la relación más corta que, se decía, manejaba el candidato republicano a la Presidencia John McCain. La experiencia política de Palin no es muy larga en la historia, pero sí es cierto que consiguió ganar la gobernación de Alaska por un amplio margen en 2006. Decididamente pro-vida, a pesar de tener una difícil experiencia personal, ya que su quinto hijo, Trig, nacido en abril, tiene síndrome de Down, esta mujer cuenta con sólidas credenciales republicanas, pero ha tenido algunos problemas que los demócratas consideraron como abuso de poder. Nacida en Idaho, Palin se mudó a Alaska en 1964 porque sus padres, ambos maestros, se desplazaron a este estado. Está casada con Todd Palin, que es esquimal. La elección de Palin dejó atrás a los grandes favoritos de las apuestas periodísticas y políticas, que incluían al ex gobernador de Massachusetts Mitt Romney y al gobernador de Minesota, Tim Pawlenty, que hubieran sido, según los analistas, opciones más convencionales.

La posibilidad de la designación de Palin comenzó esta misma mañana a tomar cuerpo después de que un avión procedente de Alaska aterrizara en el aeropuerto de Dayton, en Ohio, donde McCain tiene previsto presentar a su candidata a vicepresidenta. Pero aún así -habitualmente no hay ningún avión de Alaska que aterrice en Dayton- los medios de comunicación tardaron en dar crédito a esta posibilidad, ya que los propios asesores de la gobernadora creían que ella continuaba en su estado. La elección de Palin, que llegó a quedar segunda en un concurso de belleza en Alaska en su juventud, representa, además de una sorpresa, una apuesta política no exenta de riesgo con la que McCain ha querido demostrar su independencia. Su nombramiento quedará confirmado oficialmente en la Convención Republicana que comienza el lunes en St. Paul, Minesota.
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Comentario:
Es un verdadero desastre, pero aùn asì me alegro enormemente, pues ayuda a la causa de Obama -:)

CIERRE CONVENCION DEMOCRATA

Un discurso histórico y emotivo
La alocución del candidato demócrata ha venido precedida de un vídeo que repasaba la trayectoria vital y política del candidato, y que subrayaba la gran influnecia de su mujer, Michelle Obama
AFP - 2008-08-26

EE UU merece ser un país mejor"
Barack Obama ha proclamado en el estadio Invesco de Denver ante más de 75.000 espectadores que "Ocho años de republicanismo son suficientes" y votar por McCain es "prolongar las erráticas políticas de Bush en la Casa Blanca"
AFP - 2008-08-26

Paseo triunfal
El equipo de Obama, al completo, ha salido a saludar a los asistentes a la última jornada de la convención demócrata.
AFP - 2008-08-26

La familia al completo
Obama se dirige a abrazar a su familia tras el discurso en el que ha aceptado la nominación demócrata a la Casa Blanca.
EFE - 2008-08-26


Obama, Biden y sus esposas recorren la pasarela del escenario en el estadio Invesco de Denver en la última jornada de la convención demócrata.- AFP

Obama: "EE UU es mucho mejor que lo que hemos vivido en los últimos ocho años"
El senador por Illinois asegura al aceptar la nominación demócrata que su rival John McCain representa una continuación de la "errática política de George W. Bush"
ELPAÍS.com - Madrid - 29/08/2008

Obama, Biden y sus esposas recorren la pasarela del escenario en el estadio Invesco de Denver en la última jornada de la convención demócrata.- AFP

Barack Obama ha dado hoy un paso histórico al aceptar la nominación demócrata a la Casa Blanca, tras una larga ovación de las 75.000 personas que abarrotaban el estadio Invesco de Denver, en Colorado. En su esperado discurso, el senador ha reiterado que "el sueño americano ha sido amenazado" tras ocho años de Gobierno del presidente George W. Bush y ha querido transmitir el mensaje de que su rival republicano, John McCain, representa una continuación de la "errática política que ha hundido la economía del país". "John McCain ha votado con Bush el 90% de las veces. No sé vosotros, pero yo no estoy dispuesto a apostar que la posibilidad de cambio sea del 10%", ha recalcado.
Jennifer López, de discurso. La actriz y cantante Jennifer López se sumó a la convención dando un discurso en honor a la activista pro derechos de los niños Marian Wright Edelmanen el Museo de Arte de Denver.- AP
Obama ha comenzado agradeciendo el apoyo de su gran rival Hillary Clinton y su marido el ex presidente Bill Clinton. La alocución del senador demócrata ha sido la más importante de su campaña hasta la fecha. Justo 45 años después de que Martin Luther King pronunciase su famoso discurso Yo tengo un sueño en Washington, emblema del movimiento de los derechos civiles estadounidenses, Obama ha encontrado la oportunidad perfecta para presentarse a los estadounidenses y aprovechar el momento para criticar las propuestas de McCain, que le ha comido terreno en las últimas encuestas. "Estamos aquí porque amamos demasiado a este país como para intentar que los próximos cuatro años no sean como los ocho últimos". Por ello, el candidato ha sido categórico al afirmar que "es el momento de cambiar EE UU y por eso me presento al cargo de presidente".

El senador por Illinois ha destacado de su rival en la carrera por la Casa Blanca su gran servicio al país como miembro del Ejército. No obstante , en opinión del nuevo candidato demócrata, "McCain no es presidente indicado para este país porque su labor será una extensión de la política que Bush ha desarrollado en la Casa Blanca durante los últimos ocho años".

"La política exterior de Bush y McCain ha despilfarrado el legado construido por generaciones de americanos -demócratas y republicanos-, y nosotros nos disponemos a recomponer ese legado", ha continuado Obama, quien ha sostenido, sin embargo, que "McCain no se mofa de la situación actual de EE UU, más bien parece que no entiende la realidad que nos ha tocado vivir".

Propuestas de futuro
Dentro del programa que Obama presenta para conseguir la victoria en noviembre, las grandes promesas han ido acompañadas de anuncios más pragmáticos y en clave doméstica. Así, el candidato ha lanzado un mensaje de optimismo a la primera potencia del mundo, aún convaleciente del revolcón de la crisis financiera desatada a raíz de la quiebra de las llamadas hipotecas basura.

Obama ha defendido que tiene que haber profundos cambios en la economía y en la política energética y ha prometido que en 10 años se acabará la dependencia del petróleo en Oriente Medio. "La creencia de que podemos lograr todo lo que nos propongamos es lo que ha caracterizado a este país. Pero ahora esta creencia está en peligro, porque estamos en un momento de guerra, nuestra economía está agitada, y el sueño americano está, de nuevo, bajo amenaza", ha destacado.

Respecto a las políticas sociales, Obama ha asegurado que "ahora es el momento de proteger a la población de este país, con la recuparación del empleo, una atención sanitaria adecuada y unos salarios justos". El candidato demócrata también ha prometido una bajada de impuestos.

En política militar, ha asegurado que "como comandante en jefe, yo no dudaré jamás en defender este país, pero solamente enviaré a nuestros soldados a arriesgar sus vidas por una misión clara y con el convencimiento sagrado de que tienen todo el equipo necesario para combatir y que se beneficiarán de todas las ayudas que se merecen cuando vuelvan". Obama ha subrayado que "Estados Unidos necesita un presidente que mire hacia el futuro y no prolongue los errores del pasado".

También ha lanzado un mensaje esperanzador y ha defendido la vigencia del sueño americano: "no importa la raza, la procedencia, si nos unimos el sueño américano será uno". "Estados Unidos debe luchar por ese sueño, porque no hay vuelta atrás".

Elogios de Al Gore
El ambiente del estadio Invesco de Denver se ha ido caldeando a medida que se acercaba la hora del discurso de Obama. El candidato demócrata ha comenzado su alocución pasadas las 4.00 de la madrugada (hora peninsular española) ante una audiencia entregada, que desde hacía horas llenaba las gradas del recinto dentro de un ambiente festivo.

Los primeros en abrir el fuego de los discursos más significativos de la jornada han sido el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, y el ex vicepresidente con Bill Clinton y ex candidato a la Casa Blanca en 2000, Al Gore. El político demócrata, que manifestó su apoyo a Obama apenas acabado el poceso de primarias, ha declarado que EE UU se encuentra ante una oportunidad única e histórica para elegir a Obama como presidente. Gore ha repetido varias veces que "es el tiempo del cambio" y que elegir a McCain sería un gran error para el país porque sería prolongar cuatro años más "las malas políticas de Bush". Gore ha reconocido que la carrera entre McCain y Obama será muy apretada ya que el cambio que propone el candidato demócrata aterra a "los defensores de la situación actual".

Tras Gore, ha irrumpido en el escenario del estadio de los Denvers Broncos Joe Biden, compañero de candidatura de Obama. El senador por Delaware ha declarado que "todos estamos aquí para ofrecerle esperanza a esta país y apoyar a nuestro próximo presidente, Barack Obama". Biden ha prometido que él y Obama "trabajaran duro por EE UU en la Casa Blanca".

El discurso de Obama ha sido histórico por muchos aspectos. El lugar, el aniversario de Luther King y porque en la tradición política estadounidense es muy raro que el discurso de aceptación de la candidatura se pronuncie en un recinto fuera de la convención. El último que lo hizo fue John F.Kennedy en 1960, en Los Angeles Colisseum.

HISTORICO DISCURSO DE OBAMA EN DENVER...

CRITICAS. OBAMA LLAMO A RECOMPONER EL PRESTIGIO DE EE.UU. EN EL MUNDO: 'SOMOS UN MEJOR PAIS QUE ESTO.' reuters
LA CARRERA POR LA CASA BLANCA/ FALTAN 67 DIAS: MENSAJE DEL CANDIDATO DEMOCRATA ANTE LA ASAMBLEA PARTIDARIA EN COLORADO

Histórico discurso de Obama en Denver: "Ocho años es suficiente"

Aludió así a la necesidad de que los demócratas retornen al poder tras el doble mandato de Bush. El senador ayer aceptó la candidatura en un mensaje aguerrido, en el que cuestionó la economía y la política exterior republicanas.
Por:
Ana Baron Fuente: DENVER. ENVIADA ESPECIAL
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CRITICAS. OBAMA LLAMO A RECOMPONER EL PRESTIGIO DE EE.UU. EN EL MUNDO: "SOMOS UN MEJOR PAIS QUE ESTO."

En el 45° aniversario del famoso grito de Martin Luther King "Yo tengo un sueño", Barack Obama aceptó ayer oficialmente la candidatura a presidente por el Partido Demócrata asegurando que mantendrá viva la promesa del padre de los derechos civiles y lanzando un feroz ataque contra la presidencia de Bush y la candidatura del republicano John McCain. "El 4 de noviembre debemos ponernos de pie y decir ocho años es suficiente", dijo el candidato, refiriéndose a los dos mandatos consecutivos del presidente George W. Bush."Nos hallamos nuevamente en esos momentos decisivos --nuestra nación está en guerra, nuestra economía está en turbulencia y la promesa de EE.UU. ha sido amenazada nuevamente" dijo Obama frente a más de 70.000 personas que lo ovacionaron--. "Esta noche tenemos más estadounidenses sin trabajo y más trabajando mucho más por menos. Muchos de ustedes han perdido sus casas y muchos otros están viendo cómo el valor de sus casas se derrumba", dijo. "Muchos de ustedes tienen autos que no pueden conducir, tarjetas de crédito que no pueden pagar. El fracaso no se debe solamente a las políticas fallidas de Washington sino también a la presidencia de George Bush", dijo, y agregó: "Somos un país mejor que esto."
En Invesco, el estadio de fútbol americano donde tuvo lugar su discurso, había en el ambiente la excitación que genera la sensación de que se está por producir un giro histórico. De hecho, la candidatura de Obama, el primer negro en llegar tan lejos en el camino hacia la Casa Blanca, es la culminación de una larga lucha que comenzó en el siglo XIX con una guerra civil que dejó más de 620.000 muertos y condujo al fin de la esclavitud y se continuó con una larga pelea por los derechos civiles. Según Obama, durante el gobierno de George Bush la situación no ha hecho otra cosa que deteriorarse.Con los sondeos de opinión indicando que está totalmente empatado con su rival republicano, John McCain, y a veces también por debajo de él, Obama se jugó ayer el todo por el todo. La poética retórica que inspiró a miles de jóvenes y transformó su candidatura en un verdadero movimiento fue desplazada anoche por un discurso mucho más guerrero y contundente con propuestas muy concretas a nivel económico y de política exterior. El cambio fue aprobado con múltiples aplausos."Somos el partido de Roosevelt. El partido de Kennedy. Por lo tanto, no me digan que los demócratas no defenderemos este país", lanzó, y agregó que la política exterior de Bush-McCain ha dañado ese legado. "Nunca dudaré en defender esta nación, pero sólo enviaré tropas a la guerra con una misión clara y el compromiso sagrado de darles el equipo que necesiten en combate y los beneficios que se merecen cuando regresen a casa", dijo, agregando que terminará la guerra de Irak de manera responsable y que pondrá fin a la guerra contra Al Qaeda y los talibán en Afganistán. "Reconstruiré nuestras fuerzas armadas para poder enfrentar conflictos futuros. Pero también renovaré la diplomacia dura y directa que puede prevenir que Irán obtenga armas nucleares", prometió. "Si McCain quiere tener un debate sobre quién va a ser el próximo comandante en jefe, ése es un debate que quiero tener", dijo.
En un intento por disipar las dudas que hay sobre él, explicó de dónde viene, cuáles son sus valores. "Hace cuatro años me presenté y les conté mi historia, de la breve unión de un joven de Kenia y una joven de Kansas que no tenían muchos recursos, pero compartían la creencia de que en EE.UU. su hijo podría lograr lo que se propusiera", dijo.Su discurso tuvo lugar después de tres días de gran tensión. Con los delegados de Hillary amenazando con romper la unidad del partido, nadie sabía cuál sería el desenlace final de la convención. Hubo momentos de confusión y escepticismo. Pero desde el momento en que Ted Kennedy apareció sobre el podio a pesar del cáncer terminal que padece, el pesimismo comenzó a disiparse. Al día siguiente, Hillary dio un paso más hacia la unidad llamando a sus delegados a votar por Obama. Y el miércoles, durante uno de los discursos más brillantes de la convención, su esposo, Bill Clinton, le confió a Obama el legado de su presidencia.Obama rompió con todas las tradiciones al pronunciar su discurso en un estadio de fútbol. El último en hacer algo parecido fue John Kennedy, que también aceptó su candidatura a presidente en 1960 al aire libre, en el Coliseo de Los Angeles."Queremos abrir esta convención para estar seguros de que los que quieran venir puedan unirse a nuestro partido y unirse al esfuerzo de recuperar nuestro EE.UU.", dijo Obama. "Nosotros no estamos construyendo nuestra campaña electoral de arriba para abajo sino de abajo para arriba."Falta saber si la convención que terminó ayer le dio a Obama el impulso que necesitaba y si le permitió conectarse con el estadounidense promedio, que todavía sigue mirándolo con desconfianza.VIDEOwww.clarin.comAudioInforme de las enviadas especiales a Denver en http://www.clarin.com/

YO TENGO UN SUEÑO....






Los hijos del luchador por los derechos humanos, entre los oradores en el cierre de la convención
Tributo demócrata a Luther King; hoy vemos “parte de la realización del sueño”
■ Abarrotan 75 mil partidarios el estadio de los Broncos
■ Siguen el discurso de Obama 30 millones de televidentes
■ Richardson: Hillary ya me perdonó, Bill... no
■ Cantan Stevie Wonder y Sheryl Crow
Afp, Dpa y Reuters


Tres personalidades invitadas a la fiesta en Denver: Martin Luther King III, quien dijo que si su padre viviera diría que la realización del sueño no es tarea exclusiva de Obama. Al centro, Al Gore, el contendiente que perdió hace ocho años la carrera por la Casa Blanca frente a George W. Bush en una polémica elección, y el intérprete Stevie Wonder, simpatizante de Obama que amenizó la jornada Foto: Ap y Reuters


Denver, 28 de agosto. Con la aparente consigna de que cada jornada de la Convención Nacional Demócrata celebrada aquí fuera más apoteósica que la anterior, hoy al coronar a Barack Obama como candidato opositor a la presidencia de Estados Unidos y primer afroestadunidense en la historia de este país en estar en tal posición, los demócratas echaron la casa por la ventana, en un acto que reunió a unos 75 mil partidarios en el estadio de futbol de los Broncos de Denver.


La ocasión coincidió con el aniversario 45 del discurso en el que Martin Luther King declaró: “Yo tengo un sueño”, un hito en la historia del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos. “Esta noche somos testigos de parte de la realización del sueño” de King, dijo su hija Bernice ante la multitud, al rendir tributo al líder asesinado en Memphis, Tenesí, en 1968.


Martin Luther King III dijo que si su padre viviera “estaría listo para recordarnos que la realización del sueño no es sólo un trabajo de Barack Obama. Todos tenemos que tomar un papel activo en la democracia. Tenemos que hacer la democracia”.


El objetivo de este primer baño de masas en el estadio de los Broncos de Denver, que se anticipa fue seguido por 30 millones de televidentes, es darle al flamante candidato presidencial demócrata su primera gran proyección nacional hasta que se encuentre con su rival, el republicano John McCain, a finales de septiembre en el primero de tres debates cara a cara antes de las elecciones del 4 de noviembre.


La contraparte republicana, en un intento por robar cámara, insistía este jueves en generar rumores de que McCain ya había elegido a su compañero de fórmula, y jugaba con informes de que podía revelarlo hoy.


En una aparición no anunciada al final del miércoles, Obama dijo que trasladaría el acto al estadio como un tributo a la energía de sus partidarios de base. Obama actualmente está empatado con McCain en los sondeos de opinión. Más aún, éstos muestran que muchos votantes aún no están familiarizados con Obama y se muestran preocupados respecto de su preparación para el cargo.
Las convenciones partidarias una detrás de la otra –la de los republicanos se realiza la próxima semana– darán a los votantes una oportunidad para comparar y contrastar, por lo que estos actos están cuidadosamente preparados por cada partido, con coreografías cuidadas hasta el último detalle para poder catapultar a su candidato.


“Queremos abrir la convención para asegurarnos de que todos los que quieran venir puedan unirse a la fiesta”, dijo anoche Obama, de 47 años, quien apareció en el escenario después del discurso de aceptación de su compañero de fórmula, el senador por Delaware, Joe Biden.
Portales de Internet informaron sobre un hombre que (en broma) ofreció sus dos riñones a cambio de una entrada para escuchar en el estadio el discurso de Obama.


Al subir al estrado a dar un breve mensaje, Biden afirmó: “cuando dijimos que queríamos una convención abierta, esto es a lo que nos referíamos”, al tiempo que mostraba el estadio a reventar. Aseguró que el cambio demócrata hará posible que todos los sectores de la hoy golpeada sociedad estadunidense “podamos levantarnos juntos”. Dijo a los presentes que quería que todos pudieran escuchar a toda la gente que Obama conoció durante su campaña por el país y prometió: “Cuando estemos en la Casa Blanca, todos serán escuchados”.
Fue además el día de las celebridades, pues fueron parte del espectáculo, entre otros simpatizantes del afroestadunidense, la cantante Sheryl Crow y el legendario compositor invidente, Stevie Wonder. La fiesta demócrata contó además con la presencia de miembros de la farándula que han hecho abierto su apoyo a Obama desde las elecciones primarias como son el director de cine, el también afroestadunidense Spike Lee, la actriz Jessica Alba, el actor Mathew Modine, los ganadores del Oscar por actuación, Forrest Whitaker y Jennifer Hudson.


Otro de los oradores distinguidos en el última jornada de la convención fue el ex vicepresidente y premio Nobel de la Paz, Al Gore, quien en 2000 fue derrotado como candidato a la presidencia por el actual mandatario, George W. Bush, en unas disputadas elecciones cuyo resultado tuvo que decidirse en un polémico proceso en la Suprema Corte de Justicia de Florida. Durante las primarias demócratas, el ex vicepresidente sorprendió a todos al dar su respaldo a Obama y no a la ex primera dama.


Al recordar la amarga derrota en 2000, que según rumores provocó su rompimiento amistoso con Bill y Hillary Clinton, Gore afirmó: “Hace ocho años algunos pensaban que no había gran diferencia entre los nominados por los dos partidos principales, pero pocos esgrimirían ese argumento hoy porque si eso hubiera sido cierto, no estaríamos empantanados en Irak, ni padeceríamos una crisis económica autoinfligida”. La declaración arrancó ovaciones del público.
Gore, quien ganó el premio Nobel por su lucha contra el calentamiento global y en favor del ambiente, resaltó lo importante que es que estas elecciones hayan provocado a jóvenes y a personas que nunca participaron en el proceso político a involucrarse, y sostuvo que Obama es evidentemente un “corte limpio” que nos separará de las políticas fallidas de los últimos ocho años y que serán indefectiblemente retomadas por McCain. “Oigan, yo creo en el reciclaje, pero esto es ridículo”, bromeó.


Otro de los oradores anteriores fue el latino Bill Richardson, gobernador de Nuevo México quien hace unos meses también aspiró a la candidatura demócrata, y sorprendió a todos al subirse públicamente al carro de Obama con una cariñosa declaración de apoyo. Los Clinton estallaron en cólera. Incluso, el ex jefe de la Casa Blanca le llamó Judas. Había sido su secretario de Energía, su embajador en la ONU, negociador internacional, vio en su casa la final de la Superbowl y le cortejó activamente para que apoyara la candidatura de su esposa.
En una entrevista con medios locales se le preguntó a Richardson, moreno, barbado, corpulento y con fuerte acento mexicano, si los Clinton ya lo habían perdonado y afirmó que “Hillary sí, pero él todavía no”


Durante los días de la Convención, que concluyó esta noche, Denver se vio inundada de productos con la efigie de Obama que iban desde salsa picante hasta abrigos para perro. Pero según vendedores entrevistados por agencias, los artículos más vendidos fueron camisetas y prendedores en que figuraban un retrato estilizado del candidato y la palabra “Hope” (Esperanza). “Literalmente, vuelan de los estantes”, afirmó un comerciante.
“Confiamos en él” para acabar con las redadas; McCain “es otro Bush”: manifestantes
Marchan miles en Denver; exigen a Obama regularizar situación de migrantes


Denver, 28 de agosto. Miles de personas hicieron oír su voz este jueves en Denver, al margen de la convención demócrata, para exigir al candidato Barack Obama que cumpla su promesa de regularizar a millones de indocumentados, si gana las elecciones presidenciales de noviembre.
“Estamos aquí para gritarle a Obama que necesitamos documentos en regla para que nuestros hijos puedan ir a la escuela sin miedo a las redadas”, declaró Luisa Bolaños, una ciudadana estadunidense que viajó desde Pueblo, otra ciudad de Colorado.
En momentos en que Obama busca el apoyo de los latinos para derrotar a su rival republicano John McCain en las elecciones, los manifestantes marcharon por las calles de Denver bajo estrecha vigilancia policial, al grito de “todos somos americanos”.


“Queremos recordar a Obama que cumpla lo que ha dicho”, afirma Patricia Lechuga, quien desfila junto a su marido, Armando Díaz, y su bebé, en alusión a la promesa del candidato demócrata de regularizar a los aproximadamente 12 millones de indocumentados que viven en Estados Unidos, si llega a la Casa Blanca.
La concentración en Denver recordó las marchas de inmigrantes de hace dos años, cuando cientos de miles de personas, entre ellas el propio Obama, salieron a las calles de las ciudades de todo el país para exigir la regularización de los indocumentados.


Desde entonces dos proyectos de reforma migratoria quedaron bloqueados en el Congreso por el sector más radical de los republicanos. Tras la decepción, Patricia y Armando creen que Obama sí va a reformar las leyes de inmigración, e incluso abrir el camino de la ciudadanía a los regularizados, como también prometió.


“Sí, confiamos en él”, dicen, sin disimular su malestar con los republicanos por la campaña que lanzaron en los últimos años contra la inmigración y la consiguiente multiplicación de las redadas y las deportaciones. “Han separado a muchas familias”, deploran.
Cristina se muestra mucho más cauta, a pesar de llevar una camiseta de Obama. Prefiere no revelar su apellido por miedo precisamente a los servicios de inmigración y sus redadas, que contribuyeron a poner fin a aquellas marchas multitudinarias que tuvieron lugar de marzo al primero de mayo de 2006.


“Ojalá así sea”, dijo esta mexicana de 26 años, que espera no sufrir otra decepción como en los dos últimos años.
A dos pasos, Luis Naun, de 36 años, confiesa que el movimiento inmigrante perdió fuerza por “el miedo a salir a protestar”. “Las redadas deben de pararse y queremos una reforma migratoria justa”, añadió, en medio de pancartas con lemas como “Aquí estamos y no nos vamos. Y si nos echan, nos regresamos”.


Entre los manifestantes, nadie confía en McCain, a pesar de que apoyó los dos proyectos de reforma migratoria. El presidente George W. “Bush estuvo ocho años en la Casa Blanca y no pudo conseguirlo. Estamos decepcionados con los republicanos”, afirmaron Patricia y Armando, que votarán por Obama en noviembre.


Luisa Bolaños es todavía más tajante: “Obama se identifica con nosotros, con la gente trabajadora”, explica. “En cambio, McCain es otro Bush. Tal como está la economía de este país, si los tenemos cuatro años más, vamos a quedar pidiendo limosna a México”.